'OT: la película', un viaje en el tiempo que muestra la cara más amarga del fenómeno 18 años después

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El pasado siempre vuelve como se puede apreciar en el catálogo de Netflix. No hay más que ver el fenómeno actual de Community a 5 años de su final, o el auge repentino que ha vivido la película de terror El segundo nombre a 18 años de su estreno en cines. Y a ellos se suma OT: la película, el documental sobre la primera edición de Operación Triunfo que aterrizó en la plataforma el viernes 15 de mayo, apenas unos días antes de que se produjera la reapertura de la Academia para cerrar la edición de 2020 que en marzo se vio interrumpida por la crisis del coronavirus.

Volver a revivir el fenómeno a 18 años del estreno de este documental dirigido por Jaume Balagueró y Paco Plaza es una experiencia tan nostálgica como conmovedora porque logra provocar emociones muy dispares a las que vivimos cuando seguíamos la primera edición del concurso en La 1. Por entonces, OT: la película no era más que un producto que se subía a la cresta de la ola, pero hoy es una pieza clave del capítulo más inocente del reality. Hablo de la ingenuidad de esos concursantes primerizos sin noción de las consecuencias que conlleva la telerrealidad, pero también la nuestra como espectadores sin experiencia en fenómenos de este tipo.

Cartel de 'OT: la película' (Filmax)
Cartel de 'OT: la película' (Filmax)

Desde su llegada a la plataforma, los internautas han celebrado por todo lo alto que Netflix haya decidido incluir en su inmenso catálogo OT: la película sobre esa inolvidable primera edición que coronó ganadora a Rosa López y que nos descubrió a Gisela, la primera española de la historia en cantar en los Premios Óscar, y a David Bisbal, el gran triunfador a posteriori de esta cantera de jóvenes artistas que nació del ahora aclamado programa de Televisión Española (TVE) centrado en una Academia musical televisada que, a día de hoy, sigue formando a cantantes.

El lanzamiento de esta película ha logrado que la primera oleada de concursantes al completo vuelva a estar en el candelero mientras, todo sea dicho, continúa la polémica sobre otro documental de corte muy similar que narra la historia de cómo vivieron los concursantes de Operación Triunfo 2017 el estallido de su entrega y que, por ahora, parece que no verá la luz. Y es que a pesar de que se grabó hace dos años, aprovechando el sold out de los conciertos, el título sigue guardado bajo llave porque, según explicó el productor Tinet Rubira en Catalunya Ràdio, Amaia quiso distanciarse de la etiqueta del talent show musical aunque la navarra matizó en un tuit que no era cierto.

Pero volvamos a la primera edición del programa porque fue la que verdaderamente marcó un antes y un después en la historia de la televisión española como refleja el documental, recordando cómo los concursantes se convirtieron en auténticas estrellas de la noche a la mañana y recorrieron el país con una extensa gira durante el año 2002 en la que interpretaban los temas más sonados durante el concurso como Corazón espinado, Vivir lo nuestro o el himno Mi música es tu voz que siempre consigue sacarnos una sonrisa. Me refiero a una generación que fue capaz de abarrotar el Estadio Santiago Bernabéu de Madrid mientras que los concursantes de OT 2020, pese a que están de plena actualidad por su regreso a la Academia, no tendrán ni siquiera la oportunidad de repetir este hito puesto que la incertidumbre que está provocando la crisis del coronavirus ha obligado a cancelar su gira.

El largometraje OT: la película nos permite disfrutar otra vez de aquella primera y exitosa generación a base de pinceladas de nostalgia pero, sobre todo, contribuye a rememorar cómo fueron los inicios de los concursantes a través de sus propios testimonios para conocer de qué manera cambió la vida de estas jóvenes promesas tras abandonar la Academia. Y es que los dieciséis pasaron de ser unos desconocidos a ser perseguidos por miles de seguidores acelerando un fenómeno fan que, lejos de caducar con el paso de los años, se mantiene vivo como seguimos comprobando con la edición de 2020. Aunque la histeria ha cambiado. Aquel primer OT fue una experiencia colectiva que caló hondo en los hogares españoles. Eramos primerizos. Todos. Ellos y nosotros. Y ninguna camada de artistas ha vuelto a provocar las mismas sensaciones aunque a veces estuvieron cerca.

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El documental que ha desempolvado Netflix retrata en 85 minutos el tiempo de autobús, esas horas y horas de vida en la carretera repletas de entusiasmo que precedían al desconocido sacrificio, puesto que una vez que los concursantes se bajaban del vehículo debían permanecer siempre dispuestos a las firmas de autógrafos. “Tú te puedes levantar muy mal o muy cansado pero tienes una niña con toda la ilusión y no tienes nada más que hacerla feliz. A mí no me ha llegado a molestar esto, estamos en el principio y es lo más bonito que hay”, contaba David Bisbal mientras que Javián en otro instante valoraba de manera más cruda esta rutina en su nueva realidad.

