Nueva York pierde residentes a marchas forzadas y se avecina un cambio global

Una persona contempla Manhattan.

Vivir en grandes ciudades como Nueva York está dejando de ser tendencia. Tanto es así que 277 personas al día están abandonando la Gran Manzana sin mirar atrás. Se trata del estado que más población está perdiendo en EEUU por delante de otros lugares como Los Ángeles, con un éxodo de 201 personas diarias; y Chicago, cuya estampida es de 161 residentes al día, según datos del censo de 2018 compilados por Bloomberg News.

Dicen que Nueva York es la ciudad que nunca duerme y quizás ese cansancio haya provocado que entre junio de 2017 y julio de 2018, alrededor de 200 mil residentes hayan migrado a otros lugares. Como contraposición, un número estimado de 100 mil extranjeros han ocupado la mitad de esos huecos que han quedado vacantes. Cada año es mayor el número de personas que ponen fin a su etapa neoyorquina, prueba de ello es que en 2017 alrededor de 131 personas diarias se iban de la urbe, mientras que en 2014, el número era de tan solo 43 residentes al día.

Las razones de tal migración tienen que ver con una falta de calidad de vida de lo más palpable que, explicada por los propios neoyorquinos, tiene que ver con los altos precios de los alquileres y del día a día en general, con la suciedad, con el constante flujo de personas, con las distancias entre los suburbios y los trabajos en Manhattan a los que se dirigen cada mañana, el ruido, lo poco acondicionada que está para tener hijos, los extremos de temperatura entre el verano y el invierno… Las razones dependen de cada persona e incluso hay quien se queja de la falta de oportunidades laborales en el norte del estado de Nueva York, donde el condado de Broome se lleva la palma como una de las zonas que más personas pierde por culpa del desempleo, de las condiciones laborales y del alto coste de la vida.

Paso de cebra en Nueva York.

Esas 277 personas al día que se marchan de la Gran Manzana optan por una vida mejor y entre ellos se encuentra un nutrido grupo de millennials que aprovechan los tiempos que les han tocado vivir para huir de NYC. A ellos no les faltan posibilidades y mucho menos dinero, y comparten una manera de ver la vida que ejecutan sin problemas. Un estudio de SmartAsset, ha concluido que Nueva York es el estado número uno en migraciones por parte de los más ricos de esta generación. Se trata de personas menores de 35 años de edad que ganan al menos 100 mil dólares al año y que han descubierto que la vida en la gran ciudad le proporciona menos satisfacciones que hacerlo en otros lugares más remotos.

Los números que desprende el estudio dan un resultado final de 4,867 millennials con posibles que dejaron Nueva York entre 2015 y 2016 (la diferencia entre los 10,048 que llegan nuevos y los 14,915 que se mudan fuera). Tres años después, las cifras crecen exponencialmente. Y… aunque les pese a los neoyorquinos de corazón, la mayoría la personas que se marchan eligen California como su destino fetiche. Sin embargo, los creativos millennials no son los únicos que están optando por otros destinos.

Los multimillonarios más mayores que se dedican al mundo de las finanzas (la banca, la Bolsa…) también se marchan a estados más asequibles, lo que supone un fuerte impacto para la economía de Nueva York. Según The New York Post, el estado dejó de ganar más de 8 mil millones de dólares por el abandono de este tipo de residentes.

Paso de cebra en Shibuya, Tokyo.

Independientemente del dinero que se tenga, la renta puede llegar a ser prohibitiva en NYC. Lo que suele abonar al mes por sus apartamentos la clase media asciende a un promedio de 3,400 dólares, el doble de lo que cuestan los alquileres a nivel nacional en EEUU. Básicamente, tanto los nuevos propietarios como los inquilinos consiguen lugares más espaciosos o mejor ubicados por el mismo dinero fuera de la Gran Manzana.

A esto se le suma también la posibilidad de tener trabajos en los que no se requiere la presencia en una oficina. La revolución que Internet ha tenido en el contexto de las comunicaciones ha permitido que una conexión sea suficiente para que muchas profesiones se lleven a cabo de manera remota. Esa libertad hace que un nutrido grupo de profesionales tengan la oportunidad de vivir en lugares más acordes con sus gustos ya que en ciertos sectores cada vez es menos habitual tener la obligación de vivir en una gran ciudad por cuestiones profesionales.

¿Viviremos un futuro en el que grandes urbes como Nueva York dejarán de ser tendencia de manera definitiva mientras que las aldeas y lugares más inhóspitos comenzarán a poblarse más activamente?

Hay quien piensa que el ser humano llegará a su límite y perseguirá un modo de vida más básico, que el éxodo rural se transformará en una huida de gente de la ciudad al campo y que se volverá a poner de moda vivir en comunidad. Eso, si la realidad virtual y aumentada lo permite, porque la aldea global que propuso Marchall McLuhan en los años sesenta sigue su curso con firmeza y está contribuyendo a que otros tipos de conexiones, que no son las físicas, sean las predominantes. Podremos vivir en lugares alejados del mundanal ruido, pero ¿estaremos conectados con la realidad?