Nicolas Cage se sincera: cobras, dinosaurios, mitología y su influencia en Johnny Depp

Que Nicolas Cage es un personaje en sí mismo, bizarro donde los haya, es lo que más le caracteriza como estrella diferente en Hollywood. Él lo sabe y se jacta de ello en su entrevista más sincera en muchísimo tiempo. Habla de su carrera, su matrimonio de 4 días (y su consecuente escapada borrachina al karaoke que dio la vuelta al mundo), de sus cobras, sus dinosaurios y de su tío Francis Ford Coppola, pero también de Johnny Depp.

Autor: Nicholas Hunt; Fuente: Gtres

¿Qué tendrán que ver Nic y Depp te preguntarás? Por lo visto, mucho. Básicamente, sin Nicolas Cage quizás jamás habríamos tenido un Juan de Marco, un Gilbert Grape o un Capitán Sparrow con el rostro de Johnny Depp.

En la entrevista concedida a The New York Times, cuenta que eran amigos desde hacía tiempo cuando Depp soñaba con ganarse la vida como estrella de la música. Mucho antes de ponerse delante de una cámara por primera vez. “La historia real es que ya éramos amigos. Yo estaba viviendo en un antiguo edificio en Hollywood llamado El Fontenoy y creo que al final le alquilé un apartamento a Johnny” recuerda.

“[Depp] estaba en un punto de vida en que se dedicaba a vender bolígrafos o algo parecido para salir adelante” confiesa mientras añade que pasaban sus días jugando Monopoly. “Me estaba ganando una partida cuando lo miré y le dije ‘¿por qué no pruebas la actuación?’”. Ante la sugerencia, cuenta que su amigo se mostró dubitativo porque “quería ser músico” y que le respondió “No, yo no puedo actuar”.

“Le dije ‘creo que puedes’ y lo envié a que se reuniera con mi agente’. Ella lo envió a su primer casting para Pesadilla en Elm Street. Y le dieron el papel ese día”. Increíble pero cierto. Pocos actores tienen semejante suerte. Depp jamás había pisado un casting interpretativo ni se había planteado ser actor cuando, gracias a Nic, y posiblemente ante el terror del desempleo en su cabeza, hizo la prueba. Y voilà.

Johnny Depp en Pesadilla en Elm Street (1984, New Line Cinema)

Sensaciones de la noche a la mañana no suceden. Pero le pasó a él” añadió Cage que por aquel entonces ya había trabajado con su tío, Francis Ford Coppola, y llevaba un tiempo labrándose un camino como actor. Pasarían un par de años hasta que Johnny se hiciera un hueco más firme en Hollywood tras aquella primera aventura con Freddie Krueger en 1984. Pero no fue mucho. Se afincó en la televisión en 1987 con cuatro temporadas de la serie Nuevos Policías y en 1990 se consagraba como estrella de cine de la mano de Tim Burton en Eduardo Manostijeras.

COBRAS, DINOSAURIOS Y UNA PERSONALIDAD BIZARRA
Nicolas Cage se abrió en canal en esta entrevista dejando claro que esa personalidad bizarra que conocemos a través de sus películas, noticias y entrevistas no es una fachada hollywoodense. Él es así y así quiso siempre que el mundo lo vea. A excepción de su escapada a un karaoke en Las Vegas cuando los curiosos lo filmaron cantando Purple Rain con unas copas de más. Para él, estaba haciendo terapia tras sufrir una ruptura tras 4 días de matrimonio, para el mundo era Nicolas Cage haciendo de las suyas.

Se describe como una persona “melancólica y sensible” que no recurre a terapia ni medicamentos para controlar su tristeza porque “no quiere poner su talento emotivo en riesgo”. Así todo el contenido emocional que transmite en escena es puro y genuino. Ahora sí que entendemos mejor sus expresiones extremas en pantalla...

Revela que desde los inicios de su carrera se veía como una persona “surrealista” y esa imagen es la que fue mostrando al mundo sin miedo al qué dirán. Sonará pretensioso pero estaba ‘intentando inventar mi propia mitología’ alrededor de mí mismo”, y recuerda las veces que habló en televisión de las cobras que tenía en su casa que “intentaban hipnotizarlo para matarlo” o de la vez que se drogó con hongos alucinógenos con su gato. Esas anécdotas forman parte de las muchas curiosidades que rodean su persona delante del mundo. Son historias que él mismo compartió y que ayudaron a expandir esa imagen de personalidad surrealista que también ha plasmado en muchos de sus personajes. Pero, en realidad, las cobras las donó a un zoológico cuando sus vecinos se enteraron a través de la entrevista que las tenía al ladito de sus casas (aunque esas mismas serpientes le inspiraron a la hora de crear su personaje en Ghost Rider: espíritu de venganza) y lo del gato fue solo en una ocasión. No consumo drogas. No bebo cuando trabajo. A veces entre películas me tomo unas copas pero no siempre. Creo tantos personajes, y voy tan profundo con ellos que a veces cuando estoy rodando, el beber vino o champagne me borra todo como una pizarra”.

