Nunca una serie tan valorada recibió tantas críticas por el entorno de sus protagonistas como 'The Crown'

Valeria Martínez
·7 min de lectura

No podemos negar que las primeras temporadas de The Crown disfrutaron tanto del cariño de los espectadores que las inexactitudes, errores o cambios en la historia real no afectaron lo suficiente como para generar revuelo entre los historiadores y admiradores de la familia real británica. Sin embargo, fue adentrarse en el capítulo de Diana de Gales y el príncipe Carlos y la serie se llenó de tantas ampollas que no sabemos cómo lograrán sanar las cicatrices en las próximas temporadas.

Josh O'Connor como el príncipe Carlos en 'The Crown' (Alex Bailey/Netflix)
Josh O'Connor como el príncipe Carlos en 'The Crown' (Alex Bailey/Netflix)

La última ampolla en reventarse la abrió la viuda de Hugh Lindsay, el amigo del príncipe Carlos que murió en una avalancha cuando esquiaban en Klosters, un resort exclusivo de los Alpes suizos. La tragedia aparece en el noveno episodio de la cuarta temporada y sirve para ilustrar el escenario en donde Diana decide apostar de nuevo por el matrimonio. El personaje interpretado por Emma Corrin asegura haberse dado cuenta de su amor tras sentir el miedo de perder a Carlos en el accidente, y aunque él llega a la reunión con sus padres y su esposa decidido a ponerle fin a la relación, la insistencia amorosa de Diana lo obliga a seguir adelante bajo la obligación que recae en él como heredero al trono. Al menos así lo ilustra la serie añadiendo dosis de drama a la conflictiva relación.

La viuda del amigo del príncipe, Sarah Horsley, estaba embarazada cuando ocurrió la tragedia en 1988 y asegura sentirse “horrorizada” de que Netflix haya incluido el incidente después de que ella les pidiera que no lo hicieran.

Me sentí horrorizada cuando me dijeron que [el episodio] iba a hacerse y me preocupaba mucho el impacto que podría tener en mi hija” dijo al Sunday Telegraph. Estoy muy molesta y temo que la gente lo vea. Les escribí pidiéndoles que no lo hicieran, que no usaran el accidente. Supongo que los miembros de la familia real tienen que sonreír y soportarlo, pero para mí es una tragedia muy privada".

Afirma que los productores le respondieron “con una carta muy amable” asegurándole que comprendían sus preocupaciones pero que esperaban que viera que iban a tratar el tema con “integridad y gran sensibilidad”. Vamos, que lo iban a hacer igual y si observamos la descripción del capítulo en la plataforma de Netflix vemos que lo han titulado “Avalancha” y describen la intención detrás de incluir el incidente: “Carlos es sorprendido por una avalancha mortal, a raíz de lo cual él y Diana se replantean el compromiso con su problemático matrimonio”. Es decir, lo que apuntábamos más arriba: utilizarlo como punto de partida para el drama marital de Carlos y Diana.

Al parecer los productores la invitaron a una proyección privada del episodio pero ella se negó a asistir. Asegura que le preocupa que las jóvenes generaciones que vean The Crown lo hagan como hechos reales en lugar de ficción.

El trágico incidente tuvo lugar en 1988 cuando Carlos y Diana disfrutaban de sus vacaciones anuales en el resort junto al mayor Hugh Lindsay y otros amigos. En el momento del accidente, el príncipe estaba acompañado por un guía de montaña, Bruno Sprecher, y por un grupo de amigos que incluía a Lindsay, que había servido como escudero de la reina; Patti Palmer-Tomkinson y un oficial de policía suizo. Y mientras el grupo estaba fuera de la pista ocurrió una avalancha. Según el relato del Palacio de Buckingham en aquel entonces, la avalancha comenzó por encima de ellos, y mientras unos pudieron ponerse a cubierto, Hugh Lindsay y Patti Palmer-Tomkinson quedaron atrapados en un deslizamiento de nieve que se había acumulado durante las nevadas del día anterior. Palmer-Tomkinson sufrió graves lesiones en las piernas y los pulmones, mientras que Lindsay fue arrojado 400 metros por la ladera de la montaña y enterrado por la nieve.

