El ascenso de Ricky Merino: de triunfito a presentador de '¡A cantar!', el primer concurso musical español de Netflix

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Carismático, natural, espontáneo... Ricky Merino tiene todas las cualidades para convertirse en uno de los presentadores imprescindibles de la próxima década. De momento, a partir del 24 de julio, el de Palma de Mallorca conducirá ¡A cantar!, el primer concurso musical de Netflix en España que se podrá ver en 190 países. Sin duda, una oportunidad de oro para este maestro de ceremonias que, tras su participación en Operación Triunfo 2017, ha ascendido a la cima de la popularidad con su música y su simpatía, convirtiéndose en el presentador del chat de OT 2020 y alzándose como icono LGBTIQ+.

Pero, ¿cómo ha pasado esto? ¿Cómo ha vivido la fama? Pues él mismo nos lo cuenta.

Crédito: Lea Farren
Crédito: Lea Farren

Ricky Merino ha vuelto, aunque en realidad nunca se ha ido de nuestras vidas desde que cruzó la pasarela de aquella inolvidable edición de OT que coronó ganadora a Amaia Romero. En esta ocasión, el cantante cambia de tercio y estrena ¡A cantar!, la primera apuesta española de Netflix en el género de los concursos musicales (en EEUU ya hicieron Rhythm + Flow) en el que seis participantes pondrán a prueba sus habilidades interpretando canciones famosas para conseguir un bote de hasta 30.000 euros. El presentador, que ya demostró su valía para transmitir buen rollo televisivo en los chats de Operación Triunfo, se enfrenta a un gran reto dado que el gigante de streaming “hasta ahora no había apostado por un programa musical de entretenimiento a nivel mundial. El reto es capitanear el proyecto y llevar la marca España fuera”, me cuenta en exclusiva.

El primer talent show de Netflix producido por DLO/Magnolia se podrá ver en 190 países, y aunque es una de las mejores promociones que puede tener un artista, Ricky Merino reconoce que le da vértigo: “Operación Triunfo se ve en el canal internacional, pero nunca la difusión es tan amplia como por ejemplo va a tener ahora Netflix en todo el mundo. Es algo que todavía no estoy muy mentalizado de que se vaya a ver en tantos sitios”. Precisamente esta misma semana se ha lanzado un divertido vídeo promocional en el que el joven aparece con Noemí Galera protagonizando un casting y parodiando temas míticos como Ponte el cinturón o Jonathan y haciendo bailes como el de Cómeme el donut.

Este maestro de ceremonias, que dio rienda a su faceta de showman durante la gira de Operación Triunfo 2017-abriendo los conciertos con el tema Let Me Entertain You-, tiene claro que la imagen que le gustaría transmitir en televisión debe diferenciarse de la que ofrece encima de un escenario: “En un concierto sí que interactúas con el público, pero con una masa. En cambio aquí, tú vas interactuando de manera individual, en este caso con seis concursantes que tienen cada uno su ambición, sus sueños. Lo guay es ir creando el nexo de relación con cada uno de ellos. En un concurso tienes que ir un poquito improvisando a medida que ellos se van abriendo a ti”. Y es que lo que más le divierte a la hora de desarrollar este trabajo es precisamente “interaccionar con los concursantes y más en un programa musical porque empatizo mucho con ellos. Los concursantes son todo el nudo del programa, entonces lo que me gusta es la interacción con ellos. Si estuviera yo solo no me gustaría”.

EL CAMBIO DE RICKY MERINO
Lógicamente no podemos obviar que el ascenso meteórico de Ricky Merino es fruto de su participación en Operación Triunfo 2017, el mayor bombazo de todas las ediciones recientes del programa. El quinto expulsado recuerda esta experiencia con mucho cariño porque, de hecho, y a diferencia de otros compañeros más jóvenes, él ya era fan del talent show musical que nos descubrió a David Bisbal, Manuel Carrasco o Pablo López: “Siempre he sido muy fan del formato. Tuve un déjà vu cuando Rosa vino a la Academia a comer con nosotros. Luego ya normalicé que formo parte de lo que viví cuando era adolescente”.

