'Obi-Wan Kenobi': ¿Acabamos de ver el mejor duelo de la historia de Star Wars?

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Photo credit: Disney+
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Y en su sexto y último episodio, 'Obi-Wan Kenobi' obró el milagro y nos deleitó con lo que todos los acolitos de Star Wars llevábamos tanto tiempo esperando: "un duelo a la altura de las precuelas", tal y como insistió Hayden Christensen en las múltiples entrevistas que ofreció durante la promoción de la serie de Disney+. Se atisbaba en el horizonte desde los primeros compases de la trama, incluso la inevitable rumorología previa al piloto hablaba ya de un enfrentamiento épico que, retírenme el carnet de fandom si me equivoco, quedará muy grabado en la retina galáctica. Era cuestión de tiempo y el enfrentamiento final de la primera temporada de 'Obi-Wan Kenobi' no ha defraudado.

A continuación, se desvelan elementos de la trama del episodio 6 de 'Obi-Wan Kenobi'. Si no lo has visto, no sigas leyendo... ¡SPOILER ALERT!

Cumpliré con mi deber...

Después de aquel primer duelo a trompicones entre Obi-Wan Kenobi y Darth Vader que vimos en el tercer episodio de la serie, un combate algo descafeinado, pero ni de lejos soporífero o tedioso como aventuraron algunos seguidores, Ewan McGregor y Hayden Christensen nos demostraron en los flashbacks del episodio 5 que seguían conservando la misma agilidad y energía con las que dotaron a sus personajes en las precuelas de Star Wars. Y la fórmula del éxito para un enfrentamiento final entre el otrora maestro de Anakin Skywalker y su alter ego sumido en el lado oscuro era sencilla: trasladar el estilo de combate de 'La amenaza fantasma', 'El ataque de los clones' y 'La venganza de los sith' a un icono cinematográfico como Darth Vader, algo que ya pudimos observar en la fantástica y sobrecogedora escena final de 'Rogue One' (Gareth Edwards, 2016).

Photo credit: 'Obi-Wan Kenobi' (2022) y 'Rogue One: Una historia de Star Wars' (2016)
Photo credit: 'Obi-Wan Kenobi' (2022) y 'Rogue One: Una historia de Star Wars' (2016)

De hecho, es en la conversación previa al duelo final entre Obi-Wan y Darth Vader que vemos en el episodio 6, cuando somos conscientes de que la serie va a ser fiel a ese estilo:

- ¿Has venido a destruirme, Obi Wan?
- Cumpliré con mi deber...
- Entonces, morirás.

"Cumpliré con mi deber" o "I will do what I must", en su versión original. ¿Lo recuerdas? Es una clara referencia a 'La venganza de los sith' que nos retrotrae al enfrentamiento fratricida entre Obi-Wan y Anakin en Mustafar, cuando el primero reproduce exactamente estas palabras al constatar que ha perdido a su padawan y que éste ha abrazado los designios del lado oscuro. La serie de Disney+, por tanto, anticipa con estas líneas de diálogo lo que será un choque tan épico como el de 2005.

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Si en la trilogía original algunos duelos brillaban en el apartado narrativo por lo que suponían en la trama y cojeaban de manera notable en el manejo del sable láser por lo rudimentario y aparatoso de sus coreografías (never forget al gran Alec Guinness en 'Una nueva esperanza'), durante las precuelas otros combates sobresalían en este último apartado pero descuidaban el peso dramático de sus personajes. Sin embargo, el enfrentamiento que monopoliza la atención en el sexto episodio de 'Obi-Wan Kenobi' conjuga un espectacular adiestramiento y nivel coreográfico de Ewan McGregor y Hayden Christensen con la fuerza e importancia narrativa suficiente para que el duelo se impregne de emoción, tensión y dramatismo. Por no hablar del chute de nostalgia en vena que supone ver a los dos actores de nuevo en acción 17 años después... Es el Ben Kenobi de Ewan McGregor, con esa apariencia de ermitaño pesimista ahogado en la culpa y el pasado, enfrentándose al Darth Vader de un Hayden Christensen enfundado en una de las armaduras más célebres e ilustres de la cultura popular del último siglo.

Y es a la luz de la luna, en mitad de un paisaje hostil, abrupto y rocoso, en una sucesión de planos muy cuidados y con mucha identidad propia (mención especial aquí a la espectacular fotografía de Chung-hoon y a la dirección eficaz de Deborah Chow), cuando el combate transcurre entre acrobacias, envites y estocadas que no solo resarcen a Obi-Wan de su pérdida de habilidad y destreza, sino que en él podemos reconocer muchos de los movimientos con los que Ewan McGregor selló el estilo de su personaje en las precuelas. Sí, el viejo Ben está de vuelta. Y más allá de su imponente y temible apariencia, imperturbable después de tantos años, ¿cuándo habíamos visto moverse así a Darth Vader, desprovisto de aquellos giros rudos y toscos del personaje, proyectando físicamente la furia desatada, el odio desenfrenado y la violencia sin excusa que simbolizó la caída a los infiernos de Anakin?

