'Nevermind': así se hizo la mítica foto del álbum de Nirvana

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Photo credit: Nevermind
Photo credit: Nevermind

Un bebé bajo el agua persiguiendo el billete de un dólar enganchado a un anzuelo. Pocas portadas de un disco se han hecho tan icónicas como la de Nevermind, que en su momento forró paredes y carpetas de todos los adolescentes de los 90 y sigue apareciendo periódicamente en los reproductores de música de todo el mundo y acaparando titulares. En parte se debe al contenido, la cima del grunge grabada por Nirvana en 1991 con algunas de las mejores canciones de la historia como Smells Like Teen Spirit; en parte, también, a que el bebé de entonces, Spencer Elder, lleva tres décadas tratando de agarrar aquel dólar a base de demandas, como la que interpuso en 2021 contra Nirvana por pornografía infantil.

Lo cierto es que la familia Elder recibió tan solo 200 dólares por la famosa fotografía del pequeño Spencer, pero el fotógrafo Kirk Weddle tampoco cobró más de 1.000 dólares con los que tuvo que costear todo el proceso. Claro que, por aquel entonces, Nirvana era una banda desconocida para gran parte del público que acababa de firmar con la discográfica Geffen. Nevermind fue el disco que lo cambió todo.

Hace unos días Pepo Jiménez (@kurioso en Twitter) volvió incluir la portada de Nevermind en nuestras timelines con un hilo que ya supera los 90,5 mil ‘me gusta’ sobre las imágenes previas a algunas de las fotografías más icónicas de todos los tiempos. En una de ellas podemos ver a la madre de Spencer Elder colocándolo bajo el agua momentos antes del “instante decisivo” que cambiaría su vida.

Treinta años después, la portada de Nevermind se nos aparece como un diseño conciso y brillante. Una imagen juvenil y rompedora, con una atmósfera maravillosa que combina la esperanza del nacimiento con la trampa del éxito, casi una profecía de lo que supondría el disco para Kurt Cobain y su banda si tenemos en cuenta que precipitaría su éxito y el trágico final de Kurt Cobain. Pero el resultado final dista mucho de las primeras intenciones del músico, que inicialmente quería mostrar un parto bajo al agua. “Kurt no vino con un gran plan o un mensaje que quisiera transmitir”, diría años después Robert Fisher, el artista gráfico de Geffen encargado de dar forma a la propuesta. “Todo surgió orgánicamente, como si un paso llevara a otro que llevaba a otro”.

Por motivos evidentes la idea inicial de Kurt Cobain no fue posible. Lo del bebé bajo el agua era una buena idea, pero necesitaba otro gancho con el impacto de un disco de grunge que reemplazara la imagen de un parto.

“Entonces a Kurt se le ocurrió añadir un anzuelo para hacer la escena más impactante”, cuenta Fisher. “Pasamos la tarde sentados pensando en todas las cosas divertidas que podríamos poner en él. Una idea era poner un trozo de carne como un filetón crudo. O un CD o algo que simbolizara la música… No recuerdo a quién se le ocurrió la idea del billete de un dólar, pero a todos nos pareció que era bastante buena”.

Con ese diseño en mente contrataron al fotógrafo Kirk Weddle, que estaba tratando hacerse un nombre especializándose en la fotografía submarina. A Weddle le preocupaba el proyecto. No por las delirantes acusaciones que acabaría haciendo Spencer Elden décadas más tarde, sino por los peligros de sumergir a un bebé: “¡No quería que acabara ahogándose por mi culpa!”, dijo en 2019 a The Guardian.

Una vez decididas las medidas de seguridad y que el anzuelo y el billete se insertarían posteriormente en el laboratorio para simplificar el proceso, solo faltaba encontrar el niño. Fue entonces cuando Weddle contactó con sus amigos los Elden, que acaban de tener a bebé Spencer.

La sesión de fotos duró apenas cinco minutos en un centro acuático de Pasadena. Después de 25 fotos realizadas en varias pasadas, Spencer comenzó a llorar y terminaron la sesión. Weddle “sabía que tenía la foto buena”. Solo hacía falta que la discográfica la aceptara. El problema era que, de manera no intencional, aparecía el pene infantil de Spencer. “Su instrumento destacaba tanto en la imagen…”, diría Weddle después, “está bien dotado para ser un niño de cuatro meses, ¿no crees?”.

Photo credit: Kirk Weddle
Photo credit: Kirk Weddle

Por supuesto a nadie en la discográfica se le ocurrió que la portada de una banda poco conocida pudiera llegar a causarles un pleito décadas más tarde, ni que un abogado fuera a decir que la inclusión del dinero convertía al bebé en un “trabajador sexual”, así que aceptaron la foto. Por último, Fisher incorporó el título de ‘Nevermind’ en letras onduladas, como si estuviera bajo el agua.

El resto es historia. 30 millones de copias vendidas en todo el mundo, Spencer Elden persiguiendo el billete durante 30 años (y también recreando su foto más famosa), Weddle fotografiando a Nirvana bajo el agua y nosotros, aquí, que reconocemos la portada de Nevermind con solo beber un bebé jugando bajo el agua.

Photo credit: Kirk Weddle
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