Nyakim Gatwech: "Desfilar en lencería me hace sentir segura en mi piel"

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Photo credit: Hunkemöller
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La historia de Nyakim Gatwech es de esas que resultan inspiradoras desde el momento en el que empieza hablar. Su gran energía y entusiasmo reflejan que este es su entorno, en el que se siente a gusto y disfruta. La conocimos en el desfile de Hunkemöller en Ámsterdam, firma de lencería con la que lleva tiempo colaborando y con la que ahora lanza su primera colección cápsula, Nyakim x Hunkemöller. Basta con ver las fotos de este artículo para entender por qué esta modelo de Sudán del Sur es especial: transmite una gran fuerza y seguridad en cada pose, su carisma hace que sea imposible apartar la mirada de ella y tiene una de las pieles más oscuras que hayamos visto dentro del mundo de la moda. Nyakim se siente muy orgullosa de su tez, de hecho en Instagram, donde acumula 987 mil seguidores (@queennyakimofficial) se hace llamar la ‘Reina de la Oscuridad’, una corona que lleva con orgullo.

Cuando la ves desfilar, el poder, la confianza y la energía que desprende parece que sea innata, pero la modelo ha pasado por un gran proceso interno de amor propio para llegar hasta donde está hoy. Ha sufrido ‘bullying’, ha vivido los efectos del racismo en el ámbito laboral e incluso ha estado tentada de blanquearse la piel. Ahora, Nyakim entra en el camerino con un chute de adrenalina tras el desfile, lista para hablar con nosotras y contarnos todo sobre el colorismo en la moda, cómo utilizar las redes sociales para crear tu plataforma y la importancia de ser la primera en decirte lo preciosa que eres.

Photo credit: Hunkemöller
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¿Cómo supiste que querías ser modelo a tan temprana edad?

Siempre he sabido que tenía un gusto especial por la moda, pero no tenía la confianza en mí misma para dar el paso. Con 14 años me mudé a Estados Unidos y tuve una oportunidad que no quise dejar escapar: mi profesora de último año del instituto, que además estudiante de diseño, me pidió que posara con uno de sus vestidos para un proyecto de su carrera. Me dije: ‘démosle una oportunidad a esto’; llevaba bastante tiempo debatiéndome y lo que me echaba para atrás era lo que los demás pensaran de mí. Una vez me quité eso de la cabeza, todo fue hacia arriba.

¿Quiénes fueron tus ejemplos a seguir?

Alek Wek fue mi primer referente porque fue la primera supermodelo sudanesa. Cuando llegué a Estados Unidos veía ‘America’s Next Top Model’, también me encantaba Tyra Banks, Naomi Campbell por supuesto… Todas ellas han sido mujeres muy inspiradoras para mí.

¿De qué manera te ha ayudado tu profesión a aceptar tu piel y tu belleza?

Puedo decir que normalmente me quiero y tengo bastante confianza, pero cuando estoy frente a la cámara, las luces, de una audiencia cuando desfilo… Eso me duplica el autoestima, incluso aunque dos minutos antes de salir estuviera súper nerviosa. Para mí lo más poderoso de los desfiles de lencería es que aún estando ahí desnuda mostrando mi piel, me siento segura y feliz con lo que estoy haciendo.

Photo credit: Hunkemöller
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¿En qué piensas mientras estás desfilando?

Básicamente que voy a tropezarme (risas), que mis zapatos son grandes, que tengo que darme prisa para cambiar de ropa… Todo eso mientras trato de sonreír y disimular.

Eres imagen de Hunkemöller y trabajas regularmente con la firma, ¿cómo te identificas con los valores de la marca?

Los valores de Hunkemöller son de quererse a una misma, de tener confianza en ti y apoyar a otras mujeres y eso es exactamente lo que yo defiendo. Incluso su logo es un lazo rosa, como el de la lucha contra el cáncer de mama. Mi lucha es defender a todo tipo de mujeres, especialmente las chicas negras de todo el mundo que quizás no tengan muchos referentes de belleza, pero en general mi labor se centra en la diversidad de mujeres, al igual que Hunkemöller.

Como embajadora de Hunkemöller, ¿cómo te hace sentir desfilar en lencería?

Cuando empecé a vestir lencería, sacó algo dentro de mí que no sabía que tenía. Definitivamente me ayudó a sentirme poderosa y segura de mí misma, por eso he querido crear esta colección con Hunkemöller, para hacer que otras mujeres experimenten ese empoderamiento que yo siento.