En este contexto, el cantante me asegura que gestiona estupendamente el peso de la fama. “Lo llevo bien. Al principio no, porque cambias muy de la noche a la mañana y nadie está preparado para eso porque no es que tú te introduzcas en la industria poquito a poquito sino que la televisión tiene ese poder, al fin y al cabo entras en la casa de la gente y eres uno más, y te da esa visibilidad. Mi vida cambió totalmente por la visibilidad que me ofreció el programa, pero después, a día de hoy, sigo siendo igual que antes. Tengo los mismos sueños y la misma ambición antes de que ocurriese el fenómeno”. En este punto, reconoce que la oportunidad que le brindó el talent show le ha ayudado a despegar profesionalmente: “Accedes, evidentemente, a ciertos trabajos de la industria que antes me costaba mucho que me abriesen las puertas”.

(©Netflix)
(©Netflix)

A pesar de que la popularidad de Operación Triunfo 2017 marcó un antes y un después en su trayectoria, a Ricky Merino nadie le ha regalado nada. A sus 33 años me cuenta que siempre tuvo clara su vocación y amor por la música. Si bien estudió Comunicación Audiovisual en la Universidad de Sevilla, e incluso fue guionista en el concurso Mucho que perder, poco que ganar de LaSexta, su sueño siempre ha sido ser cantante. Y ahí sigue fiel a su ilusión: “De pequeño me encantaba la música y yo les pedía a mis padres ir a Menudas estrellas y cantaba en todos los lados. Pero hasta que no me dieron mi primer trabajo profesional, que fue en un musical, no empecé a desarrollarme dentro de la faceta como cantante”. Así, a raíz de formar parte del elenco de Rent, un casting al que por cierto se presentó como actor, participó en otros espectáculos musicales como The Show Must Go On, formó parte del grupo de rock The Fireballs y grabó sus propios temas.

Por eso, tras abandonar la Academia en ningún momento le rondó el pensamiento de quedarse atrás, de que su carrera musical no despegara: “Yo ya vivía de la música antes de entrar en Operación Triunfo, entonces yo ya sabía que aunque no fuera bien podría vivir de la música. Ya depende de cada uno cuál sea su objetivo de vida o el motivo de su felicidad, es decir, si yo quisiera llenar el Bernabéu cada año dos veces sería muy infeliz porque evidentemente no lo estoy consiguiendo”. En este sentido, no se le ocurre comparar el éxito de otras compañeras de edición como es el caso de Aitana ya que no le atemoriza el futuro porque siempre le quedará volver a Palma de Mallorca para seguir cantando por hoteles: “Aitana llena el Palau Sant Jordi, tiene una fama y un éxito musical arrollador y, si nos basamos en los números, no tengo esos números, pero sí que estoy trabajando a nivel musical haciendo la música que yo quiero. Pago mis facturas, estoy muy contento con los resultados que voy obteniendo y nunca he tenido ese miedo de poderme quedar atrás”.

Gracias precisamente a su salero como concursante de Operación Triunfo 2017 (porque nadie puede negar que ya apuntaba maneras delante de las cámaras), Ricky Merino ha conseguido también tomar las riendas en solitario del chat de OT 2020 que coronó ganadora a Nia Correia el pasado 10 de junio después del parón que tuvo que hacer el programa por la crisis del coronavirus. “Ha sido una edición surrealista. Ha sido el aprendizaje más a contrarreloj. Es un late night, una franja muy complicada, que venimos después de la gala. Es un programa sin cortes y, aunque tenemos un guion y unas pautas, yo dependo mucho de lo que me dan en ese momento los concursantes y de su estado anímico. Ponerte en esa situación de presión, de llevar el ritmo y saber a dónde tienes que ir, y cosas que se tienen que caer al momento, ha sido un aprendizaje muy bueno del directo”.

