Olympia de Grecia se viste de flamenca y se sube a un tablao

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Photo credit: Rocío Ramos
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"Enséñame!, dice Olympia de Grecia (Nueva York, 1996) al bailaor que intenta comunicarse con ella en castellano. "¿No me entiende, no?", pregunta él. Las palabras no, pero el idioma universal del baile sí. Así que ella comienza a mover las manos con intención flamenca, imitando al grupo que la acompaña sobre el escenario del icónico Corral de la Morería en Madrid. En la siguiente foto, con algo de confianza ganada y metida de lleno en el papel con un traje de Dior de tul negro y una enorme flor en la cabeza, se arranca, incluso, a tocar las palmas. "¡Ole!", le animan los músicos. Está en su salsa. "Me intimidan un poco porque son buenísimos. ¿Has visto cómo mueven las manos?", dice ella, hipnotizada. Estamos en una sesión de fotos, son las 11 de la mañana y la energía es solo la del primer café, pero la diversión se siente como si fuera la de un viernes noche. Edgardo Osorio (Colombia, 1986), fundador y director creativo de la firma de zapatos Aquazzura, íntimo amigo de Olympia, la mira desde fuera de plano riendo, conteniendo sus ganas de arrancarse también a bailar.

Han pasado dos años desde la primera vez que Olympia apareció en estas páginas. "Mi vida ha cambiado mucho. Antes vivía en Nueva York y ahora en Londres, que es donde me crie. Por fin he podido asentarme allí, y estoy trabajando mucho más, tengo muchos proyectos por delante", cuenta entusiasmada. Para quien no reconozca su nombre, Olympia es hija del príncipe Pablo y Marie-Chantal de Grecia. "Diría que soy una persona tremendamente leal y protectora de los míos. Supongo que va en mi zodiaco, Leo", apunta tratando de autodefinirse. Pero la palabra royal (aunque similar a loyal, ‘leal’ en inglés) no sale de su boca. Se contrae, incluso, cuando se le pregunta por ello, haciendo ver que no es un tema en el que se sienta cómoda. "No es un término que me encante, no. Sé de dónde vengo, es mi pasado y me siento tremendamente orgullosa de ello, pero no me define. No me gusta que me describan así. Yo no crecí en Grecia, sino en Londres, donde mi vida era muy relajada, fui al colegio como una niña normal… Nunca me he criado con las estructuras de la monarquía, me lo he podido pasar bien y no he tenido que encajar en un molde. Es complicado porque por supuesto que es parte de mí, pero a la vez no es definitorio", explica.

Photo credit: Rocío Ramos
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Tras el sarao flamenco, nos sentamos en uno de los salones del hotel Palace con vistas a la Plaza de las Cortes, donde un aire acondicionado algo descontrolado nos evade de los extraños treinta y tantos grados que están calentando Madrid en pleno mayo. Olympia se asoma a uno de sus ventanales intentando hacer memoria y recordar la última vez que estuvo aquí. "Debía de ser muy pequeña, porque tengo la sensación de que todos mis recuerdos en España se combinan en uno y no soy capaz de saber dónde era. Pero ayer pude caminar por sus calles y me encantó. Es una ciudad preciosa, la arquitectura es espectacular. Quiero venir con más tiempo para ir a museos", dice señalando al fondo, donde ya sabe que están el Thyssen o El Prado. Viajar es algo que disfruta especialmente y su trabajo le permite hacerlo a menudo, como hoy. "Me encanta conocer gente nueva y explorar, ver cómo vive la gente allá donde voy, comer… Eso sí, a mucha gente le gusta hacerlo sola, pero yo necesito compañía. Necesito compartirlo para disfrutarlo. Soy ese tipo de turista", concede. Osorio, al otro lado del sofá, conoce bien Madrid. Quizá pueda ser el perfecto guía para su colega la próxima vez que venga. "Tengo muchos amigos aquí y me encanta la movida que hay. ¡No sabes la de veces que he perdido aviones de vuelta…! No entiendo cómo la gente que vive aquí llega a trabajar", bromea entre risas.

El motivo de esta reunión, además del mero disfrute que supone juntar a amigos (Naty Abascal es una pieza indispensable de la familia Aquazzura), es el de celebrar también la unión artística entre Olympia y Edgardo en una colección cápsula de zapatos para la marca que saldrá a la luz el próximo mes de octubre. Olympia estudió Fashion Business y Marketing y realizó un periodo de prácticas en Dior con 17 años, pero ha respirado moda desde que nació viendo a su madre vestirse para eventos sociales, «algo que aún recuerdo con mucho cariño. Podía pasarme horas mirando cómo se arreglaba», cuenta. Pero esta es la primera vez que se atreve con el diseño.

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HARPER’S BAZAAR: ¿Cómo os conocisteis?

EDGARDO OSORIO: Supe de ella porque soy muy amigo de las amigas de su madre, a quien conocía socialmente. Íbamos a los mismos sitios, los mismos eventos. Nos íbamos encontrando por el mundo.