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El uso de la fuerza, que ha pasado más desapercibido en otros duelos de la saga, brilla como nunca y protagoniza uno de los momentos álgidos del enfrentamiento cuando Obi-Wan se reencuentra definitivamente con el caballero jedi que fue hace tiempo y reduce, rocas levitando mediante, a su antiguo aprendiz a un vulnerable sith lapidado.

Y habrá quién diga (o haya dicho en episodios anteriores con nítida y anticipada osadía) que, en los momentos álgidos de la serie, echa en falta el uso de algún leitmotiv mítico de la saga como La marcha imperial o de otras composiciones inolvidables de John Williams como The force theme, Duel of the fates o Battle of the heroes. ¿No queríamos que lo nuevo sonara diferente? El compositor de la BSO de Star Wars no solo demuestra en este episodio que a sus 90 años sigue estando en plena forma, sino que, lejos de reiterarse y entrar en un bucle musical anodino, nos ha regalado uno de sus mejores trabajos para la franquicia. El enfrentamiento final entre Obi-Wan Kenobi y Darth Vader cuenta de hecho con una de las mejores ambientaciones musicales de toda la serie, una composición heroica y épica que recupera los coros y convierte muchos pasajes del duelo en un regalo sensorial para los oídos.

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Yo no soy tu fracaso, Obi-Wan

Pero no es hasta el final de la refriega, tras un feroz e implacable ataque de Obi-Wan, despojado Darth Vader de la mitad de su casco y, por tanto, de aquella máscara que escondía la verdad más descarnada y trágica de su personaje, cuando el enfrentamiento desemboca en una suerte de "shock postraumático". Una imagen, la de Obi-Wan Kenobi mirando con estupor a los ojos de su antiguo padawan, de lo que él cree que sigue siendo Anakin Skywalker, que se asemeja (y mucho) a una escena de la serie de animación 'Rebels' en la que Ahsoka Tano experimenta lo mismo que el personaje al que da vida Ewan McGregor: la imperiosa necesidad de recuperar a un amigo para aplacar el sentimiento de culpa y desazón que se encuentra de bruces con un rostro surcado por las quemaduras y cicatrices, endiablado y deshumanizado. Todo sucede mientras escuchamos de nuevo la voz de Hayden Christensen mezclada con la de James Earl Jones (el actor de doblaje original de Darth Vader desde el primer largometraje), abriéndose camino entre aquel sistema de respiración averiado, ese hilo de aliento angustioso que escuchábamos al final de 'El retorno del jedi' en 1983.

- Anakin…
- Anakin murió. Solo quedo yo.
- Lo siento. Pérdoname, Anakin. Por todo.
- Yo no soy tu fracaso, Obi-Wan. Tú no mataste a Anakin Skywalker. Lo hice yo. Igual que te mataré a ti.
- Entonces, mi amigo está muerto. Adiós, Darth.

¿Hay en este diálogo, el último intercambio de palabras entre los dos personajes que pone fin a la contienda, algo de inesperada y efímera redención en Darth Vader? ¿Un atisbo de Anakin? ¿Un intento de liberar de culpa y responsabilidad a su "maestro", tal y como se dirige a Obi-Wan en un momento del combate? Cuando antes hablábamos de la carga dramática, nos referíamos a esto: el peso del matiz, de los grises inherentes a una relación como la construida en las precuelas. De hecho, no es casual que en una escena posterior, durante uno de los dos cameos más especiales del último capítulo, el emperador Palpatine espete a su aprendiz: "Quizá tus sentimientos hacia tu maestro te han debilitado. Si no puedes superar el pasado..."

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En definitiva, ¿ha sido este el mejor duelo de la historia de Star Wars? Por todo lo que significa, desde su factura visual hasta su trasfondo trágico e implicaciones en el canon, tiene todos los mimbres para serlo. O, al menos, pasar a ser considerado como uno de los mejores combates desde que George Lucas estrenó la primera película de la saga en 1977. El legado de Star Wars tiene algo de romanticismo generacional, de visión y perspectiva parcial, influenciada por los referentes galácticos con los que cada seguidor ha crecido en su infancia. Pero estamos hablando, como mínimo de un TOP 3. Podemos discutir largo y tendido de si la serie de Disney+ se ha reducido a un caramelo nostálgico convertido en reivindicación de las entonces denostadas precuelas para vanagloria de sus defensores; de si Baby Leia copia sin descaro el principal motor de acción de 'The Mandalorian'; de si se han cumplido más o menos las expectativas marcadas... Entre ellas, se encontraba EL DUELO entre Obi-Wan Kenobi y Darth Vader, entre Ewan McGregor y Hayden Christensen, 17 años después de los eventos acaecidos en 'La venganza de los sith'. Y que me trague un agujero de sarlacc si esto no te reconcilia un poco con la serie por mucho que algunos de sus episodios perturbaran tu nivel de midiclorianos. Porque si no es el mejor duelo de la historia de Star Wars, se le acerca. Y mucho.

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