Una tarea que, todo sea dicho, ya logró defender con creces en la edición de Operación Triunfo 2019, aunque aquella vez de la mano de Noemí Galera. De cualquier manera, ahí ya demostró tener esa capacidad de liderazgo. Justamente el talento y la frescura que desprende Ricky Merino delante de los focos nos invita a pensar que su nombre se tome en cuenta ahora que se ha quedado vacante el puesto de presentador en Operación Triunfo tras la marcha de Roberto Leal a Antena 3.

“Eso ni me lo planteo ni está en mis planes ni tampoco hay conversaciones. Ni siquiera hay un nuevo OT como tal, yo sé que Tinet Rubira ha dicho que le gustaría que hubiera”, confiesa al mencionar la posibilidad de ocupar el puesto. Eso sí, el cantante matiza que “nunca me voy a alejar de la marca OT y de la marca de triunfito. Realmente estoy orgulloso y la situación en la que estoy ahora es gracias a que yo entré en Operación Triunfo y me dieron la oportunidad. Estoy muy unido a esa familia”.

A pesar de la fama cosechada en los últimos tres años lo que más me ha sorprendido de Ricky Merino es que es de los que prefiere no hacer mucho caso de los comentarios que se vierten en las redes sociales que, como todos sabemos, son un arma de doble filo: “El móvil es una herramienta de trabajo, pero tengo las redes sociales muy capadas. No veo todos los comentarios ni todo lo que se publica. Lo aprendí después de entrar en OT para protegerme mentalmente. Hay críticas constructivas, pero la gran mayoría no son constructivas. Es gente anónima sin foto y dicen auténticas barbaridades”.

“Las redes sociales se han convertido en la cuna de la opinión, sea como sea, dicha de cualquier manera. Tampoco me busco en los buscadores. Prefiero currar sin estar condicionado a lo que la gente pueda opinar negativamente de mí”, me asegura. No quiero ser un adicto a leer opinión, porque entonces no saldría de ahí. Prefiero escuchar las opiniones de quien las tengo que escuchar, de los productores de televisión y de gente de la discográfica, pero no irme más allá”.

No obstante, el presentador es consciente de que los internautas le han convertido es un icono LGBTIQ+ al igual que ha sucedido con Los Javis (Javier Ambrossi y Javier Calvo), Dulceida o Anna Castillo lo que le ha llevado este mismo 2020 a participar en el himno oficial de MADO, una versión del tema Piensa en positivo de Fangoria: “Me parece algo precioso y es algo que nunca me había planteado porque yo nunca me habría considerado un icono LGBTIQ+ porque no hago nada. No tengo una asociación ni soy un activista. Lo que yo hago es simplemente ser yo de manera natural, que es como creo que todo el mundo debería vivir su vida, su identidad y a quien quiera. Me alegra que pueda ayudar a alguien, aunque sea a una sola persona, me hace sentirme muy feliz”.

En suma, Ricky Merino estrena ¡A cantar! en un momento profesional muy dulce en el que pretende alternar su trabajo en televisión con su faceta como cantante que, tiene más que claro, es su prioridad: “La tele me gusta muchísimo. Forma parte de mi formación y estoy súper feliz que, de manera natural, me hayan ofrecido las oportunidades en estos últimos tres años. Pero la música es el nexo de todo y es algo que no dejaría nunca aunque en tele me fuera muchísimo mejor. Para mí es lo que le da sentido a todo y, al fin y al cabo, si a día de hoy me dan oportunidades en la tele es porque me han visto en un programa musical”.

Efectivamente, el pasado día 10 de julio lanzó Bestia, un nuevo tema junto a Danny Romero, y tiene previsto sacar el próximo mes de agosto otro single. Nos queda Ricky para rato.

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