"La nube" de Just Philippot prosigue su relación de amor con España

Agencia EFE
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Madrid, 5 abr (EFE).- A medio camino entre el cine de autor y el fantástico, "La nube", opera prima del francés Just Philippot (París, 1982), fue una de las sensaciones del pasado Festival de Sitges, donde obtuvo el premio especial del jurado y el de mejor actriz para Suliane Brahim, y ahora tendrá su estreno mundial en cines en España.

"Conozco Sitges desde hace más de diez años, soy un enamorado del festival, y tengo la impresión de que la historia de amor continúa, estoy encantado de estrenar aquí mi primera película y en este contexto tan particular, es una oportunidad inolvidable", dice a Efe el director, de visita en Madrid en la semana de su estreno.

El cierre de cines por la pandemia en Francia le ha impedido estrenar hasta ahora en su país y, por otro lado, la buena acogida en festivales como Cannes, Sitges y el de cine fantástico de Gérardmer, en Francia, ha llevado a Netflix a hacerse con los derechos, de modo que la estrenará en su plataforma en todo el mundo -previsiblemente en mayo, según Philippot-, salvo en España, Francia y China.

El gancho para los seguidores del cine de género es esa nube de saltamontes que presagia el título, que explota el visceral pavor a los insectos y que sitúa el filme en la senda del terror y la ciencia ficción al estilo de "La mosca" de David Cronenberg.

Sin embargo y antes de llegar a ese punto, Philippot ya ha desplegado todo un intrigante thriller rural de personajes que bebe de la realidad y, en concreto, de la vulnerable situación de muchos agricultores en Francia.

La película gira en torno a Virginie (Brahim), agricultora y madre soltera que, para sacar a su familia adelante y evitar la quiebra de su granja, se entrega en cuerpo y alma a la cría de saltamontes comestibles, hasta un punto obsesivo.

"Puede que los aficionados al cine de género se lleven una decepción si esperan llegar a lo fantástico en los primeros diez minutos", señala Philippot, autor de cortometrajes como "Ses Soufflés" (2015) y "Acide" (2018), preseleccionados para los premios César.

"Para mi el verdadero filme de horror está en la situación de esa mujer que trabaja más y más y nunca es suficiente. Es el reflejo de la situación de muchos agricultores en Francia, que invierten un montón de dinero y de esfuerzo a cambio de salarios miserables", señala.

De hecho, al hablar de referencias, menciona a Cronenberg y películas como "Alien" o "District 9", pero sobre todo cine documental y títulos como "Anais s'en va-t-en guerre" de Marion Gervais, retrato de una mujer joven que decide dedicarse al mundo de las hierbas aromáticas.

"El cine que me interesa es cine de autor y espectacular a la vez", admite Philippot, quien se sirve de la luz y el sonido -el inquietante ruido de los insectos- y de una tensión creciente desde el guion -de Jérôme Genevray y Franck Victor- para llevar al espectador al punto culminante ya en el tramo final de la historia.

Para el cineasta, el verdadero "monstruo" de la película no es la nube de saltamontes, sino "esa mujer que impulsada por la mayor razón del mundo se convierte en peligrosa y decide jugar con la naturaleza".

No obstante, presenta a ese personaje principal desde la empatía, como una madre coraje abocada a la autodestrucción. "Quiero que el espectador viva la historia desde su punto de vista, que sienta las paradojas de la culpabilidad, ella tiene razones poderosas y ese mismo mecanismo es el nuestro en nuestra sociedad, eso es lo más fuerte para mi".

Como curiosidad, la harina de saltamontes que elabora y vende la protagonista es una realidad en países como Francia, aunque aún de uso minoritario y para alimentación de otros animales.

"También es apta para el consumo humano", explica Philippot. "Puedes hacer pasteles o crêpes con ella, pero es cara y solo se vende en tiendas 'bio' especializadas. Lo que ves en la película es real, la única libertad que nos hemos tomado es mostrar el modo de producción, la sala donde ella cultiva, esa cúpula, eso es fantasía".

Por Magdalena Tsanis

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