Ni Salma Hayek se salva de sufrir los prejuicios de la edad en Hollywood

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A sus 54 años y con una larga trayectoria derribando barreras para los artistas latinos en la meca del cine, Salma Hayek quiere hacer las cosas a su manera. Tras haberse convertido en sex-symbol a golpe de estereotipos en sus primeros años en Hollywood, la mexicana conoce de sobra el funcionamiento de la industria y los prejuicios que recaen en las mujeres después de cierta edad. Tal es así que cuando supo que Marvel quería reunirse con ella, su primer instinto fue decir que no. ¿Por qué? Porque no quería ser la abuela de turno.

Salma Hayek en el Photocall de Kering Women In Motion Awards el 11 de julio, 2021 en Cannes, Francia. (Photo by Daniele Venturelli/Getty Images)
Salma Hayek en el Photocall de Kering Women In Motion Awards el 11 de julio, 2021 en Cannes, Francia. (Photo by Daniele Venturelli/Getty Images)

Salma es una actriz que no se muerde la lengua a la hora de contar verdades, percepciones y experiencias. Desde compartir con el mundo que tuvo un ataque de llanto ante el pudor de rodar su primera escena sexual, y con Antonio Banderas; a plantarse frente a productores y ejecutivos para incluir una subtrama que hablara de menopausia en su última película de acción; a confesar que es tan vaga a nivel físico que perdió la oportunidad de protagonizar Matrix precisamente porque odia ir al gimnasio. Habla de su peso, de sus pechos (dice que siguen creciendo), se ríe de sí misma y habla sin miedo al qué dirán sobre todo lo que piensa y opina. Y entre sus pensamientos, a pesar de la experiencia y su lucha por marcar diferencia, mantiene el acecho de los prejuicios que tanto acosan a las mujeres en general, pero sobre todo en ese mundo ficticio de perfección eterna que resume el universo de Hollywood.

Ella, tan empoderada e independiente, los sigue sufriendo y se niega a caer en el cliché de convertirse en el personaje secundario de abuela de turno. Y por eso dijo que no a Marvel cuando la contactaron. Porque los prejuicios actuaron de forma instantánea. Despues de todo, en una película de tal envergadura con protagonistas más jóvenes que ella, resulta normal que reaccionara de esta manera.

Salma contó a Entertainment Weekly que enseguida asumió que la querrían para un papel similar al de abuela secundaria, y al saber que Marvel quería hablar con ella, dijo “que lo olviden”. “Dios sabe qué tipo de abuela querrán que interprete” recuerda haber dicho.

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Su reacción tiene como base el hecho de "estár acostumbrada a que le ofrezcan el papel de extra o vieja prostituta”. Una declaración que a estas alturas del partido y con una carrera tan asentada como la suya, me deja boquiabierta. Y no porque no sea consciente de los prejucicios de la edad que persisten en Hollywood y que tanto pavor provoca en muchas actrices a medida que cumplen años- después de todo hasta Carrie-Anne Moss contó que le ofrecieron un rol de abuela el día que cumplió los 40- sino porque me cuesta dar crédito a que todavía siga sucediendo. A que las actrices tengan que ver cómo el propio negocio para el que trabajan recela de su valía como protagonista por la edad, pero nunca sucede con los hombres.  

Y en el caso de Salma, aunque lleve varios años aportando algo más a sus personajes y procure alejarse de estereotipos recurriendo a su picardía, experiencia y profesionalidad, con sus palabras podemos deducir que Hollywood sigue manteniendo estereotipos arcaicos tras bambalinas con las ofertas que le propondría.

Finalmente, Salma accedió a reunirse con Marvel cuando supo que Chloé Zhao era la directora del proyecto, una cineasta con un ojo diferente para el drama, la creación de historias afianzadas en el relato y una luz femenina muy independiente. Fue entonces cuando supo que Zhao quería que interpretara a Ajak, la líder sabia y espiritual de los Eternals. Y no solo eso, sino que el personaje era originalmente masculino en los cómics, permitiendo entonces que Salma elabore un papel a su manera. Y así, la actriz optó por darle la vuelta, afianzándola en su feminidad y convirtiéndola en una especie de figura materna para el grupo.

De esta manera, Marvel demostró que no toda la industria sigue afectada por los prejuicios, sino que hay cineastas y estudios dispuestos a seguir avanzando en el cambio. Solo que ella, al igual que otras actrices, siguen viviendo esos prejuicios a través de otro sector de Hollywood.

Salma debutará en el Universo Cinematográfico de Marvel este otoño con Eternals (específicamente el 5 de noviembre), la reinvención que el estudio propone a su público para suplir el hueco que dejó el final de Vengadores. Básicamente porque se trata de otro grupo de superhéroes luchando contra el mal, aunque en este caso se trata de una raza alienígena inmortal que se reúne para proteger a la humanidad de sus enemigos, los Deviantes. Entre ellos se encuentran figuras conocidas por el gran público como Angelina Jolie (una guerrera de élite entre los Eternals), Richard Madden (el más poderoso del grupo), Gemma Chan y Kumail Nanjiani, Kit Harington como un humano que entra en la ecuación, y Salma Hayek.

Con sus palabras, Salma vuelve a dejar en evidencia a esa industria que todavía tiene camino por recorrer. Sinir más lejos, hasta Kate Winslet tuvo que dar un golpe sobre la mesa cuando la campaña promocional de su última serie, Mare of Easttown, había borrado sus arrugas de los carteles

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