La nueva serie adolescente de Netflix viste de romanticismo un mensaje para todas las edades

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Las historias adolescentes, tanto dramas como comedias, siempre han sido de las grandes debilidades de los espectadores. Estoy convencida de ello. Después de todo, no solo se trata de un género que apela a la audiencia juvenil, sino también a los adultos que volvemos a revivir emociones del pasado a través de películas o series sobre el primer amor. Desde Dieciséis velas a 10 razones para odiarte, pasando por Fuera de onda, Un gran amor, Rumores y mentiras o Un paseo para recordar. Son muchos los clásicos que demuestran la huella imborrable que este subgénero ha dejado en nuestras vidas.

Pero hay un problema. Y es que no siempre podemos disfrutar de una buena serie o película adolescente porque son historias que suelen convivir en el pecado constante de los clichés y tópicos excesivos, otorgándonos experiencias visuales repetitivas, a veces decepcionantes y carentes de originalidad, que nos hacen sentir que estamos viendo siempre la misma historia. Hasta ahora. Y todo gracias a Netflix y su Heartstopper, una serie exquisita, delicada y sencilla con un mensaje para todos los sexos y edades.

Heartstopper (cortesía de Netflix)
Heartstopper (cortesía de Netflix)

Quizás ya sucumbiste a sus encantos. Quizás eres de los que ha notado lo mucho que se habla de ella en redes sociales o viste el título en el ranking de lo más popular de Netflix pero todavía no le diste una oportunidad. Sea como fuere, en este caso puedo confirmar que todo el furor está más que justificado. Y es que Heartstopper es una serie breve, de tan solo 8 episodios de media hora de duración cada uno, donde todo lo que transmite perdura mucho más que su metraje. Porque sus personajes, sentimientos e historias, pero sobre todo su mensaje, se quedan contigo para siempre.

Heartstopper está basada en la novela gráfica homónima de Alice Oseman y cuenta la historia de un adolescente homosexual llamado Charlie Spring (Jock Locke) que se enamora de Nick Nelson (Kit Connor), el chico popular, jugador de rugby, que se sienta a su lado en clase. Sin embargo, lejos de caer en los clichés habituales del género de “chica nerd o patito feo conquista al chico popular de pocas luces del instituto”, la serie viste y adorna su historia de amor con personajes secundarios variopintos y de amplia representación que lejos de servir como un mero ejemplo de diversidad, amplia su propósito para bañar de autenticidad a una historia que nos puede representar a todos.

Porque aquí no importa que la trama romántica tenga a dos chicos como protagonistas, uno abiertamente homosexual y el otro descubriendo su bisexualidad en la adolescencia, sino que lo que importa es la representación sin aspavientos que Charlie, Nick y sus amigos utilizan para retratar el bullying, el lazo inquebrantable que convive en la amistad adolescente, el primer amor y el autodescubrimiento.

Heartstopper (cortesía de Netflix)
Heartstopper (cortesía de Netflix)

Charlie es un chico que ha sufrido bullying toda su vida por ser abiertamente homosexual, reprimiendo sus emociones a favor de los prejuicios ajenos al vivir bajo la mella que tantos años de menosprecio hicieron sobre su autoestima. Mientras Nick es un joven a priori seguro de sí mismo pero con una cualidad empática que lo diferencia del resto de sus amigos populares, esos que alardean de poder bajo la presión que ejerce el bullying. Charlie enseguida se siente atraído pero opta por dar prioridad a la amistad y no incomodar a Nick con la atracción opuesta por mucho que sus mariposas hagan estragos en su estómago. Pero ni él ni el propio Nick saben la verdadera identidad sexual del jugador de rugby. Es a través del inicio de la amistad y el tiempo que pasan juntos, que los sentimientos se transforman, permitiendo que Nick descubra una faceta suya hasta entonces desconocida: la bisexualidad.

Cualquiera que la haya visto estará de acuerdo con que estamos ante una serie ideal para el amor carpetero con un Nick que representa al novio ideal de cualquier tendencia sexual: empático, comprensible, paciente y sin miedo a decir lo que siente. No en vano es uno de los personajes más comentados en redes sociales en los últimos días con miles de fotos y memes dedicadas a él.

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No me cabe dudas que Heartstopper sirve como la representación justiciera que la comunidad LGBT estaba esperando y merecía. Porque si bien en los últimos años hemos sido testigos de series preciosas en el género del drama romántico adolescente como Jóvenes altezas y Con amor Victor, que también exploraban el amor teen homosexual con una naturalidad ejemplar, contagiosa y románticamente ideal, son pocas para una comunidad que lleva toda una vida viviendo historias de amor bajo el espejo distorsionado de la heterosexualidad imperante en el cine y la televisión.

Sin embargo, Heartstopper añade algo más a su ecuación y es un mensaje que no entiende de géneros, tendencias sexuales ni edades. Y es que entre la historia de amor y todas las subtramas, la serie desemboca en un mensaje único: que el amor empieza en uno mismo, aprendiendo a escucharnos, darnos tiempo y conocernos para encontrar nuestra felicidad. De esta manera la serie retrata al bully que hace daño motivado por la infelicidad propia o al exnovio de Charlie que lo acosa ante el enfado emocional de reprimir su propia sexualidad, pero lo contrapone con otras figuras. Como Elle, la amiga transgénero de Charlie que encuentra su lugar en una escuela para chicas; o una pareja de adolescentes lesbianas que rompen con los prejuicios el día que liberan su relación ante el mundo. O ese Charlie acostumbrado a vivir pidiendo perdón, sintiéndose una incomodidad para el mundo al haber sufrido bullying y tener que esconder sus relaciones por culpa de exnovios que daban más poder a los prejuicios.

Heartstopper (cortesía de Netflix)
Heartstopper (cortesía de Netflix)

Pero ahí está Nick para transformar a quienes le rodean, siendo un personaje que se toma su tiempo para explorar y conocerse, que expresa sus emociones mientras intenta descubrirse, que se da el tiempo para estar preparado para cada paso en su vida. Desde enfrentarse a sus amigos, romper con el bullying o exponer su sexualidad al mundo. Busca, se escucha y espera el momento de estar preparado para conocerse y aceptarse tal y como es, sin dejar que los prejuicios ajenos le resten en su vida. Y es a través de su búsqueda y autoconocimiento, dedicación personal a sí mismo y la empatía a su novio, que el resto de personajes van tejiendo sus hilos a su alrededor, dando sentido a sus relaciones, frustraciones y emociones. Porque aprenden a escuchar y escucharse.

Y por eso Heartstopper tiene un mensaje para todos, más allá de servir como representante ejemplar para la comunidad LGBT y erigirse como uno de los mejores dramas adolescentes modernos dentro de un género tan poblado a lo largo de los últimos años. Porque darse tiempo, conocerse, escucharse y liberarse para vivir sin presiones ni el peso de los prejuicios, es algo que podemos aplicar todos, sea cual sea tu género o edad.

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