Netflix revive la historia de una niña que creció pensando que su secuestrador era su padre

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Tras una larga temporada de sequía para la buena crónica negra (true crime), el género recibe uno de los documentales más desgarradores de la temporada. Les hablo de La chica de la foto, un largometraje de Netflix que relata la historia de una niña que creció pensando que su secuestrador era su padre.

Una premisa que suena terrible pero que, en realidad, es solo el comienzo de un caso plagado de descubrimientos y capas a cual más oscuras. El título hace mención precisamente a la foto de la pequeña -inicialmente conocida como Tonya Hughes- junto al hombre que decía ser su padre. Su mirada fija hacia la nada y los gestos rígidos que transmite en la instantánea conmocionaron tanto a policías, agentes del FBI e investigadores a lo largo de los años que nadie pudo quedarse de brazos cruzados. Y gracias a esa foto ahora existen respuestas.

La chica de la foto. Cr. Courtesy of Netflix © 2022
La chica de la foto. Cr. Courtesy of Netflix © 2022

La directora de Abducted in plain sight, otro documental igualmente impactante de Netflix sobre otro secuestro infantil con ramificaciones insólitas, Skye Borgman, nos trae un caso como ninguno visto hasta ahora. Se trata de la investigación que sobrevino después de la muerte de una mujer de 20 años en 1990 tras un supuesto accidente de tráfico en el que el conductor se habría dado a la fuga. O por lo menos esa fue la información inicial que se dio al hospital y la policía, sin embargo, las autoridades enseguida notaron que algo no encajaba. Como los moretones antiguos en el cuerpo de la víctima y el deterioro fugaz de su salud cuando no había señales extremas de un accidente de tráfico. Tras su muerte las sospechas reposaron en su marido Clarence, varias décadas mayor que ella, derivando en que el hijo de la pareja, Michael, fuera colocado en una casa de acogida.

Pero nada terminaba de tener sentido. Cuando las autoridades localizaron y llamaron a la madre de esta mujer que antes de morir dijo llamarse Tonya Hugues y trabajar como bailarina exótica en un club nocturno, dijo que su hija había fallecido 20 años atrás cuando era un bebé. Y en ese momento el horror comienza, desvelando un documental repleto de aristas a cual más atroz y monstruosa.

A medida que la policía comenzó a investigar la muerte en extrañas circunstancias así como la identidad real de la víctima, el marido intentó cobrar el seguro de vida de su esposa, utilizando un número de seguridad social que alertó al agente del FBI asignado, Joe Fitzpatrick, de su verdadera identidad. El hombre se llamaba Franklin Delano Floyd y había cumplido condenas por secuestro infantil en el pasado, intentos de violación y robo, siendo fugitivo de la justicia desde 1973. El descubrimiento alertó lo suficiente como para pedir una prueba de paternidad y demostrar que no era el padre de Michael, derivando en que el juzgado le revocara cualquier derecho sobre el niño. Sin embargo, Franklin Floyd logró secuestrarlo en el colegio a punta de pistola, desapareciendo sin dejar rastro.

Cr. Courtesy of Netflix © 2022
Cr. Courtesy of Netflix © 2022

La investigación entonces se bifurcó entre la búsqueda de Michael y descubrir la identidad de su madre fallecida. A través de testigos que fueron reconociendo fotos e información volcada en programas de televisión a lo largo de los años, supieron que la joven se llamaba Sharon Marshall en su etapa adolescente y que había sido adorada por sus amigos. Sharon había incluso conseguido una beca para estudiar ingeniería aeroespacial, pero ese hombre no le permitió hacer su sueño realidad.

Es a través del testimonio de esos amigos y colegas que conocieron a una Sharon que nunca hablaba de su vida y fueron testigos de la brutalidad que Franklin Floyd imponía sobre ella, el documental nos va pintando los horrores que esa mujer estuvo viviendo. Violaciones, golpes, encierro bajo llave y el ser forzada a desnudarse como stripper, e incluso prostituirse, para llevarle efectivo a casa. Porque, en realidad, Franklin no era su marido. Para quienes la conocieron de adulta era su esposo. Para quienes tuvieron contacto con ella en la infancia y adolescencia era su padre. Pero la pura verdad era que se trataba de su secuestrador. El hombre la había abducido y arrebatado de su madre y hermanas cuando era muy pequeña.

Suzanne Sevakis en 'La chica de la foto'. Cr. Courtesy of Netflix © 2022
Suzanne Sevakis en 'La chica de la foto'. Cr. Courtesy of Netflix © 2022

Y así más hilos se van tejiendo, más horror va quedando al descubierto, asesinatos, abusos e impunidad absoluta, exponiendo los niveles de monstruosidad más extremos. La investigación duró varios años, más de dos décadas para ser exactos, cuando dos agentes del FBI consiguieron sonsacar al criminal el nombre de la víctima. Franklin Floyd fue condenado en varias ocasiones hasta terminar en el corredor de la muerte por el asesinato de una stripper que trabajaba con Sharon.

La niña de la foto se llamaba Suzanne Sevakis y, como demuestra el documental, aquellos que llegaron a conectar con ella en vida han hecho todo lo posible para devolverle la dignidad que ese hombre le arrebató en vida.

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La historia que nos cuenta La chica de la foto es tan bizarra como triste, usando los datos y entrevistas para tejer la telaraña de mentiras, engaños y abusos que conformaron el espeluznante camino vital que vivió esta misteriosa mujer. Al mantener a las víctimas en el centro de la historia, la directora consigue diseñar un documental genuino que provoca todo tipo de sensaciones, contagiándonos la rabia e impotencia de un horror que sucedía a espaldas de todos aquellos que la conocieron.

Es imposible imaginar los verdaderos horrores que vivió esta mujer, de niña hasta su muerte, sin saber quién era en realidad, su nombre, sus orígenes o la noción de que su realidad no era la vida normal. En el documental no se habla de síndrome de Estocolmo, pero muchos se preguntan por qué nunca dio la alarma, nunca pidió ayuda. Tuvo oportunidades pero nunca lo hizo, viviendo su existencia bajo el yugo de la violencia, los abusos y el despojo de todo derecho digno a vivir en libertad.

La chica de la foto está disponible en Netflix, siendo uno de los mejores ejemplos del género true crime en lo que llevamos de estrenos en 2022.

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