No nos alarmemos con la cancelación de 'Batgirl', Marvel hizo lo mismo hace casi 30 años

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Después de gastarse un pastizal en la película de Batgirl, los ejecutivos de Warner Bros. han decidido archivarla. Cuando ya está rodada y prácticamente terminada. O más bien han decidido tirarla a la basura dado que no piensan estrenarla, ni en cines ni en plataformas streaming. Y el público no está dando crédito a la noticia con cientos de miles de tuis criticando o cuestionando la decisión. Y no precisamente porque todos sean fanáticos del personaje de DC Comics, sino porque hablamos de un despilfarro económico que, a primera vista, puede ser difícil de entender.

Sin embargo, que la noticia no nos alarme tanto. Marvel, la competencia directa de DC en el universo de los superhéroes, hizo lo mismo en 1994.

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Según declaró un vocero de la compañía en palabras recogidas por The Wrap, la decisión no tiene nada que ver con la calidad de la cinta ni con problemas con ninguno de los artistas implicados, sino con el deseo de escalar las películas de DC al terreno de los blockbusteres. Además, según fuentes cercanas al estudio, la película no funcionaba del todo, sobre todo en la nueva visión que baraja Warner de crear eventos cinematográficos en torno a sus películas de superhéroes, probablemente como fue el caso de Joker, Aquaman y The Batman.

Batgirl era un proyecto al que dieron luz verde en 2021, en plena pandemia, cuando Warner Bros. apostaba por la estrategia de exprimir las opciones que HBO Max les daba en el terreno streaming. La cinta protagonizada por Leslie Grace como Barbara Gordon (la hija del comisionado de Gotham, Jim Gordon) formaba parte de esa intención de producir largometrajes específicos para HBO Max. Pero con los cambios corporativos que ha sufrido el estudio en los últimos meses, las prioridades habrían cambiado, poniendo sus miras de nuevo en la gran pantalla.

La película comenzó con un presupuesto de $75 millones (73 millones de euros), pero terminó alcanzando los $90 millones (88€ mil.), en parte debido a los retrasos y protocolos derivados del Covid. Evidentemente, es normal que nuestra primera reacción sea la de llevarnos las manos a la cabeza. Por el tiempo perdido, por el esfuerzo de los implicados tirado a la basura, o por tratarse de una película que no era precisamente pequeña. Y es que en su reparto íbamos a ver a Brendan Fraser en pleno renacimiento profesional metiéndose en la piel del villano, y a Michael Keaton dándonos la alegría de la década repitiendo como Batman. Pero, principalmente, porque no es habitual que un estudio invierta semejante presupuesto -sobre todo tras las pérdidas derivadas de la pandemia en la industria- y no busque maneras de rentabilizarlo. Aun más cuando todavía estarían barajando qué hacer con The Flash, la otra película del universo de DC pendiente de estreno (previsto para junio de 2023), a raíz de las acusaciones de abusos y polémicas que persiguen a su protagonista Ezra Miller. Y cuando habría supuestamente costado unos $200 millones (196€ millones).

Claro que todo esto nos suena a despilfarro, pero en una industria donde las inversiones al final siempre dependen del público, es probable que la película desentonara con la profundidad narrativa o aire de buen cine queJoker y The Batman pusieron sobre la mesa. O el espectáculo visual a gran escala que supuso Aquaman. Quizás les rentabilice más ganar la confianza de la audiencia viéndolos como creadores de ese tipo de películas en el género de superhéroes, que confundir con otras tendencias. Y es que por mucho que nos llame la atención el asunto, Marvel hizo algo similar hace casi 30 años.

Fue con una película de Los cuatro fantásticos, mucho antes de la adaptación de 2005 o del renacer de la empresa a través de Iron Man y la saga que vino a continuación. La cinta estaba dirigida por el director de videoclips musicales Oley Sassone, y al igual que las películas que vinieron después con Jessica Alba, Chris Evans e Ioan Gruffudd, contaba los orígenes del grupo de superhéroes y su primera batalla contra el gran villano de las viñetas, el Doctor Doom.

Se trataba de una producción independiente. Una B-Movie en toda regla que hoy daría vergüenza ajena al Universo Cinematográfico de Marvel. Es más, los vídeos que todavía circulan me recuerdan a una versión 'barata' de Power Rangers. Vamos, fue una película muy chapucera. Como contaba el documental Doomed! The Untold Story of Roger Corman's 'The Fantastic Four', así como los artículos e información que circula desde entonces, se hizo con un presupuesto de 1 millón de dólares y hasta filmaron escenas nocturnas sin permisos oficiales, derivando en secuencias que prácticamente ni están iluminadas. Pero contaba a su favor con un pionero en la industria indie como Roger Corman y un acuerdo de distribución a través de New Horizons Pictures. Se rodó en menos de 25 días a finales de 1992 y la maquinaria se puso en marcha.

Varios medios estadounidenses anunciaron que el estreno estaba previsto para el fin de semana festivo de ‘Labor Day’ en 1993 -normalmente una fecha que se asigna a blockbusteres en EE.UU.- mientras que el tráiler se proyectaba en cines como parte de su campaña promocional. Hasta el reparto comenzó a realizar apariciones en Comic-Con y ottos eventos para dar a conocer el proyecto pagando un publicista de sus propios bolsillos. El estreno se fue retrasando y finalmente se dio a conocer que la premiere tendría lugar en enero de 1994. Pero, de repente, todo se derrumbó.

El padre del comic y rostro emblemático de Marvel, Stan Lee, visitó el set en más de una ocasión, pero comenzó a distanciarse del proyecto. En una ocasión dijo “Se estrenará algún día, creo. No espero mucho de ella. Es la última película que se hará en la que Marvel no tiene control. Nuestros abogados le dieron los derechos a Roger Corman. No habrá otros proyectos como ese. Todo lo que viene lo haremos nosotros mismos” (Slash Film).

Los actores recibieron una orden de ‘cese y desiste’ por parte de los productores exigiéndoles que detuvieran todo tipo de promoción, y el estudio confiscó los negativos. La pura verdad era que jamás hubo intenciones de estrenarla, sino que hicieron la película para no perder los derechos cinematográficos que estaban a punto de expirar. Stan Lee lo confirmó en 2005, revelando que los artistas no tenían idea del plan. Sin embargo, Corman y el productor, el alemán Bernd Eichinger, mantuvieron que tenían un contrato que estipulaba su estreno.

Finalmente, el futuro fundador de Marvel Studios, Avi Arad, terminó cerrando el asunto. Como aparentemente no quería que una B-Movie de bajo presupuesto arruinara los planes a gran escala que tenía para el estudio, ofreció pagarles lo invertido y añadió otro millón en efectivo a cambio de los negativos. Y, sin ver jamás la película terminada, mandó a destruirla y así prevenir que viera la luz algún día. Pero no lo consiguió del todo. Si bien fue oficialmente destruida, al haberse proyectado en una ocasión (un 31 de mayo de 1994) existen copias grabadas que todavía se pueden encontrar en sitios como YouTube.

De todos modos, Eichinger se salió con la suya dado que continuó negociando con los derechos de Los cuatro fantásticos, logrando sacar adelante la adaptación que 20th Century Fox hizo en 2005 y su secuela. Y sin Marvel Studios. Y es que los derechos de estos personajes recién volvieron a manos de Marvel cuando Disney compró Fox en 2019.

Al final, el motivo fue similar con ejecutivos que prefirieron gastar sin recuperar lo invertido a cambio de mantener una idea clara y sólida de lo que pretendían crear a futuro dentro del cine de superhéroes.

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