Como comentábamos previamente, la esposa del mayor estaba embazada mientras trabajaba en la oficina de prensa del Palacio de Buckingham y se había quedado en Londres durante el viaje. El príncipe Carlos terminó siendo el padrino de la pequeña nacida bajo el nombre de Alice.

Este no es más que otro revés que le cae a la cuarta temporada, quizás la más difícil de todas las que componen la serie al tratar con un personaje muy querido por el mundo como Diana de Gales, cuya partida es una herida que todavía no ha sanado del todo. Las críticas no se hicieron esperar, y si bien los personajes de la vida real no se han pronunciado todavía, sí lo hicieron los fieles seguidores de la monarquía británica, sus amigos y biógrafos, convirtiéndola en una de las obras audiovisuales basadas en hechos reales más criticadas por sus personajes (o allegados en este caso) a pesar del cariño global que tiene del público.

Que si se les fue la mano al retratar la bulimia de Diana, que si cambiaron de lugar eventos, los omitieron o se los inventaron, que si se pasaron al convertir al príncipe Carlos en el villano de turno… son muchas las críticas que le han caído a la serie y su guionista, Peter Morgan.

Josh O'Connor como el príncipe Carlos y Emma Corrin como Diana de Gales en 'The Crown' (Des Willie/Netflix)
Josh O'Connor como el príncipe Carlos y Emma Corrin como Diana de Gales en 'The Crown' (Des Willie/Netflix)

Además de las críticas de algunos espectadores, los amigos del Príncipe de Gales señalaron a la serie de explotar las vidas reales de sus personajes con inexactitudes asegurando que “es trolear con presupuesto de Hollywood”, mientras el historiador Hugo Vickers ha detallado un total de ocho fabricaciones que se ha inventado la serie en un artículo, según él, para caricaturizar a la familia real de la peor manera posible. Por ejemplo, que Lord Mountbatten nunca habría escrito una carta al príncipe Carlos el día antes de su muerte; que la familia real nunca habría creado trampas para humillar a Margaret Thatcher en su visita a Bamoral o que la princesa Margaret hubiera ridiculizado a Diana ni tampoco que Carlos llamara a Camilla Parker Bowles cada día en los primeros años de su matrimonio.

El propio hermano de la princesa Diana, Earl Spencer, expresó su preocupación de que el público olvide que la serie no es 100% real. "Mi preocupación es que la gente vea la serie como eso y se olviden que es ficción. Lo asumen así, especialmente los extranjeros. Encuentro americanos que me dicen que han visto The Crown como si hubieran tomado una clase de historia. Pero no es así" dijo en el programa Love your Weekend (vía Daily Mail). "Es muy duro, hay muchas conjeturas y un montón de invención. Se la puede ver como algo real pero los pequeños trozos entre medias no lo son".

Por otro lado, la biógrafa real Penny Juror afirma que el príncipe Carlos sufre “distorsiones salvajes y crueles” en el guion de la serie, “caricaturizándole para conseguir el efecto dramático” (Radio 4, vía Evening Standad). Mientras el ex secretario de prensa del Palacio de Buckingham, Dickie Arbiter, asegura que la serie “extendió sus licencias dramáticas al extremo” (BBC).

Historiadores y biógrafos de la Casa Real han pedido a Netflix que incluya una advertencia que deje claro que algunos eventos fueron exagerados por propósitos dramáticos, pero Morgan asegura que “a veces, tienes que renunciar a la realidad pero nunca debes abandonar la verdad" (vía The Guardian). Lo que nos lleva a dudar sobre las intenciones finales del creador de la serie. ¿Estamos ante una serie que nos terminará contando su ”percepción” de la verdad?

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