Norah Jeruto, de ganar en Valencia a enloquecer de alegría por dar un oro...a Kazajistán

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Photo credit: Carmen Mandato - Getty Images
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Norah Jeruto llegaba a Eugene con un hambre voraz de victorias. Hace más de una década que ganó el título mundial sub-18 en Lille y se destapó como un gran talento y un lustro que se instaló en la élite mundial de los 3.000m obstáculos, pero a sus 26 años aún no había se había pegado el dorsal a la camiseta en un gran campeonato internacional. Y cuando lo hizo, el pasado sábado, la zamarra no llevaba los colores negros y rojos de Kenia, sino el azul celeste y amarillo de Kazajistán, el país al que puede representar internacionalmente desde hace 21 días.

Photo credit: Carmen Mandato - Getty Images
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El ansia de gloria llevó a Jeruto a correr su eliminatoria como si fuera un mitin internacional, una exhibición en 9:01 minutos, más de diez segundos sobre el resto, que resultó totalmente innecesaria, pero un esfuerzo que no pagó este miércoles (madrugada de jueves en España) en la final mundial de 3.000m obstáculos, que resolvió a un ritmo vivo y a tirones que borró el anterior con el récord de los campeonatos (8:53.02). Es la tercera marca de la historia, que ella misma tenía desde el pasado agosto en este mismo Hayward Field con unas centésimas más. Cumplió además con la estadística: ninguna atleta repite título desde que la prueba debutó en Helsinki 2005.

Jeruto regaló a Kazajistán el primer oro de su historia en un Mundial de atletismo tras dos platas y tres bronces en pruebas técnicas. Su representación en Oregon tiene genética keniana, ya que además de Jeruto, Daisy Jepkemei (eliminada en obstáculos) y Caroline Chepkoech (que clasificó a la final de 5.000m) viste su camiseta. Las tres y el fondista Shadrack Koech se cambiaron de país para encontrar menos competencia interna y más premios económicos a sus éxitos que los que les proporciona Kenia.

Los inmigrantes han tenido que tirar de paciencia. Desde que ganara en 2016 el Campeonato de África, Jeruto no ha vestido la camiseta de su país de origen (se exigen tres años para competir desde el cambio de nacionalidad, salvo excepciones como las que espera el triplista Jordan Díaz para ser español). A diferencia de otras nacionalizaciones de este tipo, Jeruto conoce su nueva patria porque compitió hasta tres veces el año pasado y otras tres este invierno en Kazajistán.

En este tiempo, Jeruto ha hecho caja en los mítines y las carreras de ruta. Este mismo enero ganó el 10K Valencia Ibercaja, donde ya había logrado el segundo puesto en 2018 y 2021 y el tercero en 2020, además de vencer también en el Cross de Itálica, en Sevilla, el año pasado, pero nada de eso le colmó tanto como su título mundial en los steeplechase, que celebró con una euforia desmedida, grito tras grito, volteretas y un inevitable baño en la ría.

Photo credit: Christian Petersen - Getty Images
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La kazaja metió la sexta marcha desde el primer kilómetro (2:57) y siguió metiendo acelerones con un segundo kilómetro en 3 minutos que solo le soportaron la bahreiní Winfred Yavi, otra keniana que cambió de bandera, la que más respondió a sus ataques, y la etíope Werkuha Getachew, con la campeona olímpica Chemutai descolgada. Las africanas vuelan a pesar de su deficiente paso de la ría, que salvan sin pisar en el obstáculo y zambulléndose de lleno en el agua, cuando la teoría técnica afirma que hay que mojarse los pies lo menos posible.

Photo credit: Andy Lyons - Getty Images
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De una u otra forma y aunque hasta la última recta no se se consolidó su victoria, nadie pudo con el último kilómetro en 2:55 de Jeruto, ni siquiera Getachew, que batió el récord etíope con 8:54.61 ni su compatriota Mekides Abebe, que se enganchó al trío a falta de 500 metros y sacó del podio a Yavi. Kenia se quedó sin medallas.

Feng da la campana en disco

Photo credit: picture alliance - Getty Images
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En la otra final de la jornada más tranquila, Hayward Field esperaba otro éxito local de su Valarie Allman, la única mujer que había mandado el disco más allá de la línea de los 70 metros este año, pero la campeona olímpica estadounidense compitió atascada desde el principio, siempre a contrapié. La croata Sandra Perkovic disparó a por su tercer título mundial (68,45 metros), pero se vio sorprendida por la china Bin Feng, una lanzadora de 28 años que no había aparecido en el circuito este año y con sus gafas bien ajustadas mejoró su marca hasta 69,12m. Y como nadie encontró respuesta, se llevó el oro por delante de Perkovic y de Allman (68,30 metros).

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