No solo las balas matan: Ataques con saliva dejan un muerto en el Reino Unido

Las autoridades británicas han advertido que enviarán tras las rejas a todo el que escupa a un funcionario. (Getty Images)

Los escupitajos usados como un arma biológica se han convertido en una peligrosa práctica que ya apagó una vida en Gran Bretaña por Covid-19.

Belly Mujinga era una trabajadora ferroviaria de 47 años que fue atacada junto a una compañera de trabajo el 22 marzo en la icónica Victoria Station de Londres por un hombre que las escupió y tosió sobre ellas, mientras les gritaba que tenía coronavirus.

Ambas enfermaron a los pocos días. Pero Mujinga, quien tenía problemas respiratorios previos, se deterioró rápidamente y permaneció conectada a un respirador en un hospital londinense hasta que murió el 5 de abril.

La policía está revisando los videos de las cámaras de seguridad para identificar y capturar al asaltante, quien le preguntó a Mujinga qué estaba haciendo y por qué estaba allí.

El primer ministro británico, Boris Johnson, rindió tributo a Mujinga y expresó que "el hecho de que fuera abusada por hacer su trabajo es totalmente inaceptable".

Su sobrina, Agnes Ntumba, la recordó como una mujer alegre, atenta, que defendía a cualquiera. "Ha sido muy estresante para todos en la familia. Es repugnante. ¿Cómo un ser humano puede reaccionar de esa manera frente a otro humano? Eso no es correcto" dijo Ntumba en un programa de televisión.

Transgresión social

Escupir es una costumbre popular en muchas culturas.

En la Edad Media, se recomendaba escupir porque tragar saliva era considerado antihigiénico.

Pero existían reglas para descargar los fluidos bucales. Se podía escupir debajo de la mesa al comer pero nunca sobre ella. Si se estaba de pie, era aceptable escupir al suelo siempre y cuando se cubriera la saliva con tierra.

Algunos aristócratas del siglo XV comenzaron a rechazar la práctica que consideraban poco civilizada, pero no fue hasta el descubrimiento de la bacteria de la tuberculosis en 1882 que comenzó una campaña real para prohibir los escupitajos públicos.

Los cambios en las normas de comportamiento social fueron impulsados más por motivos sanitarios que por la etiqueta, porque se pensaba que el bacilo de Koch podía sobrevivir un día entero en saliva. Hoy se sabe que puede vivir hasta 72 horas en ambientes cerrados.

En pleno siglo XXI, escupir a un humano es un asalto biológico y psicológico, dijo al HuffPost Craig Jackson, profesor de psicología sanitaria ocupacional en la Universidad de la Ciudad de Birmingham.

“Uno de los problemas de escupir es que es una ofensa impredecible, no te puedes defender y viola las normas sociales. De niños nos enseñan a no escupir. Nos enseñaron que escupir es malo, que propaga enfermedades. Viola todo lo que nos han enseñado sobre un comportamiento humano decente y por eso es que conmociona a las personas”, explicó Jackson. 

Atacantes encarcelados

Las autoridades británicas han dejado claro que no tolerarán el uso de la saliva como un arma y ha sentenciado a la cárcel a todos los condenados por escupir contra funcionarios desde el inicio de la pandemia.

Lianne Mottersheadh fue detenida luego de un altercado en el que pateó a un policía en la ingle en la villa de Huddersfield, en el oeste de Inglaterra. Luego, la mujer de 30 años lo escupió en la boca, vociferando que deseaba que él y su equipo murieran de coronavirus.

Al ser sentenciada a ocho meses de prisión, el fiscal Gerry Wareham dijo: "En la situación actual, es incomprensible que alguien escupa deliberadamente a otro, mucho  menos a un oficial de policía en funciones".

En la ciudad de Coventry, en el centro de Inglaterra, un joven de 19 años amenazó con escupir a una policía que lo detuvo durante una pelea.

El juez Andrew Lockhart le dijo a Thomas Wilson que debía estar "profundamente avergonzado" de sí mismo por sus actos.

Bevan Burke fue encarcelado por 42 semanas luego de admitir en un tribunal haber tosido y escupido a un comerciante y varios policías en Northfield, Birmingham. El hombre de 22 años fue vetado de una tienda de víveres por sus hurtos recurrentes. Al no poder entrar en el establecimiento reaccionó con furia y escupió al dependiente diciendo: "Tengo corona y vas a morir".

Su rabieta no cesó con su detención y al ser transportado a la comisaría, Burke tosió y escupió dentro de la patrulla. "Tengo coronavirus confirmado y ahora ustedes lo tienen también. Espero que ustedes y sus familias mueran", repetía.

No muy lejos de allí, en el centro de Birmingham, varios funcionarios acudieron a un llamado en una gasolinera donde un hombre regaba combustible en el piso y obstaculizaba en tránsito. Anthony Evans intentó patear a los agentes durante su detención y al no lograr su objetivo escupió el rostro de un policía, reportó a televisora Itv. Fue enviado a la cárcel.

Otro que permanecerá en prisión durante 26 semanas por el delito de asalto es Christopher Harris, quien escupió a tres policías mientras era arrestado en su domicilio en Stechford, también en Birmingham.

El hombre de 41 años, quien tenía una orden de captura, le decía a los policías "tengo corona" antes de escupirlos. Al llegar a la comisaría, las autoridades se vieron obligadas a ponerle una capucha de protección porque Harris continuaba escupiendo a todo el que veía a su paso.

Temisan Oritsejafor asaltó a la oficial Annie Napier tras su arresto en un bloque residencial en Coventry. Los actos del atacante fueron captados por una cámara que llevaba Napier en su uniforme.

El hombre, de 41 años al igual que Harris, se declaró culpable de dos delitos de asalto a un trabajador de emergencias y otra acusación de asalto a los magistrados de los tribunales de Warwick Crown.

Aún no se han reportado problemas de salud en los agentes policiales atacados, pero las autoridades británicas han sido enfáticas en señalar que todo el que use el coronavirus como una amenaza contra policías y funcionarios serán castigados con privación de libertad.

Recomendaciones

Si llegas a encontrarte en la desafortunada situación de que alguien te escupe en el rostro, el Servicio Nacional de Salud británico recomienda lavarse la saliva con jabón y agua abundante.

Si la saliva entra en los ojos, la nariz o la boca hay que enjugarla con agua fría.

Luego debes comunicarte de inmediato con las autoridades sanitarias y seguir las instrucciones para resguardar tu salud.