Una serie de piratas planta cara a la mismísima Marvel mientras suma fans por minuto

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Quizá el nombre de Taika Waititi no sea conocido por todo el mundo, pero no cabe duda de que, en pocos años, se ha convertido en uno de los más importantes de la industria del cine y series. Su aclamado trabajo en Marvel reinventando la saga Thor desde la comedia y el reciente lanzamiento del teaser de su cuarta entrega, Thor: Love and Thunder, lo han vuelto a poner en boca de todos, pero esa es solo la punta del iceberg de una carrera que cada vez llega más alto.

Ganador del Óscar por el guion de Jojo Rabbit y solicitado por los grandes estudios gracias a su capacidad para adaptar su estilo tan personal a una mayor escala, Waititi ha demostrado desenvolverse bien en todas las aguas. El último proyecto suyo que ha llegado a nuestras pantallas es la enésima prueba de que su talento para crear historias con sensibilidad excéntrica que conquistan al público es infalible: Nuestra bandera significa muerte, serie de piratas de HBO Max que no solo ha resultado ser una de las grandes sorpresas de la temporada, sino que además ha plantado cara a la mismísima Marvel y su Caballero Luna.

Fotograma de la primera temporada de 'Nuestra bandera significa muerte' (cortesía de HBO Max)
Fotograma de la primera temporada de 'Nuestra bandera significa muerte' (cortesía de HBO Max)

Nuestra bandera significa muerte se estrenaba el pasado 3 de marzo en HBO Max sin hacer demasiado ruido. La serie viene creada por David Jenkins, con Waititi como productor ejecutivo y director del piloto, además de reservarse un papel importante como actor, interpretando al temible pirata Barbanegra, o como veremos más adelante, una versión diferente y definitivamente sorprendente del mismo.

En línea con el humor característico del cineasta neozelandés, la serie es una comedia muy singular que se basa ligeramente en la historia real de Stede Bonnet, un aristócrata y terrateniente británico del siglo XVIII que, aburrido de su monótona y predecible existencia, deja a su mujer y sus hijos para lanzarse a la vida pirata (la vida mejor), cambiando su apacible realidad en la alta sociedad por las peligrosas aventuras como bucanero en alta mar, giro que le valió el apodo de El Caballero Pirata (The Gentleman Pirate). Interpretado por Rhys Darby (Los Conchords, Jumanji), eminencia cómica de Nueva Zelanda que lleva muchos años colaborando con Waititi, Stede se convierte en el capitán del barco pirata Revenge, donde luchará por ganarse el respeto de su tripulación mientras trata de sobrevivir a sus enemigos en el océano.

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Reacio a abandonar del todo sus comodidades en tierra firme, Stede se impone como un capitán pirata culto y sofisticado que descansa en un camarote de lujo lleno de libros, en gran contraste con sus subordinados, una pandilla de bandidos rudos y salvajes, que a lo largo de la serie también irán destapando su lado más tierno. Todo cambia con la llegada del infame Capitán Barbanegra, que pone en jaque a Stede y su tripulación en más de un sentido. Y aquí es donde viene el giro que ha conquistado al público y que diferencia a Nuestra bandera significa muerte de cualquier otra serie: Barbanegra no es solo un villano, sino también el interés amoroso del protagonista.

Así, sin medias tintas, abiertamente y evitando ambigüedades. No se trata de una relación relegada al subtexto como hace años ocurrió con Xena y Gabrielle, por citar uno de los ejemplos famosos. No es queerbaiting (la práctica de sugerir un personaje o una pareja LGBTQ+ sin llegar a especificarlo oficialmente), y como el propio Waititi ha confirmado en redes sociales, tampoco se trata de un bromance (una amistad masculina profunda), sino de un romance gay, con todas sus letras y todas sus implicaciones, una comedia romántica, como la define orgulloso él mismo.

Una pequeña revolución que, ojo, tiene su base en la realidad, ya que según los historiadores, la homosexualidad era muy común entre los piratas (GayStarNews), hasta el punto de que existía una institución similar al matrimonio denominada como matelotage, que consistía en la unión entre dos hombres que sumaban sus propiedades y compartían su vida de la misma manera que las parejas heterosexuales en los siglos XVI y XVII.

De ahí que el hecho de que Nuestra bandera significa muerte refleje este aspecto de la vida bucanera haya resultado tan refrescante para todo el mundo. No solo es fiel a la historia, sino que supone un importante paso adelante en cuanto a representación al tocar el tema de la homosexualidad en una comedia de piratas, sin convertirlo en un chiste de mal gusto o en un gancho engañoso para la audiencia. Al contrario, la relación que se establece entre Stede y Barbanegra está tratada con sumo cariño, tanto en el guion (que empieza insinuándola para luego abordarla de frente) como por parte de los actores, que se entregan con brazos abiertos al romance. Darby y Waititi realizan un trabajo excelente en todos los sentidos, no solo en su vertiente cómica, que tan bien se les ha dado siempre, sino también llevando la carga emocional de sus personajes y su relación con toda sinceridad y mucha química (ojalá los Emmy se acuerden de ellos).

