'Los ojos de Tammy Faye' omite un detalle del escándalo evangelista que lo cambia todo

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Las películas y series basadas en historias reales están viviendo su mayor apogeo en el cine y el formato streaming. Si bien los biopics siempre formaron parte de la historia cinematográfica, el auge del true crime ha elevado este tipo de tramas a la cima del interés internacional con un apetito especial por las más polémicas e inesperadas. Y entre ellas se encuentra precisamente uno de los estrenos recientes de la cartelera, Los ojos de Tammy Faye,.

La película cuenta la historia de Tammy y su marido Jimmy Parker, una pareja que llegó a crear un imperio evangélico millonario en los años 70s para estrellarse de repente a raíz de un escándalo de fraude. Sin embargo, en la exposición del relato pasa por alto un detalle tan importante que de incluirlo habría cambiado su propósito y mensaje.

Jessica Chastain como Tammy Faye Bakker en Los ojos de Tammy Faye. Photo Courtesy of Searchlight Pictures. © 2021 20th Century Studios All Rights Reserved
Jessica Chastain como Tammy Faye Bakker en Los ojos de Tammy Faye. Photo Courtesy of Searchlight Pictures. © 2021 20th Century Studios All Rights Reserved

Jessica Chastain vuelve a hacer gala de lo mucho que su talento se encuentra en plena forma convirtiéndose en Tammy Faye con una transformación asombrosa. Un cambio radical que no solo pasó por varias horas de maquillaje, peluquería y prótesis al día, sino también por lo mucho que logra transmitir la esencia, presencia y personalidad de esta figura histórica en la televisión evangelista. Acompañada por Andrew Garfield (otro actor que vive un momento de oro a raíz de Tick, tick… Boom! y Spider-Man: no way home), la actriz de 44 años hace un despliegue asombroso de su magnetismo interpretativo, embriagándose del personaje hasta el punto de coronarse como el motivo principal para ver la película en salas.

La cinta dirigida por Michael Showalter, que está basada en un documental homónimo estrenado en el año 2000, explora los diferentes capítulos en la vida de Tammy Faye de manera cronológica. Desde su infancia descubriendo la iglesia evangelista a su relación con el joven predicador Jimmy Parker, compartiendo la misma fe y ambición de llegar lejos como figuras de su iglesia. La llamada televisiva llega a sus vidas con programas infantiles y familiares en la televisión religiosa, dejando al descubierto la pasión de Tammy por la cámara y el espectáculo, sus celos ante el avance de su marido y su lucha por ser escuchada. Y si bien la película toca alguna de sus facetas más oscuras, como el supuesto affaire que mantuvo con un compositor y sus problemas con el consumo excesivo de medicamentos, siempre mantiene un halo de respeto sobre ella, elevando su figura como legado e icono de su era.

Y es que Tammy Faye no solo congregó a millones de espectadores ante la pantalla de los hogares estadounidenses con simpatía, mensajes religiosos, cantando y usando marionetas, sino que se convirtió en icono de la comunidad LGBT al enfrentarse a las normas de su religión y los hombres que mandaban en su entorno. ¿Cómo? Hablando de la aceptación de la homosexualidad y el amor al prójimo en su cadena evangelista, e incluso entrevistando a una persona contagiada de VIH en directo en una era de estigma internacional.

Los ojos de Tammy Faye repasa su figura como punto central de la historia, contando su ascenso profesional, vida personal y el escándalo que lo cambió todo cuando su marido fue acusado de fraude. Jimmy Parker era uno de los predicadores evangelistas más populares de la televisión, creando juntos la cadena PLT que agrupaba a 20 millones de televidentes al día y un imperio que generaba $120 millones al año en 1970s. Es más, la pareja usó dinero de la cadena para construir un parque de atracciones y un retiro cristiano, al estilo Disney World, que fue todo un éxito. Sin embargo, la cinta no deja de recalcar la ambición de Parker al poner los focos sobre su afán por conseguir donaciones de sus seguidores.

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No obstante, todo cambió en 1987 cuando salió a la luz que se habían utilizado 287.000 dólares de PTL (mantenida económicamente por las donaciones de los feligreses) para pagar el silencio de una mujer llamada Jessica Hahn ante la amenaza de un escándalo sexual. La revelación dio lugar al escrutinio público, mediático y religioso, despojando a los Bakker de su imperio mientras Jim era condenado a 45 años de prisión por 24 cargos de fraude y conspiración. Tammy Faye se mantuvo a su lado durante todo el escándalo, dando entrevistas en lágrimas, acompañándolo en los juicios y sin divorciarse hasta pasados 5 años. Jim Bakker solo cumplió 5 de ellos pero la polémica los hundió por completo. Y si bien Tammy Faye hoy es recordada por muchos por su legado de empatía religiosa y su maquillaje estrafalario, no volvió a disfrutar del mismo éxito.

Y aquí es hora de hablar del detalle revelador que Los ojos de Tammy Faye omite. Y es que Jessica Hahn, la mujer que recibió el dinero de PTL, había acusado a Jim Bakker de abuso.Aquella acusación formó parte del escándalo de la era, rellenando titulares y entrevistas de todo tipo. Sin embargo, la película nunca lo menciona explícitamente y solo lo da a entender para quienes ya conozcan la historia.

