Los fans de ‘The Office’ tienen en Netflix una joya similar, pero en un supermercado

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Ya sé que no estamos faltos de opciones precisamente en lo que a series y películas de streaming se refiere, pero, a pesar de la saturación de contenido, nunca viene mal una recomendación hecha con ganas, y sobre todo si se trata de una joya infravalorada que ya está completa y necesita un empujón para que más gente se anime a descubrirla.

Últimamente, son muchos los que están regresando a The Office y otros tantos los que la están viendo por primera vez (qué suerte tienen), gracias a que la serie está disponible en Netflix y Prime Video. Pues bien, en esas mismas plataformas podemos encontrar otra comedia coral de corte muy similar que cualquiera que se considere fan de The Office no se puede perder: Superstore, sitcom laboral que cambia las oficinas de una empresa de papel por un supermercado.

Cartel oficial de 'Superstore' (NBC)
Cartel oficial de 'Superstore' (NBC)

La influencia de The Office en el mundo de la televisión es indudable y se sigue sintiendo en las series hoy en día. La serie estadounidense protagonizada por Steve Carell es un remake de la sitcom británica creada por Ricky Gervais, pero su popularidad la superó con creces y aguantó el paso del tiempo para alzarse como valor seguro del streaming y presencia constante en redes sociales. Su impacto se puede ver claramente en las últimas dos décadas con series que adoptaron su formato de falso documental, como Modern Family, The Comeback o Lo que hacemos en las sombras y comedias laborales, como Parks and Recreation, Brooklyn Nine-Nine, Ted Lasso y la que hoy nos ocupa.

Superstore vendría a ser algo así como una prima de The Office y hermana de Brooklyn Nine-Nine. Aunque no sigue el estilo mockumentary, salta a la vista la influencia de la serie de Greg Daniels en ella. De hecho, ambas se emitieron originalmente en la cadena estadounidense NBC, de donde surgen muchas de estas workplace comedies que en más de una ocasión comparten equipos creativos. Es más, para sorpresa de nadie, el creador de Superstore, Justin Spitzer, trabajó como guionista y productor de The Office. Todo queda en familia.

Más allá del formato elegido, Superstore coincide con The Office en su visión del día a día de un grupo de trabajadores, explorando las miserias personales y corporativas que marcan sus existencias, así como las relaciones personales -y también románticas y sexuales- que se desarrollan entre ellos. En este caso, nos introducimos en los pasillos de un hipermercado de Missouri, franquicia de la importante (y ficticia) cadena norteamericana Cloud 9, donde conocemos a un variopinto grupo de empleados, encabezado por Amy (America Ferrera), supervisora de planta que lleva 10 años en la empresa y se siente completamente atrapada en su trabajo.

Ese es el sentimiento que recorre también a Jonah (Ben Feldman), el nuevo fichaje de la tienda, que llega a Cloud 9 después de dejar la escuela de negocios en Chicago. Aunque intenta integrarse, sus compañeros creen que siempre está mirando por encima del hombro, incluida Amy, que choca con él al principio, aunque luego desarrollan una inevitable atracción. Completan el equipo Dina (Lauren Ash), la estricta y marciana asistente del gerente, Garrett (Colton Dunn), sarcástico empleado que va en silla de ruedas, Mateo (Nico Santos), otro recién llegado caracterizado por su ambición, que además es gay, Cheyenne (Nichole Bloom), adolescente embarazada y muy despistada, y Glenn (Mark McKinney), el distraído e inocente gerente del supermercado; a los que se suma un amplio y genial plantel de secundarios que forman la divertida plantilla de Cloud 9.

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Está claro que Spitzer se llevó consigo su experiencia en The Office para dar forma a su serie y que muchos de sus personajes tienen su homólogo en los trabajadores de Dunder Mifflin. Por ejemplo, Jonah es muy Jim, un tipo corriente que tiene que aguantar las excentricidades de sus compañeros y a veces cae en la condescendencia. Por otro lado, Dina sería claramente la Dwight de esta serie, con Mateo y Cheyenne bebiendo bastante de Kelly y Ryan, y Glenn asemejándose a Michael Scott en sus esfuerzos por ser un buen jefe, a pesar de que no siempre acierta en sus métodos y acaba provocando situaciones incómodas.

De eso se trata en gran medida Superstore, de los momentos embarazosos que se pueden vivir en la experiencia laboral, de los tiras y aflojas que se generan entre compañeros de trabajo y también de las alianzas y amistades que se forjan en el campo de batalla que es el trabajo de cara al público, mientras la empresa toma decisiones importantes sin tener en cuenta a sus empleados. Todo con el crecimiento de los protagonistas como eje principal, un grupo de personas de motivaciones y caracteres muy distintos que se ven obligados a trabajar juntos y que, en el caso de varios de ellos, ven cómo el tiempo pasa y siguen estancados en un trabajo que no era lo que habían soñado para ellos (seguro que esto le suena a más de uno).

Como buena comedia que es, el principal propósito de Superstore es divertir con sus enredos y las peripecias de sus alocados personajes, pero bajo su fachada ligera nos encontramos una serie más atrevida y socialmente comprometida de lo que parece. Una que, además de hacer reír, toca temas importantes como la explotación corporativa, los sindicatos o las leyes de inmigración en Estados Unidos desde un punto de vista sorprendentemente crítico para ser una sitcom en abierto, con espíritu combativo e incluso (discretamente) revolucionario.

Superstore llegó a Netflix hace un par de semanas (en Prime Video la teníamos ya desde hacía un tiempo), pero de momento solo están disponibles cinco de las seis temporadas que la conforman en total. Esperemos que la última temporada llegue pronto para completar la serie, que a pesar de ser cancelada a comienzos de este año, y con la dificultad añadida de la pandemia, pudo cerrar la historia con un final definitivo -incorporando el coronavirus en la trama para realizar un homenaje a los trabajadores de las tiendas por su labor esencial- y una despedida a la altura para todos los personajes. De hecho, America Ferrera había decidido marcharse de la serie después de la quinta temporada, pero como la Covid-19 interrumpió el rodaje, accedió a volver en la sexta para atar cabos y no dejar a los fans colgados. Algo que, como seriéfilos a los que nos han dejado a medias ya demasiadas veces, se agradece.

Superstore es una de esas series que van creciendo con el tiempo y se convierten en algo mucho más profundo de lo que esperábamos, una comedia laboral infravalorada, llena de personajes memorables y un reparto con mucha química que reivindica a los trabajadores del comercio y lucha por ellos. Aunque gozó de buenos índices de audiencia durante su emisión original, a nivel de conversación pasó más bien desapercibida. Afortunadamente, ahora, gracias al streaming, la tenemos a nuestra disposición para darle el seguimiento que merece, para reclamar su lugar en el distinguido pasillo de las comedias sobre trabajadores y descubrir por qué es mucho más que “la The Office de los supermercados”.

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