Nuria Labari: Hay que reventar las estructuras de trabajo que nos maltratan

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Madrid, 12 may (EFE).- Para ascender laboralmente una mujer tiene que convertirse en un hombre: solo adoptando su lenguaje, su sentido del humor y sus deseos conseguirá la prometida igualdad. Así lo asegura la escritora Nuria Labari en "El último hombre blanco", donde invita a "reventar" un sistema de trabajo que "nos maltrata a todos".

"El trabajo es prácticamente la religión de este siglo: si hay trabajo, se entiende que la sociedad está bien. Por eso es tan difícil repensarlo", ha apuntado la escritora, periodista y directiva de la productora digital Megamedia en una entrevista con EFE a propósito de su última novela (Penguin Random House).

"El trabajo maltrata a las personas. Es como estar en una jaula invisible", explica Labari (Santander, 1979). "Da igual que seas becario o que ganes más de 200.000: todo el sistema es sádico. Es un sistema que no va a funcionar".

La protagonista de esta novela que sale a la venta hoy indaga en la despersonalización de los trabajadores en un sistema que "somete a sus empleados". Ella se encuentra en lo más alto de su carrera profesional cuando mira hacia abajo y decide frenar.

Ahí se da cuenta de que para alcanzar ese puesto ha sacrificado su identidad, sus deseos y su tiempo. Se ha sumado a un club regido por el dinero y el poder en el que no importa cómo ni a costa de qué consigas los objetivos marcados por un mercado que nadie ve.

"Sí, hay mujeres en el poder, ¿pero quién marca las normas? ¿Cuáles son las reglas de juego? ¿Cuáles son los horarios?", cuestiona Labari. "Lo único que pudimos hacer muchas mujeres al incorporarnos al trabajo y a los círculos de poder fue adaptarnos".

"No puedes elegir las reglas: lo que vas haciendo es pasar por todos los aros, de manera que la igualdad que tanto hemos defendido durante muchos años se traduce en transformarte en un hombre", cuenta.

"Yo no quiero más igualdad que me obligue a ser como un tío. Renuncio, gracias, guárdensela para ustedes: se la regalo", añade la escritora.

De ahí que la propia Labari reconozca su compromiso con la destrucción de estas estructuras laborales "maltratadoras", que dejan en todos los trabajadores "un trauma" y una disposición al sometimiento, e invita a otras mujeres trabajadoras a sumarse a esta labor, ya que solo ellas, dice, "pueden revertir" ese sistema.

"Los tíos, que llevan siglos padeciendo esa clase de poder, se han convertido en personas muy dóciles. No podemos contar con ellos: no van a cambiar las cosas, porque están más al fondo de la jaula que nosotras", apunta.

"Hay una ventaja en haber llegado las últimas (al mundo laboral) y es que llevamos mucho tiempo viendo todo esto desde fuera", incide la escritora, que asegura que "verbalizar" el dolor que produce el trabajo es el primer paso para destruirlo.

"No debería llevarnos mucho tiempo cambiarlo: ya no somos minoría. Ahora hay que reventar esas estructuras de poder que, además, van a acabar con el mundo", explica. "No es solo que destruya identidades, es que esta manera de producir y de hacer las cosas no es sostenible".

"El último hombre blanco" es la segunda novela que Labari publica con Penguin, tras "La mejor madre del mundo" (2019). Antes, había editado el libro de cuentos "Los borrachos de mi vida" (Lengua de trapo), publicado la novela "Cosas que brillan cuando están rotas" (Círculo de tiza) y participado en antologías.

A su trabajo como directiva en Megamedia, como escritora y como columnista semanal en el diario El País, Labari ha sumado recientemente otro proyecto, la creación de "Circo de Circe", un espacio itinerante de pensamiento y creación colectiva que organiza talleres y clubes de lectura.

"Aplicamos la manera tradicional de enseñar, pero también el cuerpo y la performance", cuenta. "Nos centramos en el refugio, el encuentro y el cuidado para pensar juntos".

María G de Montis

(c) Agencia EFE

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