Photo credit: Hunkemöller
Photo credit: Hunkemöller

Todavía existen muchas mujeres negras que sienten la presión de blanquear su piel para entrar en ciertos cánones de belleza, ¿a qué se debe?

Creo que ese sentimiento de inferioridad viene de cientos de años atrás, de la época del colonialismo cuando una piel más clara significaba ser más aceptada. Era el estándar de belleza y cuando sientes que no entras en él, que no encajas, sientes la presión de ser aceptada. Yo misma he estado a punto de blanquear porque quería encajar, pero tenemos que entrenar nuestra mente a entender que no es así, aunque cueste.

¿Tienen más oportunidades laborales las mujeres negras con pieles más claras?

Sí, por supuesto, lo veo todos los días cuando voy a los ‘castings’ y a las sesiones de fotos, pero no puedo permitir que eso me afecte cuando me miro en el espejo. Es algo que tenemos que luchar, no porque la sociedad lo haya dictado así, quiere decir que esté bien. Todos somos hermosos a nuestra manera y no debemos dejar que nadie nos diga lo contrario. El colorismo es real y dentro de la comunidad negra sucede. La idea de que la piel negra era inferior ha ido calando generación tras generación sin que nos hayamos dado cuenta, ahora toca desconfigurar ese mensaje.

¿Crees que las redes sociales pueden ayudar a chicas jóvenes a encontrar referentes en la moda y a sentirse identificadas?

Sí, definitivamente, estamos llegando a ese punto gracias a las redes sociales. En cuanto a las grandes agencias de modelos y conseguir ser representadas por ellas, aún queda mucho trabajo por hacer. Pero lo que hemos descubierto las modelos negras gracias a las redes, es que podemos crear nuestro propio círculo, hacer nuestros proyectos por nuestro lado y cuando conseguimos una audiencia que nos escuchen, los clientes vienen a nosotras.

La diversidad no consiste en que una sola modelo negra haga todas las portadas de las revistas, o que sólo se dedique una portada al año a modelos negras. La diversidad es que haya 30, 40, cientos de nosotras trabajado y siendo representadas al igual que el resto. Esencialmente, estamos usando las redes para darnos a conocer y decir ‘estamos aquí y queremos ser vistas y oídas’.

Por lo que cuentas, parece ser que las modelos de color tengáis que hacer el doble de trabajo que las modelos blancas para conseguir lo mismo.

Sí, totalmente, es mucho trabajo, pero es lo que hay que hacer y merece la pena. La parte positiva es que si estuviera en una agencia, no podría estar aquí contándote esto.

Photo credit: Hunkemöller
Photo credit: Hunkemöller

¿Dirías que las redes sociales son un espacio seguro para las adolescentes que aún están en el proceso de tener confianza en sí mismas?

Es complicado, creo que si estás en un punto en el que tienes problemas con tu imagen y te sientes insegura, las redes sociales no son el espacio más adecuado para estar. Para mí, el trabajo de aceptarse uno mismo y quererse es algo interior, una introspección lenta que requiere aprender a querer lo que ves en el espejo antes de exponerse en las redes. Lo más importante es que conozcas tu valor y que sigas a cuentas que te inspiren y te refuercen.

Sabemos que sueñas con crear una ONG para empoderar a las mujeres de Sudán del Sur, ¿de dónde viene esta idea?

La idea viene de mi propia experiencia. Cuando vivía en el campo de refugiados, uno de los principales problemas que teníamos era la falta de productos de higiene íntima como compresas y tampones. Cuando llegué a Estados Unidos y vi que era tan accesible, flipé. Por eso, mi idea de ayudar es proveer a las mujeres de mi tierra (Sudán del Sur) para que para ellas sea igual de fácil pasar esos días del mes.

¿Qué consejo darías a las chicas que se sienten inseguras con su cuerpo?

No puedes vivir de los cumplidos. Pueden decirte mil veces lo guapa que eres, pero eres tú la que tiene que trabajar en ti misma para valorarlo. Mi madre me decía cada día lo hermosa que era para ella y le decía, ‘eres mi madre, ¡claro que soy bonita para ti!’. Pero cuando salía a la calle, la gente no me decía lo mismo, así que aprendí a mirarme en el espejo y ser la primera en quererte.