“Los ojos del mar”, una novela de raíces africanas nacida del desarraigo

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Madrid, 11 jun (EFE).- Alberto Guaita se sintió desarraigado cuando regresó de Camerún, donde sus padres eran misioneros adventistas y hasta que no reprodujo en España un ambiente similar al africano no fue capaz de escribir una línea.

Este escritor nacido en Zaragoza ha debutado en la novela con “Los ojos del mar” (Alberto Santos Editores), una obra de corte fantástico en la que, sin embargo, retrata un universo en el que la crítica social tiene un sustrato muy pegado a la realidad de hoy día, al mundo en el que vivimos.

“Cuando yo tenía siete años, en 1982, mis padres fueron enviados a las misiones de Camerún, a dirigir varios hospitales. Primero en las áridas regiones norteñas y después en el centro sur, en plena selva”, relata Guaita en una entrevista con EFE en estos días en que está a caballo entre las ferias del libro de Madrid y Bilbao.

Ser “minoría racial” no fue problema para la familia Guaita, ya que la mayoría de la gente “nos hizo sentir como en familia”, y añade que él pasaba muchas noches en casa de la familia de sus amigos.

“Es lo bueno de los niños, que el tema colores de piel y origen suele importarles un comino, cuando los mayores no les azuzan en la dirección contraria”, precisa.

Cuando regresó a España, en 1990, se sintió tan desarraigado que la vocación que tenía por contar historias se le fue apagando… Hasta que se fue a vivir con su esposa a una cabaña cerca del municipio de Selaya, en lo más profundo de los valles pasiegos cántabros.

Guaita admite que, de alguna manera, trató de reproducir el hábitat perdido en África y aunque tiene muchas comodidades, no dispone, por ejemplo, de frigorífico, lo que choca mucho a las visitas, y la energía la obtiene de generadores y placas solares: “estoy desconectado de las redes energéticas”.

“No es mi selva, pero es mi bosque. Cuando hace calor y las hojas del suelo fermentan, hasta huele parecido a mi mundo perdido”, afirma. “Y aquí quiero hacerme viejo”.

En este hábitat particular nació “Los ojos del mar”, una novela de fantasía social, es decir, que incluye los elementos mágicos propios del género fantástico pero con denuncia de los problemas que afectan a la sociedad de hoy, como la desigualdad, la marginación, el abuso de poder y la corrupción, el sectarismo o la destrucción del medio ambiente y el cambio climático.

Pese a la proliferación de personajes infantiles, es una obra para adultos en la que la muerte está muy presente.

En Camerún “descubrí muy pronto que los amigos, los de tu edad, podían morir con una facilidad pasmosa. Habías estado el día anterior pateando un balón casero de caucho con Mabuka y en un día o dos estabas en su funeral”.

La novela bebe de las creencias y los mitos de los fang, la etnia mayoritaria en la zona donde vivió Alberto con su familia. “Hay mucho sobre conocerse y aceptarse en esta historia, es algo casi troncal”, dice.

En cuanto a la denuncia de la destrucción del medio ambiente, resalta con pena que nunca podrá volver a la selva que era “mi casa y mi patio de juegos”, porque se le ocurrió “mala idea” de "sobrevolarla" con Google Maps “y ahora es una brutal extensión de palmeras de aceite. Miles de árboles talados, de biodiversidad perdida para que tengamos grasa barata para la bollería que nos comemos y para que no nos falte el papel higiénico”.

Guaita, que trabaja como productor audiovisual, anuncia una trilogía, “Los hijos de Teluria” de la que “Los ojos del mar” es la primera parte. Paralelamente, trabaja en la publicación de dos libros de cuentos infantiles ilustrados, el primero es de hadas, "Cuentos de La Zamina" y el segundo, cuentos africanos: "La mensajera del viento".

“Son cuentos en los que intento reforzar tanto el respeto a la naturaleza y a los valores clásicos, como la importancia de la familia, la lealtad y el ser fieles a la verdad”, subraya.

Francisco Galván

(c) Agencia EFE

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