"Pienso mucho en las cosas tristes que me han pasado a lo largo del día. Las cosas tristes se me graban más que las cosas alegres. Hay veces que las fans son duras hablando y dicen cosas que no gustan. Y hay veces que desprecian incluso. El otro día estaban pidiendo autógrafos y no llegaban a pedirle el autógrafo a Bustamante. Yo estaba en medio y dicen: ‘bueno, aunque sea fírmamelo tú’. Me hizo recordarlo toda la noche y no me gustó".

Y es que esta película distribuida por Filmax está rodada con gusto ya que nos cuenta lo que ocurre detrás de los conciertos, de esa gira plagada de emociones y nervios pero también de temores como el miedo al fracaso y a la soledad. Es decir, que el hilo conductor es el periplo que lleva a estas estrellas de actuación en actuación, pero el propósito es hurgar en la trastienda de ese negocio capaz de agrupar a una masa de fans que hace casi dos décadas se dejaban los cuartos para vociferar en los diversos recintos. En este sentido resulta muy significativo que el documental arranque con un plano corto de Geno, la primera expulsada de la edición, mientras le preguntan si ahora verdaderamente es feliz.

Y es que quizás detrás de tanta sonrisa escaparate se escondía cierta angustia en unos jóvenes que no eran capaces de asimilar este repentino éxito: "Han pasado muchas cosas muy grandes en muy poco tiempo. Estamos haciendo una gira por toda España, conociendo cada rincón. Vas a cualquier sitio y está allí la gente esperándote y dándote cariño. No lo sé ni yo lo que está pasando", confesaba un jovencísimo David Bustamante que sirve de ejemplo para ilustrar la naturalidad que derrochaban los concursantes de la primera edición porque en otro instante del montaje aparece llamando a su padre para que le recargue el saldo del móvil. “Es un trabajo muy duro, es pasar muchas horas viajando. Cansa, pero cuando te subes al escenario se te quita todo”, contaba Mireia.

"Están pasando tantas cosas que no te da tiempo a asimilarlo. Me está pasando lo que siempre he soñado, pero lloro de felicidad y a la vez me cuesta mucho trabajo asimilar todo", comentaba la benjamina de la edición Natalia. Por su parte, Rosa admitía su sentimiento de absoluta soledad en medio de tantas personas que conocían su intimidad: “¿Cómo te puedes sentir sola entre tanta gente? Cuando no te conocía nadie había menos gente y no estaba sola y ahora toda España te conoce entera pero en realidad estás sola porque de alguna manera se prohíben muchas cosas que puedes hacer. Yo no puedo salir a la calle por más que yo quiera. El programa ha repercutido mucho en la gente y nos ha tomado mucho cariño, pero son tanta gente que todos de golpe te pueden hacer daño sin que ellos quieran”.

"Ahora me doy cuenta muchas veces de las cosas positivas que tenía antes en mi vida. Eso de ser un desconocido era una virtud", reflexionaba Manu Tenorio. "De golpe y porrazo te encuentras que estás estudiando tu carrera y que estás en una gira donde te ven más de 500.000 personas. Tienes que tener mucha tranquilidad para asimilarlo y es muy difícil. Estamos ansiosos por ver qué sigue", comentaba por otro lado Naím Thomas.

A la postre OT: la película plasma muy bien la historia de este fenómeno por lo que supone un ejercicio estupendo para que tanto los más nostálgicos como las nuevas generaciones descubramos qué sintieron verdaderamente los dieciséis concursantes en aquel momento cuando se convirtieron en los protagonistas de un boom que no ha tenido precedentes. Una fama repentina por la que pagaron un precio muy alto. Y todo por vivir unos meses intensos que, por otra parte, se pasaron volando para más de uno porque la popularidad es más efímera de lo que parece.

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En resumidas cuentas, lo interesante de este documental es que motiva a revivir emociones que habían quedado en el pasado, pero sintiéndolas de otra manera gracias a la fuerza de la nostalgia. Pero también invita a iniciar un debate sobre la cara “B” de la fama que sigue tras el programa. Porque aunque las generaciones venideras han resultado mucho más resabiadas, todos y cada uno de los participantes pasan por el aro de la popularidad. Y, como vemos, la idea de vivir en lo alto de la montaña rusa no siempre es favorable porque la subida parece rápida, pero la bajada lo es aún más.

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