Y lo mejor es que no es la única pareja queer de la serie, sino que hay varias en el centro. Nuestra bandera significa muerte incluye otra sorprendente relación entre dos hombres, igualmente tratada con naturalidad y respeto, y un personaje de género no binario, que también emprende un romance con otro pirata, elevando el número de ships (parejas de ficción adoradas por los fans) a tres, por ahora. Esto convierte a la ficción de HBO Max en algo que muchos no esperábamos, una serie queer con todas las de la ley, que se atreve a serlo y a proclamarlo a los cuatro vientos. Por no hablar de cómo también se propone revaluar y desafiar la masculinidad clásica/tóxica a través del viaje personal de su protagonista en busca de su identidad y las personas tan diferentes que lo rodean.

Pero más allá de esos aspectos digno de celebración, Nuestra bandera significa muerte es una comedia que merece la pena por muchas razones. Waititi ha demostrado ser un gran creador y mecenas de series, con Lo que hacemos en las sombras (HBO Max; nominada a 10 premios Emmy) alzándose como una de las comedias más queridas de los últimos años y la intimista y periférica Reservation Dogs (Disney+) conquistando a la crítica, siempre apostando por la diversidad en los lugares donde no es tan común; y aquí vuelve a hacerlo, con una serie que tarda un poco en tomar forma, pero cuando lo hace, no deja de crecer.

Porque Nuestra bandera significa muerte es una de esas series a las que hay que dar una oportunidad si sus primeros capítulos no nos convencen. A su arranque puede que le falte ímpetu (y eso que maneja Waititi el timón), pero si nos quedamos, seremos recompensados con una serie que se encuentra pronto a sí misma y, por tanto, a su público, una que cada vez dibuja mejor a sus personajes, y que cuanto más se apoya en sus relaciones, cuanto más tierna y emotiva se vuelve, mejor es. Sin olvidar el humor, siempre presente, y también la acción, labor de un equipo que incluye al español Nacho Vigalondo entre sus directores, además del mexicano Fernando Frías, Andrew DeYoung y Bert and Bertie, tándem que ha trabajado en Ojo de Halcón.

Su éxito gradual entre la audiencia es la prueba de que es una serie que conquista a su ritmo, sin prisa pero sin pausa. Por eso aconsejo no quedarse con la primer impresión e ir más a fondo con ella. Durante sus primeras semanas de emisión, apenas se habló de ella, pero a medida que los espectadores se fueron apuntando, empezó a generar más ruido, hasta convertirse en uno de los mejores estrenos de lo que llevamos de año. Tanto es así, que la serie ha superado a la propia Marvel. Según Parrot Analytics (que mide el interés y popularidad de los programas en Estados Unidos), la primera temporada lideraba a comienzos de abril la lista de estrenos de los últimos 100 días (via Business Insider) -y era la número 11 en la lista general, nacional y globalmente-, puesto que ha ocupado cuatro semanas consecutivas, convirtiéndose en la serie de estreno más "en demanda" de 2022, por encima de Caballero Luna, la apuesta más reciente de Marvel Studios en Disney+.v

La miniserie protagonizada por Oscar Isaac es indudablemente una de las más populares de la temporada, como todo lo que hace Marvel, pero tiene mucho mérito que una comedia de piratas no basada en una propiedad preexistente y con un reparto semi-desconocido, haya levantado tanta pasión entre el público y se haya impuesto al estudio más poderoso del momento con una propuesta mucho más modesta. En redes sociales, otro importante medidor de la aceptación de las series, es donde más se nota el efecto que ha tenido, con miles de fan arts (Waititi comparte muchos en Twitter) y mensajes de amor dedicados a sus personajes y sus parejas. Puede que no alcance el nivel de los mayores fenómenos televisivos, eso seguro, pero está claro que con solo 10 episodios, ya es una serie muy querida que no para de sumar adeptos.

Su éxito ha pillado a muchos desprevenidos y HBO Max todavía no ha hecho oficial su segunda temporada. Con Waititi inmerso en el Universo Marvel, a pocos meses de estrenar Thor: Love and Thunder, y preparándose para dirigir una próxima película de Star Wars entre otros muchos proyectos, cabe preguntarse cuándo podrá volver a ponerse en la piel de Barbanegra. El final de la primera temporada de Nuestra bandera significa muerte nos deja con un cliffhanger que prepara el terreno para una muy interesante segunda entrega donde se debería profundizar más en su preciosa relación central. Somos muchos los que estamos deseando saber cómo continúa la historia, y algo me dice que de aquí a que vuelva, serán muchos más.

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