Netflix ha cometido un error histórico y tiene la obligación de subsanarlo

Libro original de Adolf Hitler, 'Mi Lucha'. (FABRICE COFFRINI/AFP via Getty Images)

Netflix tiene tanta trascendencia que una de sus creaciones se ha convertido en una cuestión de estado. La polémica serie documental, ‘The Devil Next Door’ (El demonio de al lado), ha causado un conflicto sin precedentes entre el gigante audiovisual y el Gobierno de Polonia

El proyecto trata sobre un mecánico jubilado que vive en Cleveland, EEUU, y es reconocido por algunas víctimas del Holocausto como ‘Iván el Terrible de Treblinka’, uno de los torturadores con menos escrúpulos, más sanguinarios y más temidos de la Alemania nazi. Es la historia real de John Demjanjuk, quien fue detenido en 1980 y extraditado tras ser acusado de crímenes de guerra en un drama que ha vuelto a despertar muchas sensibilidades. 

Aunque la trama no tiene nada que ver con Polonia, una imprecisión ha salpicado a la nación. En el tercer episodio, aparece un mapa de la Polonia moderna en el que figuran varios campos de concentración. Este error induce, según el Ministerio de Asuntos Exteriores y el propio presidente, a que la audiencia piense que aquellos campos de exterminio estaban realmente ubicados dentro de sus fronteras, obviando que en aquella época era parte de la Alemania nazi tras una ocupación que duró desde el inicio hasta el final de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). 

Ha sido tal la herida que ha provocado ese fallo, que el Ministerio publicó un tweet en el que dejó claro su descontento. 

¡Netflix sé fiel a los hechos históricos! Durante el periodo descrito en la serie ‘The Devil Next Door’, el territorio de Polonia era un territorio ocupado y era la Alemania nazi la responsable de los campos. El mapa que muestra la serie no refleja las fronteras de aquellos tiempos”, publicaron fuentes gubernamentales en un texto que fue acompañado de dos mapas, el incorrecto, con las fronteras modernas, y el verdadero, que muestra a Polonia como país ocupado por los alemanes. 

La indignación de las autoridades fue más allá e incluso el primer ministro de la nación, Mateusz Morawiecki, también intervino tras enviar una carta dirigida directamente al CEO de Netflix, Reed Hastings, donde le instó a que solventara los errores. 

“Algunos trabajos disponibles en su plataforma son enormemente erróneos que tapan hechos históricos y lavan la imagen de los verdaderos perpetradores de estos crímenes”, escribió. “No solo el mapa es incorrecto, sino que confunde a los espectadores en la creencia de que Polonia fue responsable de establecer y mantener estos campos y, por ello, de cometer esos crímenes. Debido a que mi país ni siquiera existía en aquellos tiempos como estado independiente y millones de polacos fueron asesinados, lo que ‘The Devil Next Door’ está haciendo es reescribir la historia”, prosiguió con dureza.

Aunque hay gente cuyo parecer es que en Polonia tienen la piel muy fina, hay una realidad impepinable: seis millones de polacos fueron asesinados por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, es decir un 18 por ciento de su población. En cuanto a los judíos polacos o residentes en el país, perdieron la vida alrededor de tres millones de personas, un 90 por ciento de los que habitaban en el país europeo. 

Campo de concentración de Auschwitz - Birkenau, Polonia.

Un portavoz de Netflix afirmó a Reuters que están “abordando el tema urgentemente”, sin embargo, el nivel de urgencia probablemente no sea el esperado por los mandatarios polacos. La serie sigue siendo una de las más promocionadas por la plataforma y los episodios de la discordia siguen disponibles y con el mapa intacto. Muchos espectadores sabrán que Polonia estuvo ocupada por los nazis, pero hay quien no.

La responsabilidad de cualquier medio, incluido Netflix, es total a la hora de retratar de manera fidedigna los hechos fácticos en un documental. Precisamente, una de las premisas de este tipo de formatos audiovisuales es representar la realidad con rigor, algo que, por muy pequeño que parezca, ha supuesto un fracaso muy doloroso para una nación que no olvida las atrocidades del nazismo. Tanto es así, que llegó a existir una ley que penaba con cárcel a aquellas personas que atribuyeran crímenes perpetrados por los nazis a los polacos. Quizás esa norma obvió que no todos los polacos fueron víctimas, y que muchos se unieron al nazismo, sin embargo, el sufrimiento de los ciudadanos de este país es un hecho histórico innegable, sobre todo de la comunidad judía.

En este contexto, y considerando que Netflix está en los hogares de 139 millones de subscriptores en todo el mundo, la plataforma debería rectificar este desaguisado, no solo por respeto a 38 millones de personas que viven en Polonia, sino por respeto a su propio producto, a su credibilidad. La suya es una responsabilidad social.