Nuevas metas para esquiadores avanzados

Esther Bedia Alonso

Conocer el nivel de destreza y técnica de un esquiador no es tan sencillo como podría parecer. Dependerá de factores propios del individuo como su forma física o el tiempo que lleve sin calzarse unos esquís, y también externos, como el terreno por el que se deslice o el material con el que se equipe.



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“Se denomina esquiador experto al que desciende con control de velocidad y con seguridad por todo tipo de pistas, es decir, en todas es capaz de controlar su velocidad y puede esquivar cualquier obstáculo”
, concreta Francisco Domingo, director de la escuela de esquí de Aramón y profesor con 14 años de experiencia. Pero por supuesto, para llegar a esto también influyen “la edad, la preparación física y las horas que le dediques”. Además, “la evolución de los materiales cambia la técnica, por lo que un esquiador experto tiene que ir creciendo y controlando la técnica con los materiales nuevos”, explica.

A grandes rasgos, y siguiendo las directrices de enseñanza de la Escuela Española de Esquí (EEE), Domingo explica que a la hora de ubicar a los alumnos en su nivel de esquí alpino en pista (más del 90% de los usuarios no salen de pista) se les hace una prueba con resultados “evidentes” para los monitores. Primero están los esquiadores debutantes, que “nunca han visto unos esquís y necesitan adaptarse al material”, en el siguiente grado se sitúan aquellos que pueden bajar “por pistas verdes o azules, girando con seguridad y controlando su velocidad”, después los que bajan “pistas rojas con técnica del paralelo” y, por último, aquellos que “con diferentes técnicas descienden por cualquier pista girando y controlando su velocidad”.

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Cuatro técnicas para seguir creciendo


Alejandro Sánchez Abril, técnico deportivo en esquí alpino y autor del libro Guía del esquiador: acondicionamiento, técnica y otros conocimientos (disponible en librerías de Valencia y Teruel, en Mora de Rubielos, en Baqueira, y a través de la escuelas de esquí Aramón y Nieve de Teruel), propone los siguientes ejercicios para esquiadores que quieran ir más allá en su evolución:

El viraje paralelo perfeccionado supone mayor inclinación y toma de cantos, más cortados, por lo que la fase de conducción comienza antes. Con él se busca conseguir virajes más precisos y efectivos en todo tipo de pendientes. Es necesario dominar el viraje paralelo elemental e ir probando: viraje perfeccionado (radio medio), viraje al monte unido con un viraje al valle, pasar de giros en cuña a viraje en paralelo y embudo (distintos radios para aumentar el trabajo de piernas).

En el viraje por extensión el cuerpo hace una extensión en el inicio (adelante y hacia dentro) buscando el siguiente viraje. Los ejes del cuerpo siempre acompañan la línea de los esquís, excepto en la fase de final de viraje, donde se buscará una ligera contrarrotación, es decir, orientar el tronco hacia la pendiente. (Este ultimo punto es común a todos virajes).

Para el viraje por flexión hay que flexionar las piernas, haciendo el cambio pasando estas de un lado al otro sin extender el tronco y consiguiendo así un cambio de dirección muy rápido y efectivo. Sánchez Abril aconseja practicar previamente un viraje al monte unido con otro al valle producido por una flexión, guirnaldas de paralelo con flexiones, virajes en posición de velocidad y diferentes radios de virajes, velocidad y pendientes.

Y, por último, los giros cortos o virajes en paralelo de radio reducido, en los cuales el aumento de ritmo es considerable, con una flexión y extensión muy rápida, proyectando el cuerpo hacia la pendiente. Uno de sus objetivos es el control de la velocidad y se pueden trabajar con una progresión de virajes de radio medio a corto, una progresión de giros en cuña a virajes cortos, virajes cortos en diagonal y cambios de ritmo y pendientes.

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