Niño de la Capea celebra a lo grande sus 50 años de alternativa en Guijuelo

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Guijuelo (Salamanca), 19 jun (EFE).- Tres orejas y un rabo fue el exitoso balance artístico de la reaparición por un día del Niño de la Capea en Guijuelo (Salamanca), donde salió a hombros junto a Miguel Ángel Perera, que hizo un pleno de cuatro orejas, y su hijo, El Capea, que paseó tres, en lo que fue una gran tarde de toros.

Una festejo, sin duda, para el recuerdo. Volvía el Niño de la Capea a enfundarse un terno de luces a sus 69 años -cumple 70 e septiembre- para conmemorar sus bodas de oro como matador de toros. La gente lo recibió con una cariñosísima y cerrada ovación, que puso el toque alegre al pesar previo en el minuto de silencio por otro grande como fue el zamorano Andrés Vázquez, fallecido hace dos días.

Frente a su primero se estiró a la verónica el veterano diestro salmantino para dejar un ramillete de lances con una preciosa media. Dejó a las claras sus intenciones el maestro.

Tras una sensacional lidia de Juan Sierra, se hizo sentir Capea firmando una obra con grandes pasajes sobre la diestra en la que hubo encaje y temple, y también al natural con un toro noble justo de fortaleza y de raza. Soberbio, de libro, el volapié. Dos orejas y rabo.

Se vació nuevamente Capea con un toro, el cuarto, al que le costaba tomarla (la muleta), pero que embestía al ralentí, embestida mexicana en homenaje a la tierra que tanto le ha dado y que desplazó numerosos seguidores hoy a Guijuelo. Y a cámara lenta deleitó Capea al tendido en una emotiva faena con preciosos remates y desplante de torero macho. La espada esta vez no fue tan efectiva pero así y todo cortó una oreja más.

A revienta calderas salió Perera como si se jugara la temporada. Sin probaruras toreó con encaje y sitio a la verónica al igual que en el quite por gaoneras muy ceñidas.

En el capote de Curro Javier ya se vio la excelente condición del Murube, con el que Javier Ambel anduvo también con los palos. A placer toreó Perera sobre la diestra, dando sitio y luciendo a "Espetito", que derrochó bravura, nobleza, recorrido y humillación.

Faena cimentada en el temple, la mano baja y el trazo largo. La rotundidad de la faena fue rubricada con un contundente espadazo, algo contraria en su colocación. Dos orejas para él.

Apabullante como una apisonadora volvió a mostrarse Perera con un toro, el quinto, manejable pero rebrincado.

Explosiva apertura de faena de rodillas con cambiados por la espalda. Se lo dejó venir de lejos ya en el tercio, pero el toro perdió fuelle, por lo que fue acortando distancias Perera en una faena con un sitio tremendo, manejando a la perfección distancias y alturas.

En el tramo final se metió literalmente entre los pitones con un epílogo por circulares invertidos y luquecinas. La espada viajó a los blandos, pero, así y todo, paseó otros dos apéndices

El Capea hijo no se quiso quedar atrás con animal bravo y encastado. Muy firme el salmantino en una faena que tuvo ritmo e intensidad por ambos pitones y que había iniciado por bajo. Faena de gran técnica y realizada en un palmo de terreno antes de dar paso a un toreo de cercanías con los circulares invertidos como fin de obra. Demostró que merece otro trato en los carteles.

Nuevamente El Capea estuvo muy entregado con un sexto que tuvo fijeza y prontitud. Entrega del salmantino, que dejó siempre la muleta en la cara para arrancar las embestidas y dejando buenos pasajes por ambos pitones. Eficaz con la espada. Dos orejas.

FICHA DEL FESTEJO.- Cuatro toros de Carmen Lorenzo y dos (3º y 5º), desiguales de hechuras y justos de cara, bravos y nobles, con un segundo que fue extraordinario.

Pedro Gutiérrez Moya "Niño de la Capea" (azul marino y oro): gran estocada (dos orejas y rabo); estocada que escupe, tres pinchazos y tres descabellos (oreja).

Miguel Ángel Perera (caldera y oro): estocada contraria (dos orejas); bajonazo (dos orejas).

Pedro Gutiérrez "El Capea" (azul marino y oro): estocada tendida y descabello (oreja); estocada tendida (dos orejas).

En cuadrillas, destacaron Juan Sierra y Curro Javier en las lidias al primero y segundo, respectivamente.

Al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio por Andrés Vázquez.

La plaza rozó el lleno en lo tendidos.

Por Pepe Estévez

(c) Agencia EFE

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