'No mires arriba' da en toda la cara a sus detractores y me encanta

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Netflix apunta alto en los Óscar de 2022 gracias a unas 27 nominaciones que lideran El poder del perro y No mires arriba. Es decir, el mayor número de candidaturas para un estudio este año. Que la primera sea la más nominada con 12 es comprensible, después de todo estamos ante la gran favorita sin lugar a duda. Pero que la segunda le siga los pasos con 4 es una sorpresa para dedicarle una reverencia a la Academia.

Y es que cuando No mires arriba llegó a Netflix las pasadas Navidades, muchos no apostaban por colarla en la carrera hacia los Óscar. Varias críticas reflejaron su rechazo al igual que un buen puñado de espectadores, criticando sobre todo su premisa simplista, humor irónico y hasta tachando el “desperdicio” de un reparto de gigantes. Pero los Óscar hacen que la película eleve su posición hasta dar en toda la cara a esos detractores. Y no podía estar más de acuerdo.

Leonardo DiCaprio como el Dr. Randall Mindy en No mires arriba (Cr. Niko Tavernise/Netflix © 2021)
Leonardo DiCaprio como el Dr. Randall Mindy en No mires arriba (Cr. Niko Tavernise/Netflix © 2021)

La sátira social de Adam McKay, que ridiculiza la naturaleza humana con una metáfora sobre el cambio climático, suma cuatro nominaciones a mejor banda sonora original, mejor montaje, mejor guion original y, por si fuera poco, mejor película. Es decir, No mires arriba compite por la estatuilla mayor con grandes favoritas como Belfast, Licorice Pizza y El poder del perro, además de CODA, Drive my car, Dune, El método Williams, El callejón de las almas perdidas y West Side Story. Diez candidatas, un premio y con la película de Netflix siendo la única sátira entre todas las nominadas.

Y semejante reconocimiento merece un análisis aparte porque de todas las nominadas es, sin duda, la película que más dividió a la crítica y el público. Sin ir más lejos, esta comedia negra apocalíptica llegó a la plataforma colmada de críticas mixtas donde cabían todo tipo de opiniones. La mayor crítica de los expertos se centraba en señalar una ambición tan alta que no terminaba de cumplir su propósito, mientras los usuarios de Netflix no dejaban de verla pero volcaban tantas críticas negativas como positivas en Twitter y plataformas de calificación de películas. (No mires arriba fue vista unas 358.9 millones de horas en sus primeros 28 días en la plataforma, siendo la segunda cinta más vista de Netflix en el mismo período de tiempo).

Por ejemplo, en RottenTomatoes la crítica la valora con un aprobado del 56% siendo la menor valoración de los especialistas de todas las candidatas a mejor película (Belfast 87%, CODA 96%, Drive my car 98%, Dune 83%, El método Williams 90%, Licorice Pizza 91%, El callejón de las almas perdidas 80%, El poder del perro 94% y West Side Story 92%), mientras el público la puntúa mejor con un 78%. En Metacritic la valoración es menor con un desaprobado de 49 puntos sobre 100, mientras en iMDB los usuarios la valoran con un 7.2/10. Es decir, en pocas palabras, que las valoraciones reflejan una división de opiniones evidente que no terminan de llegar a una conclusión de manera unánime.

Mientras varios críticos aplaudimos el esfuerzo satírico de Adam McKay de ponernos de frente y sin edulcorantes con la cara más amarga de la sociedad, con los poderosos velando por sus bolsillos con un análisis metafórico sobre cómo el mundo se encamina a su final más egoísta, otros la tacharon de “fracaso en varios niveles”, de ser demasiado larga, de repetir bromas, incluso que “insulta a su audiencia” y tiene “una historia ridícula”. (RottenTomatoes). Mientras tanto en Twitter surgían otras bofetadas que calificaban la actuación de Meryl Streep como la peor de su carrera mientras varios volcaban su descontento.

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Sin embargo, la nominación de la Academia incluyéndola en la categoría de mejor película refleja la importancia que la industria del cine le ha dado al efectismo de su mensaje. En el mismo año que podemos abrazar con amor cinéfilo a los premios del cine al haber prestado más atención a la calidad cinematográfica que la comercial (dejando fuera a Lady Gaga y Jared Leto a pesar de la fuerte campaña aupada por sus fans e incluyendo a Kristen Stewart como mejor actriz tras ser la injusta olvidada en la temporada de premios) que No mires arriba apunte alto en la categoría principal nos habla de un Hollywood dispuesto a abrir sus puertas al streaming y a ver más allá de la clásica película de Óscar.

Creo que no me equivoco al pronosticar que no ganará la estatuilla principal (ese augurio se lo dejo a El poder del perro), pero me parece un acierto cinematográfico incluirla para demostrar las ganas de variedad, de ver todo tipo de cine como buena película y darle credibilidad a una de las sátiras más acertadas de los últimos años.

Puede que No mires arriba no haya convencido a todo el mundo de la misma manera, pero no deja de ser uno de los grandes éxitos de Netflix y de las comedias más devastadoras con un mensaje para el mundo entero. Una película que juega a comedia negra para estamparnos una reflexión de la estupidez humana que logra quedarse en la memoria a pesar de las gracias. Y eso solo lo consigue una buena película.

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