Ni el tabaco, ni la sal... esto nos está matando (y atrofiando los cerebros de nuestros niños)

Los especialistas alertan del fuerte impacto que esta ‘sustancia’, la más contaminante y mortífera, tiene en la poblacion infantil

El aire contaminación es especialmente tóxico y dañino para la población infantil. (Foto: Getty)
El aire contaminación es especialmente tóxico y dañino para la población infantil. (Foto: Getty)

El 90 por ciento de la población mundial respira aire contaminado y, por esta causa, cada año mueren 7 millones de personas, ya que tiene un efecto “equivalente” al de fumar tabaco y “mucho más alto” que el de tomar mucha sal. No hay duda, el aire contaminado es causa directa de cánceres y patologías respiratorias y cardiovasculares.

En toda Europa las muertes prematuras son más de 400.000, y de hecho la Comisión Europea llevará ante el Tribunal de Justicia, por su alta contaminación, a Francia, Alemania, Reino Unido, Italia, Rumanía y Hungría. La contaminación roba entre 2 y 24 meses de vida a cada europeo, en función del grado de contaminación del lugar donde viva.

“De la contaminación del aire es difícil escapar, porque no importa qué rica sea el área en la que se viva, ya que está a nuestro alrededor. Los contaminantes microscópicos en el aire pueden deslizarse más allá de las defensas de nuestro cuerpo, penetrando profundamente en nuestro sistema respiratorio y circulatorio y dañando nuestros pulmones, corazón y cerebro”, ha alertado la OMS en la primera Conferencia Mundial sobre Contaminación del Aire y Salud, que estos días se celebra en Ginebra (Suiza).

La contaminación también afecta el desarrollo neurológico y la capacidad cognitiva y puede desencadenar el asma, cáncer o diversas enfermedades crónicas. “El aire contaminado está envenenando a millones de niños y arruinando sus vidas. Esto es inexcusable. Todo niño debe poder respirar limpio. Aire para que puedan crecer y realizar todo su potencial”, ha dicho el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

Una razón por la que los niños son particularmente vulnerables a los efectos de la contaminación del aire es que respiran más rápido que los adultos, por lo que absorben más contaminantes. Además, están más cerca del suelo, donde algunos contaminantes alcanzan concentraciones máximas, en un momento en que sus cerebros y cuerpos aún se están desarrollando.

Hay dos tipos principales de contaminación del aire: la contaminación del aire ambiente y la contaminación del aire en los hogares, que se refiere a la contaminación generada por la combustión de combustibles contaminantes que se usan para cocinar, calentar e iluminar; como el carbón, la madera o el queroseno (muy común estufas caseras).

En este sentido, según datos de la OMS, la contaminación del aire en los hogares mata a cuatro millones de personas al año, aunque afecta sobre todo a los países de África y especialmente a mujeres y niños porque suelen pasar más tiempo en interiores.

Las mujeres embarazadas que están expuestas al aire contaminado tienen más probabilidades de dar a luz prematuramente, y tener niños pequeños, de bajo peso al nacer. (Foto: Getty)
Las mujeres embarazadas que están expuestas al aire contaminado tienen más probabilidades de dar a luz prematuramente, y tener niños pequeños, de bajo peso al nacer. (Foto: Getty)

¿Quién corre mayor riesgo?

Además, de los niños, la OMS ha alertado de que cada año, más de 570.000 niños menores de 5 años mueren a causa de enfermedades respiratorias relacionadas con la contaminación del aire; las mujeres embarazadas están expuestas a la contaminación del aire, y esto puede afectar el crecimiento del cerebro fetal. La contaminación del aire también está relacionada con el deterioro cognitivo en niños y adultos. De hecho, afecta al aprendizaje y la atención, afectando al rendimiento escolar.

“La contaminación del aire está atrofiando los cerebros de nuestros niños, afectando a su salud de más de lo que sospechábamos, cuenta Maria Neira, directora del departamento de Salud Pública, Determinantes Ambientales y Sociales de la Salud de la OMS. Pero hay muchas formas sencillas de reducir las emisiones de contaminantes peligrosos”.

