La sensación agridulce que deja el final de 'Las chicas del cable'

Paula Olvera
·9 min de lectura

ATENCIÓN: ESTE ARTÍCULO CONTIENE SPOILERS DEL FINAL DE LA SERIE

El pasado viernes Netflix estrenó la segunda parte de la quinta y última temporada de Las chicas del cable, la primera serie original española de la plataforma. Desde entonces el título permanece liderando el Top 10, siendo lo más visto del servicio de streaming en España y generando una enorme repercusión en las redes sociales con su triste y radical último episodio.

Un cierre que nos ha dejado a más de uno con sentimientos encontrados...

(©Netflix)
(©Netflix)

Las chicas del cable se estrenó el 28 de abril de 2017 y confieso que he sido una de tantos espectadores que ha devorado cada tanda desde el principio hasta llegar a este apoteósico desenlace, con homenaje incluido a las mujeres y su sufrimiento, que a mí personalmente me ha dejado con sabor agridulce.

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Tras el lanzamiento de la primera parte de la última temporada el pasado 14 de febrero se veía venir que en la serie no iba a sobrevivir ni el apuntador. Y es que tras la muerte de Carlos (Martiño Rivas), y en la anterior temporada con el fallecimiento de Ángeles (Maggie Civantos), la trama ya dejaba caer que iban a seguir la estela de Juego de Tronos en la que, por muy protagonistas que fueran los personajes, nadie tenía un desenlace de cuento asegurado.

De esta manera, el último episodio titulado (de forma poco original, todo sea dicho) El final, ha optado por matar a todas las protagonistas en el contexto de una España sometida al franquismo. Y, claro, ha sido un impacto para los espectadores porque Lidia (Blanca Suárez), Marga (Nadia De Santiago), Carlota (Ana Fernández) y Óscar (Ana Polvorosa), reflejando muy bien sus ideales, se han jugado literalmente la vida para salvar a las personas que más quieren.

No obstante, soy de las que considero que Las chicas del cable ha tenido un final redondo porque, si leemos entre líneas, la serie producida por Bambú ha hecho un homenaje a todas aquellas mujeres que sufrieron tanto durante décadas atrás. Es un cierre definitivo que hace más humanas, reales, y sobre todo amigas, a las protagonistas ya que, como se recuerda, “ellas son solo un ejemplo de los sacrificios que millones de mujeres han tenido que hacer a lo largo de la historia. Mujeres valientes, generosas, orgullosas. Mujeres que lucharon y aún luchan por la igualdad de derechos y por la libertad del ser humano”.

Obviamente el final deja tibio a cualquiera que haya seguido la historia, pero creo que los guionistas han tomado la mejor decisión. Primero porque, después de que la serie decayera un poco en anteriores entregas, durante el último episodio consiguen mantener la atención de los espectadores en cada uno de los 41 minutos No hay instante de relleno, es de esos episodios que si pestañeas te pierdes cualquier detalle decisivo. Y segundo porque algunos espectadores ya estamos cansados de los finales sin sorpresas y que nos dejan con la impresión de: “¿Para esta conclusión ñoña he invertido yo más de tres años de mi vida?”. Somos muchos los que queríamos emoción y poder compartir en la red del pajarito azul nuestras impresiones tras un giro inesperado de los acontecimientos. Porque esa es otra: ¿Se hubiera inundado Twitter de mensajes de despedida o de fans volcando su tristeza en forma de tuits si acaso el desenlace hubiera sido otro menos retumbante?

Además, este final tiene su propia razón de ser ya que es justo, de lucha de una comunidad, y como digo sirve para hacer un guiño a todas esas mujeres valientes que existieron en la realidad (y que todavía hoy tenemos ejemplos para dar y tomar porque, de alguna manera, la producción mantiene un paralelismo con nuestro presente y esa búsqueda constante de igualdad). Lidia, Carlota o Marga son un esbozo de las chicas del cable de la vida real cuyas condiciones siguen siendo desconocidas para la gran mayoría de los espectadores que han seguido la serie aunque, obviamente, todos hemos descubierto que las conocidas coloquialmente como las Hello girls! son el icono de una época.

Es más, gracias a su trabajo pudieron ser más libres y hoy son consideradas como un referente feminista porque obviaron los estándares que les imponían y se hicieron un hueco en un mundo laboral dominado completamente por hombres. Son un ejemplo para que muchas sigamos abriéndonos un hueco en la sociedad y, en definitiva, nos hagamos valer.

