C.Tangana se hace el amo del Sonar de Noche y el calor del Sonar de Día

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Barcelona, 17 jun (EFE).- Sin cantar ni afinar, pero sudando mucho, ha conquistado C. Tangana la tórrida primera noche del Sónar, ansiada durante más de mil días y que culmina el regreso del festival, que ayer ya arrancó en su versión diurna, marcada por las altas temperaturas de la ola de calor.

Con un espectáculo brillante, Antón Álvarez, la identidad que se esconde detrás del visionario artista, se ha adueñado de la noche protagonizando, junto con una treintena de acompañantes, una gran fiesta encima del escenario, donde los miles de espectadores han sido invitados de lujo.

Las ansias de retorno del Sónar -1.063 días han pasado desde que se apagaron los altavoces en la última edición de 2019- se han notado esta noche en el recinto de L'Hospitalet, igual que durante el día en la sede de Montjüic.

Cuando aún era de día ya había colas para entrar al recinto de Sónar de Noche, y una multitud de personas se reunía en sus alrededores haciendo la previa de una esperada noche que promete ser larga.

Se sabe que los festivales son el lugar ideal para lucir los 'outfits' más arriesgados y atrevidos -alguno incluso se ha atrevido con la mantilla, al puro estilo "Demasiadas Mujeres"-, pero en esta ocasión el complemento más de moda entre los asistentes al festival, tanto de día como de noche, ha sido el tradicional abanico.

Complemento típico del folclore flamenco que C. Tangana ha abrazado en su último disco "El Madrileño", a la vez que ayudaban a sofocar el calor, los cientos de abanicos moviéndose indomablemente en manos del público han dibujado unas coreografías en las que el ventalle hacía palmas al aire.

Con una producción de película y una escenografía cuidada hasta el último detalle, que reproduce el interior de un bar, con sus mesas, sus sillas e incluso un camarero, C. Tangana, enfundado en un traje verde pistacho, ha deleitado a un entregado público que ha jaleado la inabarcable lista de éxitos que ha interpretado.

El primer pico de euforia ha llegado con la bachata "Ateo" y la aparición sorpresa de Nathy Peluso, que ha desatado el jolgorio del público, que ha seguido eufórico con "Nunca Estoy" y "Demasiadas Mujeres", en la que la base electrónica se ha acentuado para convertir al público en una masa uniforme de brazos alzados y de cuerpos botando.

La situación se ha calmado con la réplica del famosísimo Tiny Desk. Alrededor de una gran mesa llena de copas, botellas de alcohol y un 'porró', C. Tangana, acompañado de La Húngara, El Niño de Elche o Antonio Carmona, ha interpretado "Me maten", "Ingobernable", "Los Tontos" y "Tranquilísmo".

Para los postres ha dejado "Tú me dejaste de querer", su éxito primerizo, "Antes de morirme", donde Marina Carmona ha asumido el rol de Rosalía, "Un veneno" y una versión "Al di là", que ya ha sonado mientras Álvarez rociaba con cava al público y era aupado a hombros, proclamado rey.

C.Tangana ha cargado de energía al público, algo que le va a ser muy útil en las próximas horas, porque la noche es larga en Sónar, un festival donde las cosas más interesantes pasan de madrugada, como los conciertos de Moderat y The Blaze, dos de los cabezas de cartel de hoy.

Moderat es una de las bandas más esperadas porque no salen de gira desde 2017 y acaban de sacar un disco, "More D4ta", que es una buena muestra de la química que fluye entre Gernot Bronsert y Sebastian Szary, miembros de dúo techno Modeselektor, y el artista electropop Sascha Ring (Apparat).

El sonido atmosférico y melancólico de la formación berlinesa precede hoy a otro de los grandes del festival, The Blaze, un dúo que trabaja tan a fondo la música como el audiovisual y que sabe aunar las dos disciplinas artísticas para transportar al público en sus directos.

Las pantallas son en Sónar de Noche tan importantes como los altavoces, y el recorrido por los diferentes escenarios es una ruta que despierta los sentidos desde miradas tan diferentes como las de del techno minimalista de Richie Hawtin o la utopía queer de MCMLXXXV y CEM.

Una ruta que muchos han echado tremendamente de menos durante los dos años de pandemia y que hoy han vuelto a recorrer miles de personas con muchas ganas de bailar.

Pero por muy juntos que bailen esta noche en la pista circular de SonarCar, difícilmente alcanzarán los niveles de ardor que se han vivido hoy en el Sónar de Día, en una segunda jornada marcada por la ola de calor, en la que los DJ de la zona al aire libre han demostrado su valía haciendo bailar al público en un ambiente sofocante en el que era difícil incluso respirar. Toda una proeza.

Marc Corominas/Rosa Díaz

(c) Agencia EFE

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