Diversos estudios han atribuido a los neurotóxicos (plomo, metilmercurio o tolueno) un “aumento en la incidencia de autismo, trastorno por déficit de atención e hiperactividad, dislexia y otros problemas cognitivos”. Pero también señalan la existencia de más compuestos dañinos para el desarrollo del cerebro, aún sin identificar. Varios indicios apuntaban a que al menos parte de ellos podrían proceder del tráfico. Otros dos trabajos del año 2008 y 2010 demostraron que las partículas generadas por los motores, en especial los diésel, son tan pequeñas que podrían pasar de los pulmones a la sangre y llegar al cerebro, generando inflamación.

Los días de más polución los niños que participaron en los estudios mostraron “un retraso equivalente a más de un mes en la mejora natural de la velocidad de respuesta” esperable por la edad. “Es una evidencia más de la necesidad de evitar la contaminación atmosférica en el entorno de los centros escolares, y especialmente la de los vehículos diésel”, explica Jordi Sunyer, jefe del programa de Salud Infantil de ISGlobal y catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universitat Pompeu Fabra (UPF).

Concretamente, los principales contaminantes son las partículas, una mezcla de gotitas sólidas y líquidas que surgen principalmente de la combustión de combustible y el tráfico rodado; el dióxido de nitrógeno, del tráfico o de las cocinas de gas en interiores; el dióxido de azufre por la quema de combustibles fósiles; y el ozono a nivel del suelo, causado por la reacción de la luz solar con contaminantes de las emisiones de los vehículos.

Y es que, mientras que las partículas con un diámetro de 10 micrones o menos pueden penetrar y alojarse profundamente dentro de los pulmones, las partículas aún más dañinas para la salud son aquellas con un diámetro de unos 2,5 micrones, partículas son tan pequeñas que se necesitarían 60 para alcanzar el ancho de un pelo. Todas ellas pueden aumentar el riesgo de patologías cardiacas, respiratorias o cáncer de pulmón.

Para alentar a las ciudades a reducir la contaminación del aire, incluso si no pueden alcanzar los niveles de seguridad ideales, la OMS ha establecido tres objetivos provisionales para las ciudades.

  • 15 microgramos por metro cúbico (objetivo intermedio 3),

  • 25 microgramos por metro cúbico (objetivo intermedio 2),

  • Y 35 microgramos por metro cúbico (objetivo intermedio 1). Muchas ciudades ahora están superando el nivel muy alto del objetivo intermedio 1.

Las mascarillas pueden ser útiles también pero solo las profesionales, que son las que realmente evitan que respiremos partículas ultrafinas. Se deben usar bien sin dejar ninguna penetración y no se pueden quitar durante toda la exposición. (Foto: Getty)
Las mascarillas pueden ser útiles también pero solo las profesionales, que son las que realmente evitan que respiremos partículas ultrafinas. Se deben usar bien sin dejar ninguna penetración y no se pueden quitar durante toda la exposición. (Foto: Getty)

Qué puedes hacer tú

También se pueden hacer algunas cosas a nivel individual, como usar mascarillas o limpiadores internos de aire. Por ejemplo, se puede comprar un purificador de aire en casa o fomentarlo en las escuelas. Y… ¡atención! Llevando a tus hijos niños en coche a la escuela no están a salvo del aire contaminado sino que atravesando la ciudad en coche los expones hasta a diez veces más contaminación. Así que mientras las autoridades estudian si desplazan el tráfico que pasa por delante del colegio a 50 metros como mínimo, olvídate de parar en la puerta del cole y cargar y descargar niños,” deberías dejarlos al menos a 100 metros de la entrada”, aclara Sunyer. Aunque la mejor opción es caminar lo más lejos posible de la calzada y por vías de poco tráfico. Y, si no, el transporte público.

También sabemos que una dieta variada y rica en antioxidantes -fruta, verdura, nueces, pescado azul- contrarresta los efectos negativos de la contaminación. ¡El chocolate negro también vale!

¿Te preocupan las emisiones de contaminantes peligrosos? ¿Crees que la zona donde vives está libre de humos o soléis notar los efectos de la contaminación?

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