El Niño de Elche: Si la ortodoxia pudiese existir, sería contraria al progreso

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Zaragoza, 17 jun (EFE).- El Niño de Elche, nombre artístico de Francisco Contreras, cree que “si la ortodoxia pudiese existir, sería contraria al progreso” y que, dentro del mundo del flamenco, el debate sobre la necesidad de conservar esta expresión artística en sus orígenes ha estado latente desde su nacimiento.

Así lo cuenta en una entrevista para EFE con motivo de su concierto en El Bosque Sonoro de Mozota (Zaragoza) este domingo.

El cantante considera que este género, desde que se conoce, siempre ha estado acompañado por el discurso que afirma “que va a desaparecer y que hay que conservarlo en sus orígenes, en su pureza”, algo que en la actualidad es "muy recurrente porque es muy polémico, y eso siempre da carnaza a los medios”.

Sin embargo, la “paradoja” del asunto reside en que “el flamenco ortodoxo no puede existir”, algo que lleva a que la “gente” que cree en esa ortodoxia sea utópica “y los utópicos siempre están cabreados y son muy violentos porque intentan llevar a todo el mundo hacia su utopía”, explica.

“Y como es irrealizable, siempre lo llevan hacia extremos o utilizando violencia verbal, psicológica, incluso de fuerza”, añade sobre esta situación el músico alicantino, quien afirma que es ”un fenómeno que también se da en otras expresiones artísticas”, pero que en el flamenco sucede “especialmente con mucha pasión, que es lo que lo hace atractivo, lógicamente”.

“En un sentido estético, la ortodoxia me ha interesado siempre mucho más que muchas propuestas que, supuestamente, son no ortodoxas desde el flamenco”, cuenta sobre un asunto que considera “paradójico” y “muy complejo”, algo de lo que le gusta embadurnarse.

Y concluye sobre esta cuestión: “Si la ortodoxia pudiese existir, sería contraria al progreso”, un concepto que observa que “mucha gente lo entiende como degeneración” y otra como estar “bajo la etiqueta ‘cool’ de ser heterodoxo, experimental, progre y moderno; y no tiene nada que ver”.

“Es como pensar que por ser antifranquista eres un luchador de la libertad. Eso lo hemos sabido bien por el Partido Comunista, pues con esto pasa un poco igual”, ejemplifica.

Al concierto de este domingo llega El Niño de Elche tras cancelarse su actuación, en un principio, en la Iglesia de Mozota, ubicación que se cambió por el escenario de La Chopera tras la negativa del arzobispado de Zaragoza.

Ante esta cuestión se muestra prudente y afirma que, aunque le da “pena” no poder cantar en el recinto sacro, algo que le gusta “mucho”, este resulta un espacio “privado”, de manera que no tiene nada que recriminar.

“Ellos tienen sus reparos, también por mi trayectoria, me imagino, y por lo que pasó con C. Tangana -en la catedral de Toledo-, y por mil cuestiones; pero como es un sitio privado pues no tengo nada que añadir, no puedo recriminar nada. Ellos invitan a su casa a quien quieren”, reflexiona.

Será un recital “bastante íntimo”, en el que repasará “parte de los temas” de varios de sus discos, en formato dúo con Raúl Cantizano, lo que le permitirá ejecutar también piezas que suelen hacer ambos “solamente en directo”.

A esta localidad zaragozana llega con un cartel en el que también han estado los granadinos Los Planetas, sus compañeros de viaje en el disco Fuerza Nueva, un trabajo que en su día suscitó cierta polémica.

Preguntado por si existe una marcada susceptibilidad en los momentos actuales, responde que esta proviene “del desconocimiento, sobre todo”, y “del prejuicio, el miedo a ser desenmascarados por desconocimiento".

Marcos Díaz

(c) Agencia EFE

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