'Work It', la película de Netflix que arrasa entre los jóvenes pero deja mucho que desear

Valeria Martínez
·6 min de lectura

Las películas de baile suelen ser de los guilty pleasures más comunes de muchos cinéfilos. Clásicos como Dirty Dancing, Fama o Flashdance abrieron la veda a una relación de eterno cariño con el público que a pesar de estar escondido durante las largas temporadas que pasamos sin ninguna película del género, reaparece por arte de magia en el momento que se estrena alguna. Un cariño del que ahora se aprovecha Netflix con su nuevo fenómeno de turno. Les hablo de Work It: al ritmo de los sueños. ¿Qué? ¿no has oído hablar de ella todavía? Pues te recomiendo darte una vuelta por Twitter y verás el furor que encuentras.

(Elly Dassas/Netflix © 2020)
(Elly Dassas/Netflix © 2020)

Work It está siendo la sensación del momento entre el público juvenil de la plataforma. No solo ocupa el número 1 en la lista de lo más visto de Netflix España desde su estreno el pasado viernes, sino que también consiguió la misma hazaña en otros 54 países. La están bañando de aplausos virtuales en redes sociales calificándola como la mejor película de baile… Pero lo siento, por ahí no paso. Para los de otra generación, con un buen puñado de pelis de baile a nuestras espaldas, Work it es un cliché visual de magnitudes ancestrales. Pero el público juvenil la está adorando.

Básicamente, Work It es una mezcla entre Step Up y A por todas con alguna secuencia robada de Dirty Dancing y alguna otra de Espera el último baile. Originalidad, cero. Aquí nos cuentan la historia de Quinn, una joven aplicada cuya única meta es entrar en la universidad donde estudió su padre fallecido. Pero en la entrevista de ingreso le piden que demuestre qué pasiones tiene, mintiendo en el camino al nombrar el exitoso grupo de baile de su colegio. Si bien ella solo se dedica a iluminar el escenario, la mentira la lleva a verse obligada a cumplirla, aprendiendo a bailar y creando otro grupo de outcasts que hagan la competencia.

En el camino aparece un joven atractivo, ex bailarín, que se suma como coreógrafo del grupo, llevando a prácticas que despiertan una pasión desconocida en ella por el baile y, por supuesto, al flechazo de Cupido. En menos de lo que nos costaría a los simples mortales, Quinn aprende a bailar como toda una profesional, compite y arrasa en el intento. Aquí todo sale a la perfección con personajes surrealistas, papeles sobreactuados para encajar en el cliché de turno y un producto extremadamente previsible.

(Brendan Adam-Zwelling/Netflix © 2020)
(Brendan Adam-Zwelling/Netflix © 2020)

¿Pero si no es tan buena, por qué triunfa? En mi opinión, por dos motivos. Por un lado, por esa debilidad que tenemos muchos por las películas de baile y, segundo, por sus protagonistas. Ellos son los verdaderos culpables del fenómeno. Sabrina Carpenter y Jordan Fisher son dos nombres que a mí (y seguro que a muchos les pasará lo mismo) no me suenan de nada, pero hay toda una generación que los conoce de sobra.

A sus 21 años, Sabrina es actriz, cantante y toda una generación la conoce como Maya en Girl meets world de Disney Channel, pero sobre todo es más conocida por su música y por tener una gran popularidad en redes sociales. La joven cuenta con más de 21 millones de seguidores en Instagram (para que se hagan una idea, Tom Cruise tiene menos de 5 millones) y sus bailes en Tik Tok arrasan. Mientras Jordan Fisher tiene un perfil muy parecido, pero con menos seguidores: (3.3 millones).

Es decir, la popularidad viral de sus estrellas ha atraído a toda una generación de usuarios a devorar la película, convirtiéndola entonces en el último fenómeno de Netflix. Sin embargo, no puedo evitar jugar el papel de sabelotodo adulta y desear dirigirme a toda esta generación para recomendarles otras películas de baile mejores. Mucho mejores. Si es que es lo que buscan.

Work It toma prestada la idea de la competencia escolar y la amistad biracial de dos protagonistas de A por todas; así como las escenas de baile grupales y románticas que recuerdan a Step Up o Espera el último baile -donde también hay una historia de amor birracial y la pérdida de una figura familiar- y como les decía al principio, la secuencia final está sacada literalmente del final de Dirty Dancing. Por momentos hasta se siente un aire a Glee.

No voy a negarles que Work It tiene su encanto como la mayoría de comedias adolescentes estadounidenses. Es una película que se ve fácil pero de la que no podemos tener muchas expectativas. Eso de pedirles peras al olmo aqui no aplica. Sus protagonistas comparten una química especial y la música es contagiosa. Pero nada más. Es un producto de Netflix dirigido a ese público que convirtió en fenómeno otras comedias teen como Mi primer beso o A todos los chicos de los que me enamoré. Apela a ese deseo por cuentos románticos que aporten un tono moderno con una pizca de humor, sin muchos enredos y sin estrujarnos el cerebro. Y aquí, al añadir el baile, el éxito está servido.

A ese público juvenil que cree que Work it es la mejor película de baile que existe -como vuelcan en las redes- les recomiendo que prueben con los títulos nombrados previamente. Incluso añadiría clásicos como Grease, Fiebre del sábado noche o Footloose, así como ¿Bailamos? con Jennifer Lopez y Honey con Jessica Alba.

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