En la escena que Jim Bakker confiesa a Tammy que existe un artículo que está a punto de arruinarles la vida, le cuenta que tuvo relaciones sexuales con una mujer en un encuentro que otro pastor llamado John Wesley Fletcher había organizado. Cuenta que lo hizo para probarse algo a sí mismo, culpando indirectamente a sus inseguridades masculinas tras la traición inicial de Tammy. Que lo odió, lloró y le dio dinero para mantener silencio. Pero nunca menciona directamente que el testimonio de Hahn sugería una supuesta violación. En solo una ocasión aparece un titular durante una secuencia que repasa la reacción de la prensa diciendo que la mujer lo acusa de forzarse sobre ella, mientras con el paso de los años vemos a Jim confesar a Tammy que se avergüenza de lo ocurrido. Pero ninguna explicación explícita que explique la existencia de la acusación.

Según la declaración que Jessica Hahn hizo en 1985, que un hombre llamado Paul Roper reveló al periódico The Washington Post por entonces (era el fundador de una organización que defendía a víctimas de charlatanes religiosos), el encuentro sexual habría tenido lugar en 1980 cuando ella tenía 20 años. Revela que había trabajado como niñera para John Wesley Fletcher, contando que al ser secretaria de la iglesia la había llevado en avión hasta un teletón en Florida que el pastor presentaba con Jim Bakker. Pero entonces comenzó a sentirse incómoda porque Fletcher habría pasado todo el camino hablándole de lo mucho que Bakker estaba sufriendo por su esposa y lo herida que estaba su masculinidad. Ella cuenta que era virgen y no entendía a dónde iba con todo eso.

Contó que al legar a la habitación los dos hombres subieron a verla después de que Fletcher le hiciera beber una copa de vino. Años después, en una entrevista con Larry King en CNN, Hahn detalló estar convencida de que la bebida estaba adulterada, describiendo lo que vivió como una situación donde “sabes que algo va mal pero el cuerpo no responde”. Contó que Bakker quitó las sábanas de la cama y le dijo “cuando ayudas al pastor, ayudas a la oveja”. Mientras lo que ella recuerda pensar era que no quería quedarse embarazada, para luego revivir la experiencia con Fletcher que habría procedido a abusar de ella sin que Bakker lo supiera.

En la declaración mencionada inicialmente, la mujer aseguró que al volver a casa cayó en depresión, perdió 9 kilos y visitó a un psiquiatra. Según Hahn, Bakker la habría llamado días después para pedirle perdón y que no hable de lo sucedido. Roper cuenta que él habría cerrado el acuerdo que supuestamente incluía un fondo fiduciario de $150.000. La mujer nunca demandó presuntamente por miedo a la humillación pública.

La película no hace mención a estos detalles de forma explícita, lo que circulaba por la prensa o la acusación directa de Jessica Hahn (quien dio infinidad de entrevistas con el tiempo y hasta posó para Playboy), sino que la deja caer de forma sutil para que solo lo pillen aquellos que conocen la historia. De este modo, puestos a analizar el motivo detrás de esta decisión, puedo imaginar que tendría algo que ver con el perfil que muestran de Tammy Faye.

Andrew Garfield como Jim Bakker y Jessica Chastain como Tammy Faye Bakker en Los ojos de Tammy Faye. Photo Courtesy of Searchlight Pictures. © 2021 20th Century Studios All Rights Reserved
Andrew Garfield como Jim Bakker y Jessica Chastain como Tammy Faye Bakker en Los ojos de Tammy Faye. Photo Courtesy of Searchlight Pictures. © 2021 20th Century Studios All Rights Reserved

La película se esfuerza en crear una sombra oscura y dudosa sobre Jim Bakker en comparación con Tammy Faye, pero si detallaban explícitamente que se hablaba de presunta violación habrían teñido a la protagonista de sombras. Y es que la película muestra cómo Tammy acompañó a su marido en los juicios, en las entrevistas, manteniéndose a regañadientes a su lado y casada varios años más, por lo tanto, de haber incluido la acusación entonces el perfil de la mujer podría haber resultado complaciente y oscuro en plena era post #MeToo.

Ese perfil empático, con una sensibilidad especial por el prójimo, religioso, con ambición pero cierta ingenuidad, no llegaría de la misma manera al espectador y la película no conseguiría transmitir el mensaje centrado en el legado de Tammy y su perfil como víctima del escándalo de su marido. En otras palabras, después del cambio cultural y social acontecido en los últimos años a raíz del destape de los abusos de Harvey Weinstein y otros nombres de la industria, así como el auge de la cancelación como método para dictar sentencia social contra presuntos agresores, si el público conoce explícitamente que la revelación de Bakker a su esposa incluye la sugerencia de una presunta violación, entonces sería difícil ver la lealtad de Tammy a su marido con los mismos ojos. Y de esta manera se podría explicar, quizás, que la película omita ser más explícita a la hora de narrar este capítulo del escándalo.

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