Olivia Palermo: "Jamás tengo uno de esos días vagos de chándal y coleta"

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Photo credit: Cortesía Wow Concept
Photo credit: Cortesía Wow Concept

Como las tendencias, las chicas que las crean y reinterpretan, van y vienen. Pero Olivia Palermo (Nueva York, 1986) permanece. La socialité lleva ostentando el título de it-girl desde mucho que antes que la manida expresión derivase en otras como influencer. Hace quince años el fotógrafo Patrick McMullan inmortalizó su estilo en una de las fiestas del Upper East Side neoyorquino que solía frecuentar y, desde entonces, las cámaras no han dejado de apuntar en la misma dirección. Retratada en la primera fila de los mejores desfiles o siempre impoluta mezclando prendas cuyas etiquetas se diferencian en varios ceros, Palermo se convirtió en un referente de estilo y buen gusto –su paso por el reality The City le dio el empujón definitivo– en el que muchas mujeres querían mirarse. “No me importa que me llamen it-girl. He ido evolucionando con mi marca personal más allá de eso, pero nunca lo he considerado como algo negativo”, concede a Harper’s Bazaar durante su visita a Madrid, una ciudad que le transmite “mucha energía”, para presentar su marca de belleza.

Olivia Palermo Beauty, que vio la luz el año pasado, acaba de establecer su primer punto de venta en España en Wow Concept, el nuevo espacio de compras de referencia de la capital. La incursión de la neoyorquina en la industria cosmética llega en un momento en el que no hay celebridad –de Rihanna a Lady Gaga pasando por Kylie Jenner o Selena Gomez– que se resista a lanzar su propia línea. “Creo que es porque a la gente le encanta el maquillaje. Todas las mujeres que has nombrado llevamos muchos años sentándonos en la silla para que nos maquillen y sabemos qué productos son buenos y cuáles funcionan”, argumenta sobre el boom de firmas de belleza capitaneadas por actrices, cantantes o modelos. Y añade: “Además, todas tenemos clientes y fans diferentes y podemos encontrar nuestro hueco cubriendo las necesidades de distintas personas y estilos”.

Ataviada con una sobrecamisa con textura de piel de cocodrilo de la firma nórdica Stand Studio y unos pantalones también negros de Coperni, Palermo hace gala de uno de los mantras de estilo neoyorquino que confesará después. “En Nueva York adoramos el negro, el dorado y unos buenos accesorios. Para imitar nuestro estilo yo recomendaría unas buenas bailarinas, unos taconazos de infarto para la noche y alguna prenda con plumas para salir de fiesta”, asegura sentando cátedra. Rápida en sus respuestas –a veces contesta antes de que la pregunta haya terminado–, la it-girl por excelencia hace gala de una simpatía y naturalidad fogueadas en los cientos de entrevistas que lleva a sus espaldas. Y no duda en hacer partícipe de la conversación a su marido, el modelo Johannes Huebl, que se sienta junto a nosotras después de haber arrasado en la planta de caballero de WOW como atestiguan las numerosas bolsas con las que entra en escena.

La pareja se dio el ‘sí, quiero’ en 2014 en una ceremonia que es recordada por la originalidad del look nupcial de la novia: cárdigan de punto, falda asimétrica y unos zapatos azules de Manolo Blahnik. “Johannes, me preguntan qué cosas de Olivia Palermo desconoce la gente, ¿qué dirías tú?”, lo interpela ella. “¿Cuántas páginas tienes?”, replica el modelo antes de adoptar un tono más solemne. “Es muy divertida, le gustan mucho las bromas y tiene un gran sentido del humor”. Teniendo en cuenta la conexión entre la vida profesional de ambos, la pregunta es obligada: “¿Os consideráis como una de las power couple (parejas poderosas) de la industria?” Olivia sonríe y responde al instante: “Nos ayudamos mucho el uno al otro, es importante para cualquier pareja sana y feliz inspirarse y motivarse mutuamente. Intentamos ser la mejor versión de nosotros mismos y creo que eso lo hacemos muy bien. Si eso es una power couple, genial, pero para mí simplemente somos nosotros”.

Consciente de que poner un pie en la calle es equivalente a generar decenas de titulares analizando lo que lleva y cómo lo luce, asegura que disfruta vistiéndose cada mañana y que jamás siente presión por la repercusión en las redes sociales y la prensa especializada. “No, no, cero presión”, insiste. “Me visto para mí misma y disfruto haciéndolo. Incluso los domingos me arreglo. Jamás tengo uno de esos días vagos de chándal y coleta porque es como renunciar a la vida”. Su truco para crear looks inspiradores radica en salpicar un armario repleto de grandes firmas con prendas de Zara o Mango, dos de las marcas españolas más recurrentes en sus apariciones. “Si algo es bonito, póntelo. Al menos es así como yo lo veo. El truco es mezclar y ser fiel a tu estilo personal. Si quieres incorporar una tendencia puedes hacerlo en los complementos, pero siempre mantenido tu esencia y teniendo en cuenta el poder de los básicos y la importancia de las proporciones. No es lo mismo llevar unas bailarinas que unos tacones”, advierte.

Ese, asegura, es su secreto para mantener su posición como una de las mujeres más estilosas del mundo en un momento en el que los nombres a los que hay que seguir la pista –y la cuenta de Instagram– se crean y destruyen a la misma velocidad que las tendencias. “Me mantengo después de tantos años porque soy fiel a mí misma y porque siempre he pensado a largo plazo. Quiero que mi marca vaya más allá de mi propia persona y he ido evolucionando con ella y con el mundo digital, pero sin obsesionarme y desde una perspectiva un poco outsider”.

Su paso más reciente en ese camino de construir la Olivia Palermo Brand es precisamente su firma cosmética. ¿Y qué puede aportar ella en una industria saturada de marcas? “Hay muchos productos buenos ahí fuera, pero creo que muchas veces el packaging no lo refleja”, concede. Para subsanar el problema, ha diseñado un envase dorado que se inspira en un brazalete vintage que hace años le regalaron por su cumpleaños. “Los pintalabios están entre mis productos favoritos de la colección porque cuando sales por la noche y lo llevas en el bolso te sientes orgullosa, es un objeto elegante que toda mujer debería llevar”, cuenta mientras muestra con satisfacción el peso de la barra y su cierre con imán. “Mira, hace clic como un mechero. La verdad es que hemos personalizado cada detalle”. Marca de la casa Olivia Palermo.

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