OLYMPIA DE GRECIA: Nos presentó mi madre en un evento en Nueva York hace algunos años, pero, aunque no lo hubiese hecho, estoy convencida de que nos hubiésemos encontrado de alguna otra manera. Siempre lo digo. Nos gusta la música, bailar, nos reímos mucho… ¡y los dos bebemos tequila! Desde el día en que lo conocí, sentí que llevábamos siendo amigos toda la vida.

Photo credit: Rocío Ramos
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HB: Entonces esta colaboración era cosa del destino…

EO: Desde luego, pero en general no me gusta trabajar con gente de la que no soy amigo. Para mí no tiene sentido. Quiero que los diseños que surjan salgan de una relación orgánica.

OG: Eso es estupendo porque, cuando llegas a su oficina en Florencia, no es como si fueras a trabajar. Es como estar en casa, porque ya hay mucho de base ya hecho. Yo me siento en familia. Además, hay confianza, y él puede ser honesto: si algo no lo ve, me lo dice sin tapujos.

HB: ¿Qué es lo más enriquecedor que sacáis de esta primera experiencia diseñando juntos?

EO: Su punto de vista siempre me ha resultado fundamental. Ella es muy estilosa y me ayuda a entender cómo quieren llevar los zapatos las chicas de su edad, porque en los últimos dos años, la media de edad de la compradora de Aquazzura ha bajado bastante. Tenemos a clientas de todas las edades [de los 15 a los 70], pero, digamos, el pico fuerte empieza por primera vez en los 25, y eso me encanta. Este fin de semana estuvimos juntos en una boda en Roma y todas sus amigas llevaban mis zapatos. Es una generación que quiere calzar piezas de ensueño, pero que sobre todo quiere estar cómoda, y eso es una gran diferencia con lo que pasaba antes, cuando las mujeres estaban dispuestas a sufrir a toda costa por lucir bien.

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Edgardo creó Aquazzura con la misma edad que tiene Olympia ahora, 25 años. A los 14 había empezado a hilar diferentes prácticas en moda en Colombia; un verano, cruzó el charco hasta Londres para estudiar un curso en la prestigiosa Central St. Martins, y a los 19 se mudó a Italia para comenzar a trabajar en Salvatore Ferragamo. Fue seis años después cuando se dio cuenta de que había un hueco en el mercado del lujo para él. "Tras un verano en el que tuve muchas bodas, me impresionó que todo el mundo se quejaba del daño que hacían sus zapatos y se los quitaban a la media hora. Ahí vi una oportunidad de hacer calzado cómodo, me di cuenta de que no había un relevo generacional de zapateros elegantes, por mucho que las marcas clásicas hicieran cosas muy bonitas. Pensé: ‘¿Quién va a hacer los zapatos a mi generación?’. Y me lancé", explica, echando la vista atrás. Así arrancó, hace ya una década, compartiendo piso con su marca recién nacida: «Empecé trabajando en el salón de mi casa porque no podía tener una oficina. Nunca llegué a comprar un sofá, porque todo lo ocupaban cajas de zapatos, pieles y prototipos», dice, pero hoy puede presumir de calzar a algunas de las mujeres más prestigiosas del planeta en las ocasiones más importantes, de Meghan Markle a Beyoncé, Taylor Swift o Nicole Kidman.

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"No sé cómo lo haces, pero siempre que hacemos fotos, te las apañas para subirme con tacones a una mesa", salta Olympia, recordando anécdotas sobre su trabajo juntos. "¡Aquazzura va a tener que asegurarme!", bromea. Edgardo asiente con una sonrisa culpable. Además de su amor por los zapatos, esta fascinante pareja también coincide en que no hay nada como compartir el disfrute con familia y amigos. Así lo piensan hacer este verano. "Celebraré mi cumpleaños en Ibiza y luego me iré a Grecia con mis padres. Siempre estoy con mi familia, somos una piña. Creo que son buenísimos en mantener a sus hijos cerca, pero siempre dejándonos divertirnos, así que iremos juntos, pero con las puertas abiertas a todos los amigos que quieran unirse", concede Olympia. Osorio, además de la esperada apertura de su primera tienda en Madrid, en Galería Canalejas, espera poder estar "en una playa, sin teléfono, con música, sin reservas y con la gente que quiero. Y bailar. Bailar es conectarse a la tierra. He conocido a algunas de mis personas favoritas bailando. Cuando uno baila, la energía es muy pura. No hay palabras, solo movimientos. Bailando no puedes fingir quién eres". Así que, que la vuelta a la vida este verano nos pille bailando. Y si es sobre unos zapatos Tequila de Aquazzura (los favoritos de Olympia, por cierto), mejor.

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PELUQUERÍA Y MAQUILLAJE: CYNTHIA DE LEÓN (COOL PRODUCCIONES). PRODUCCIÓN: BEATRIZ VERA. ASISTENTE DE FOTOGRAFÍA: PABLO RODRÍGUEZ. ASISTENTE DE ESTILISMO: SAMUEL SANZ. AGRADECIMIENTOS: EL CORRAL DE LA MORERÍA, HOTEL PALACE MADRID, Y LOS ARTISTAS SALOMÉ RAMÍREZ, MARÍA REYES, JOSÉ LUIS HERNÁNDEZ Y MANUEL JIMÉNEZ.

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