Nuevo beneficio del té verde, esta vez para personas con síndrome de Down

Hace que tengan más memoria y se organicen mejor en su día a día

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Las múltiples propiedades de esta infusión milenaria la han convertido en una bebida muy popular. (Foto: Getty Images)

Recomendada para las dietas de adelgazamiento por su efecto drenante, el té verde previene la aterosclerosis y los problemas circulatorios, así como el glaucoma y otras enfermedades oculares al contener un potente cóctel de antioxidantes (vitamina C, vitamina E, luteína y zeaxantina)

Pero lo más sorprende es que un estudio reciente afirma que los polifenoles del té mejoran algunas de las capacidades intelectuales y modifican las conexiones funcionales del cerebro.

De hecho, una nueva investigación ha demostrado, por primera vez, que un compuesto presente en el té verde (la epigalocatequina galato), junto con un protocolo de estimulación cognitiva, mejoran las capacidades intelectuales en las personas con síndrome de Down, y modifican la excitabilidad y la conectividad funcional de su cerebro.

Los resultados del estudio, publicado en la revista Lancet Neurology, confirman que este polifenol es capaz de normalizar la función del gen ‘Dyrk1A’, uno de los principales responsables de esta condición

El síndrome de Down afecta aproximadamente a una de cada 1.000 personas en el mundo y es la causa más común de discapacidad intelectual de origen genético.

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Cuando una persona tiene 47 cromosomas, en lugar de los 46 habituales, se produce una alteración en la formación del cuerpo y el cerebro. (Foto: Getty Images)

En realidad, esta anomalía está causada por una trisomía en el cromosoma 21, es decir que las personas con este síndrome cuentan con tres copias y no dos del cromosoma 21, lo que hace que los genes presentes en este cromosoma estén sobre-expresados.

Según los autores, esta es la primera vez que un tratamiento demuestra eficacia en un ensayo fiable en términos científicos porque, hasta la fecha, el síndrome de Down no tiene cura ni tratamiento.

“No es, ni mucho menos, una cura, pero el ensayo clínico abre nuevas vías a la terapia farmacológica en síndrome de Down”, explica a El País la investigadora Mara Dierssen, neurocientífica del Centro de Regulación Genómica de Barcelona y colíder del estudio.

Este compuesto “ayuda a que los afectados tengan más autonomía en su día a día, ya que mejora su memoria, sus funciones ejecutivas, y, en definitiva hace que sus neuronas se conecten mejor”, explica a ABC el Dr. Rafael de la Torre, del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM).

En efecto, el experimento ha demostrado que el extracto de té verde mejora las funciones cognitivas de personas adultas con síndrome de Down, gracias a sus efectos positivos sobre la memoria (a corto plazo), el control de impulsos y la capacidad de desenvolverse en la vida diaria.

En el ensayo participaron 84 personas con síndrome de Down, de entre 16 y 34 años. La mitad tomó el extracto de té verde durante un año, la otra mitad recibía un sustancia sin acción terapéutica (placebo) para comparar sus efectos. Además, el tratamiento se acompañó de actividades de entrenamiento cognitivo.

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La duplicidad total o parcial del cromosoma 21 genera problemas en el desarrollo y la función cognitiva. (Foto: Getty Images)

Aunque en un principio “los cambios observados no parecían muy importantes, fueron suficientes para que casi todos los padres adivinaran al final del ensayo si su hijo había tomado un tratamiento real o un placebo”, cuenta Dierssen.

La razón es que este componente del té verde inhibe la actividad de la proteína DYRK1A, un gen se considera importante en el síndrome de Down porque está relacionado con la formación del cerebro y sobreactivado por el cromosoma extra. El gen producía un exceso de proteínas asociadas a las alteraciones cognitivas.

Dierssen había comprobado en estudios previos que la molécula EGCG (epigalocatequina galato), que se encuentra en el té verde, mejora el funcionamiento cognitivo en ratones que tienen una discapacidad equivalente al síndrome de Down.

De tal forma que el compuesto del té verde, la epigalocatequina galato, devuelve las proteínas a los niveles normales.

Por otro lado, las pruebas de resonancia magnética del cerebro confirmaron que estas mejoras cognitivas se acompañan de un aumento de las conexiones entre neuronas en áreas del cerebro que controlan la memoria y el comportamiento.

Cosas tan sencillas para el normal desarrollo de la vida como planificar el día, saber qué hora es o contar el cambio cuando compran son (casi) misiones imposibles para algunos de los afectados por este trastorno genético; de ahí la importancia de este nuevo hallazgo.

Sin embargo, como publica La Vanguardia, a pesar de estos esperanzadores resultados los autores piden prudencia porque los efectos beneficiosos de este tratamiento se han observado en adultos y la dosis administrada es equivalente a ocho tazas diarias de té verde.

"Nuestros resultados han sido positivos en una población adulta en que la plasticidad cerebral es limitada porque el cerebro ya está totalmente desarrollado. Creemos que si el tratamiento se aplica a niños y niñas las resultados serían aún mejores. No obstante, antes de recomendárselo a un niño, desearía hacer un estudio en población infantil”, concluye el Dr. Torres.

Este hallazgo, -fruto de un largo proceso de investigación básica, farmacológica y clínica- podría convertirse en terapia para síndrome de Down, pero, de momento, será necesario un estudio más amplio con cientos de voluntarios antes de que las autoridades sanitarias puedan autorizar la EGCG para el síndrome de Down.

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