Cage cuenta que disfruta creando sus personajes a su manera y que hay directores que le siguen la corriente y otros que no. Y uno de ellos fue su tío. Nic y Coppola trabajaron juntos en Peggy Sue se casó en 1986, una comedia romántica que Cage no quería hacer. “Le dije que no unas cinco o seis veces. Le dije ‘Tío, ¿por qué quieres hacer esta película?’ y me dijo ‘¡Porque es como Sinfonía de la vida!”, haciendo referencia al clásico de 1940 que Nicolas odiaba porque guardaba malos recuerdos de la historia por haber participado en la adaptación teatral en el instituto, cuando no le dieron el papel protagonista (fue para Jon Turteltaub que, por cierto, décadas después lo dirigiría en La búsqueda).

Nicolas Cage y Kathleen Turner en Peggy Sue se casó (1986, TriStar)

Nic hizo la película porque su tío le dejó hacer el personaje como él quería. “Un Jerry Lewis en psicodelia”, describe. Aunque a los ejecutivos del estudio no les gustaba nada y llegaron a ir al rodaje para despedirlo, pero su tío lo defendió.

DECEPCIONADO
En 2006, cuando estaba en la cresta de la ola como estrella de blockbusteres, hizo el remake de un clásico de terror como El hombre de mimbre (1973). Pero el resultado no fue el esperado. Ni en la taquilla, ni en calidad.

Cage recuerda que él quería llevar su personaje al extremo al prenderlo fuego en el traje de oso. “Habría hecho que toda la farsa fuera más perturbadora. Habría sido horrible”, dice, pero no lo dejaron. Diez años después llevó a un personaje al extremo de nuevo en Objetivo: Bin Laden, una comedia que pasó sin pena ni gloria y ni siquiera llegó a los cines.

Estoy muy enfadado por esa película, porque sé lo que podría haber sido. Sé lo que rodamos y lo quitaron todo. Bob Weinstein se hizo con ella y la editó completa. El director estaba decepcionado, y yo también. Había momentos que eran impactantes e irreverentes. Me gustaría poder verlos” explica.

UN CABALLERO EN BUSCA DEL GRIAL
Con dinero en sus cuentas bancarias, hizo inversiones buenas y malas. Desde un comic original de primera edición por el que pagó $150.000 y vendió por $2 millones; o el cráneo de un dinosaurio por el que pagó $276.000 pero resultó ser un artefacto robado de Mongolia y tuvo que devolverlo. Y jamás le devolvieron el dinero.

Durante aquella época de gastos incontrolables, se serenó.Meditaba tres veces al día, leía libros de filosofía y no bebía. Fue la temporada en que casi fui en búsqueda del grial. Comencé a seguir mitologías y encontraba propiedades que se alineaban. Fue casi como La búsqueda” recuerda.

Esa búsqueda del Grial fue metafórica. A través de historias mitológicas -como que en Chalice Well en Glastonbury hay un manantial sabor a sangre- compraba propiedades cercanas o relacionadas a las leyendas. “Sobre todo en Inglaterra y ciertas partes de EEUU”.

Pero de repente se dio cuenta que debía detenerse. “Nadie entendía de lo que estaba hablando y pensé que la gente prefería verme como un orangután que como un águila meditando en la cima de una montaña”. Reconoce que un actor de cine no puede vivir una vida de introspección y puso fin a esa etapa.

Confiesa que la crisis financiera lo llevó a perder todo lo que había ganado y que por orgullo no quiso declarar la bancarrota. Y fue por este desastre financiero que comenzó a hacer películas de todo tipo, que al menos le permitían expresarse como él quería. “Soy un hombre mejor cuando estoy trabajando” sentencia.

Añade que a estas alturas de su vida ya no sale, y menos tras la debacle del karaoke. “Es muy vulnerable. No me quejo. Es un hecho de mi vida que tengo que aceptar. Prefiero dejar que mi trabajo hable por mí que mi vida personal”.

Sin embargo, a pesar de contar con decenas de películas en su extensa filmografía, Nicolas todavía sueña con un personaje: el Capitán Nemo. Su amor por el océano lo llevó a adorar este personaje que vive bajo el mar en la novela de Julio Verne. De todos modos, con películas buenas o malas, él quiere ser recordado. Creo que el tiempo es un amigo. Muchas de mis películas que fueron burladas están viviendo una resurrección. Así que tengo esperanza de que el tiempo esté de mi lado”.

Nic es uno de esos actores que, nos gusten o no sus películas, nunca nos resulta indiferente. Y ahora entendemos un poco más por qué.

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