El significado de la canción que canta Adam Driver en ‘Historia de un matrimonio'

Atención Spoilers: este artículo contiene detalles de la trama de ‘Historia de un matrimonio’

Si todavía no sucumbiste al derroche emocional de Historia de un matrimonio en Netflix, te recomiendo que te sumes a la moda de las lágrimas que rodea a esta producción o te quedarás fuera de muchas conversaciones actuales y venideras. La película de Noah Baumbach, que además es la que suma más nominaciones a los Globos de Oro con un total de seis, sacude al espectador con su ensayo sobre el amor, o más bien a dónde va y en qué se convierte cuando se termina la pareja. El antes, el durante y el después de un divorcio, y todas las emociones que conlleva.

Adam Driver en 'Historia de un matrimonio' (Netflix)

Es el largometraje más cercano y humano de todos los que Hollywood tiene este año en su cantera para la temporada de premios (descarto Parásitos, Dolor y GloriaThe Farewell a esta afirmación al no ser películas hollywoodenses, que de humanas tienen un buen rato) y está repleto de momentos que sacuden por dentro. Porque nos representan o representaron en algún momento de nuestras vidas. Y uno de ellos es uno que protagoniza Adam Driver con un talento nato para transmitir con su voz profunda las emociones de cualquiera de sus personajes (cómo olvidarlo en Pattinson). Si has visto la película, seguramente ya sabes de cuál hablo (y no, no es la arrebatadora discusión con Scarlett Johansson que también nos sirve para hablar largo y tendido).

Se trata de la escena del bar, cuando su personaje está intentando articular sin suerte el dolor del proceso que está viviendo a sus compañeros de la compañía de teatro que dirige. Pero no puede. Las palabras no resumen lo que está sintiendo por dentro pero, de repente, oye los acordes de una canción y comienza a cantar, haciendo que la letra se transforme en la confesión de sus sentimientos.

Y qué momento más bonito nos deja. Una secuencia que, sin dudas, pasará a la historia de las más emotivas del cine.

Lo cierto es que para el espectador internacional, ajeno al universo americano de Broadway, esta canción no le sonará de nada. Aunque habrá quienes la reconocerán por haberla oído en voces de Barbra Streisand, Bernadette Peters y Patti LuPone, entre otros. Notamos que es perfecta para la ocasión y sabemos que debe tener un significado especial más allá de lo que supone para el personaje. Por algo su director la escogió para esa secuencia. Y aquí paso a explicárselas.

El título de la canción es Being Alive y pertenece al musical de 1970, Company, uno de los más aclamados de los representados en las marquesinas de Broadway. Compuesta por el reconocido compositor y letrista teatral Stephen Sondheim, la canción aparece al final del segundo acto de la obra cuando al ver que está a punto de cumplir 35 años, su protagonista soltero se da cuenta que la soledad eterna no es el mejor camino. Descubre que a pesar de que las relaciones de sus amigos y ex parejas no fueron o son perfectas, decide que la vida es mejor vivirla acompañado, cantando como dice la canción “a darle una oportunidad al amor, a tener miedo, a dejar que le rompan el corazón o lo que sea que sucede cuando decides amar y ser amado”.

El personaje de Adam Driver, Charlie, es un director teatral que al comienzo de la historia vive en Nueva York con su esposa, Scarlett Johansson, y su hijo. Y es por eso que enseguida reconoce la canción al oír los primeros acordes en el bar. Hasta dice los diálogos de los personajes. Es una de las canciones más populares del circuito de los teatros neoyorkinos. En la obra original, Being Alive representa un mensaje optimista sobre el compromiso de vivir una vida acompañado, pero en Historia de un matrimonio, Noah Baumbach la ajusta al momento para convertirse en una confesión de autodescubrimiento.

A diferencia del personaje de Scarlett Johansson -una actriz que lo acompañó en sus aventuras teatrales dejando a un lado lo que de verdad deseaba en la vida- que transmite desde el principio la tristeza que carga por dentro debido a la separación, pero también la frustración por sentirse secundaria en la vida de su pareja; el personaje de Adam Driver lo lleva por dentro. Parece indiferente. Que no le afecta. Hasta que por fin deja salir lo que lleva dentro. Y esa escena es el comienzo de su confesión. El despertar definitivo a darse cuenta de lo que está viviendo. Lo que está sintiendo. La voz y las palabras de la canción fluyen y ya no hay vuelta atrás. Charlie sufre también.

Scarlett Johansson y Adam Driver en 'Historia de un matrimonio' (Wilson Webb; Netflix)

La canción ayuda a simplificar lo que el personaje siente cuando no quiere o no puede decirlo, descubriéndose a sí mismo con cada estrofa. Porque es después de ir y venir entre Nueva York y Los Ángeles, tras darse cuenta de que su ex no tiene intenciones de volver a la ciudad y que su hijo se quedará al otro lado del país. Tras ver los miles de dólares que está gastando en abogados, en pasar una noche de Halloween desastrosa con su hijo, del juicio arrollador, de la discusión terrible, la presión por la custodia, que por fin tiene claridad. Y es en esa escena de espontaneidad musical que él y nosotros nos damos cuenta de que también sufre y padece. Va descubriendo y ganando claridad a medida que avanza la canción. Y lo que sigue a continuación es un derroche de talento de Adam Driver y un torbellino de emociones que nos llega al corazón.

Comienza cantando la canción como si estuviera representando la obra, cuando el personaje original explica por qué es necesario encontrar a alguien con quien vivir nuestras vidas: "alguien que se siente en tu silla, que arruine tu sueño" comienza, para decir "que hay más que eso" en una relación. Luego, Charlie se sienta como si hubiera terminado el espectáculo, pero enseguida algo lo empuja a continuar. La necesidad de seguir con esa confesión que solo está comenzando.

"Alguien que me necesite demasiado, alguien que me conozca bien, alguien que me detenga, que me haga pasar por el infierno y me de apoyo para estar vivo" dice mientras la emoción se va acumulando en su garganta. “Alguien que me llene de amor, que me fuerce a que me importe, que me haga superar. Siempre estaré ahí tan asustado como tú para ayudarnos a sobrevivir, a estar vivo”. Y es en ese momento, con esas palabras que en la obra original eran de esperanza hacia el futuro de una relación, que él se da cuenta de lo que ha perdido: a su amiga, su colaboradora más leal en la vida y el trabajo, la que lo apoyaba en todos sus sueños y deseos. Pero ahora está solo, como dice la canción. “Solo es solo, no vivo”. Pero también se da cuenta de que la separación no significa que el amor ha desaparecido, sino que se ha transformado el algo diferente. Y así comienza su camino. Debe seguir adelante aunque las lágrimas le inunden los ojos.

Les aseguro que ver la escena varias veces de nuevo para escribir este artículo no hizo más que enfatizar los sentimientos que me provocó la primera vez. Al final, como dice el refrán “no sabes lo tienes hasta que lo pierdes”. Y eso es lo que descubre Charlie con esa canción, pero también que ya sabe lo que quiere en su vida. Después de todo, “está vivo”, como se titula la canción.

Adam Driver realiza una interpretación maravillosa y de las mejores de su carrera en esta película que seguro se lo pondrá muy difícil a los votantes de los Oscar cuando tengan que elegir entre él y Joaquin Phoenix.

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