Más allá de este comentado episodio con el que despedimos esta historia creada por Ramón Campos y Gema R. Neira, que ha supuesto un paso adelante en la ficción española, he de decir que la segunda parte nos deja unas actuaciones para el recuerdo que marcan la evolución de los propios intérpretes cerrando el arco de sus personajes después de tantos años de trabajo. En este sentido, quiero destacar dos nombres propios. Por un lado el de Nico Romero ya que su participación en esta historia ha marcado un antes y un después en la carrera del actor de Ciega a citas. Y es que este cacereño tiene un doble rol en la serie desdoblándose en Pablo y su hermano Julio que, por cierto, en el primer episodio de esta última tanda pierde la vida de la forma más infausta posible. Su trabajo por partida doble es digno de admirar, tanto como hemos aplaudido recientemente a Mark Ruffalo en La innegable verdad tras interpretar a los gemelos Dominick y Thomas Birdsey o a James Franco en The Deuce (2017-2019) con los hermanos Vincent y Frankie Martino (dejándonos una de sus interpretaciones más sonadas), y como años atrás hicimos con Lisa Kudrow en Friends ya que la actriz no solo dio vida a Phoebe Buffay sino también a su hermana Ursula.

Pero también quiero romper una lanza a favor de Concha Velasco que se ha convertido en una de las grandes protagonistas de esta última tanda y me ha gustado especialmente que le hayan dado un trabajo de tanta importancia en el final a una mujer madura (tiene 80 años), demostrando que las historias siguen necesitando de personajes granados como en este caso es Doña Carmen. El hecho de que la edad no sea una barrera en Las chicas del cable resulta un detalle muy relevante ya que recordemos que especialmente ellas dejan de optar a papeles que se corresponden con su edad a partir de los 50 (accediendo en el mejor de los casos a roles de abuelas).

No obstante, en los últimos años (y ya llevábamos unos cuantos desde Las chicas de oro) las series siguen una tendencia muy clara con nuevas oportunidades para las estrellas de la tercera edad, es decir, acogiendo rostros conocidos que al llegar a la vejez siguen encontrando su lugar en los sets de rodaje. Ahí tenemos Grace & Frankie, serie estrenada en 2015 y liderada por las veteranas Jane Fonda y Lily Tomlin.

A pesar de que la segunda parte de Las chicas del cable consta únicamente de cinco episodios la historia sigue un buen ritmo hasta llegar a su trágico desenlace, manteniendo el nivel dramático de la última tanda que se aleja profundamente de las anteriores entregas. De hecho, arrancó siete años después del final de la cuarta para ambientarse en plena Guerra Civil, lo que marcó un auténtico avance en la trama ya que recordemos que la ficción se inició en el año 1928 en el seno de la Compañía Telefónica Nacional de España, una empresa de telecomunicaciones que empieza a funcionar en Madrid.

Así estos últimos capítulos, que se retoman siete meses después y que cuentan con la incorporación de la actriz argentina Valentina Zenere, se inician con Lidia en la cárcel y Doña Carmen, la líder de la institución, haciéndole la vida imposible mientras que Francisco urde un plan con sus amigas para rescatar a la telefonista que, sin embargo, no es la única que está en peligro ya que además corre el tifus entre estas internas por oponerse al régimen de Francisco Franco. Marga también es apresada y trasladada en la recta final de su embarazo a un campo de reeducación después de que Isidro (Miguel Diosdado) delatara que Pablo sigue con vida. En este marco, la historia vuelve a su punto de inicio haciendo de la sororidad entre las protagonistas la mayor seña de identidad de la serie con una trama que finalmente se centra en un plan de fuga para liberar a todas las mujeres de su sufrimiento entre rejas.

En resumidas cuentas, ahora sí que podemos decir que el recorrido audiovisual de Las chicas del cable se acaba aquí y, me reitero, con el mejor final que podría tener la historia. Un desenlace que, por inesperado, resulta insuperable. Y aunque la serie ha llegado a la meta y se marcha con varios premios bajo el brazo, como un Ondas en 2017 en la categoría de Mejor webserie de ficción o programa de emisión en línea, el verdadero reconocimiento reside en su influencia como referente feminista que estoy segura que se extenderá por muchos años más con unas mujeres que han hecho historia y nos han conmovido a todos.

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Imagen: ©Netflix