Una nueva estrategia contra el MERS, el virus “hermano” del coronavirus chino

Una nueva estrategia contra el MERS, el virus “hermano” del coronavirus chino

Coronavirus hay muchos, y algunos muy peligrosos. Un ejemplo de ello es el virus causante del Síndrome Respiratorio de Oriente Medio – Middle East Respiratory Syndrome o MERS – un “primo” del que ha provocado el brote en Wuhan. Y ahora un equipo de investigadores ha propuesto una nueva estrategia para acabar con él, que se podría exportar al coronavirus chino.

Y no se trata de un “se podría usar” lejano. La estrategia terapéutica que se propone en el artículo se basa en atacar algo que ambos virus tienen en común. Y es que los dos “engañan” al sistema inmune y evitan un proceso conocido como autofagia.

¿Qué es la autofagia? El nombre en sí ya es bastante explicativo. Se trata de un proceso celular en el que la célula “se come”, degrada, productos que detecta como “erróneos” o dañados. Un mecanismo de seguridad para evitar seguir adelante con piezas “rotas”.

Pero no sólo eso. También se dispara cuando un patógeno, como un virus, comienza a replicarse. La célula reconoce las proteínas o incluso el material genético del virus, y lo degrada para evitar que la infección se expanada.

Pues bien, el virus MERS inhibe este proceso. Engaña a la célula, que deja de reconocer los productos víricos como algo extraño, impidiendo que los degrade. De esta manera el virus se puede multiplicar y afectar a otras células.

Patrón que, por cierto, comparten el virus MERS y el de la pneumonía de Wuhan.

Por suerte, existen mecanismos para reiniciar y mejorar el reconocimiento de sustancias extrañas y con ello fomentar la autofagia. Y aquí es donde surge la nueva estrategia que se propone en el artículo.

Lo que pudieron comprobar los investigadores es que el virus MERS dispara la producción de una proteína, denominada SKP2, que impide el reconocimiento de sustancias extrañas y por tanto la autofagia. Si se inyecta un inhibidor de SKP2, la célula vuelve a su comportamiento original, ataca las sustancias víricas, y ataja la infección.

Según los resultados, la nueva estrategia tiene bastantes probabilidades de ser un éxito para tratar el MERS, una enfermedad que llega a tener una tasa de mortalidad del 33%. ¿Y para el virus de Wuhan? Aún es pronto para decirlo, y lo más seguro es que afecte a una proteína distinta de la SKP2 implicada en el MERS. Pero es una nueva vía para poder trabajar.

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