'Esta mierda me supera', la serie número 1 de Netflix mezcla 'Carrie' y 'Stranger Things' en un estallido de ira adolescente

La nueva sensación de Netflix llegó trayendo superpoderes y mucha rabia adolescente. Esta mierda me supera lleva en el número 1 de lo más visto en el servicio streaming desde su estreno hace una semana y la gente ha caído rendida a sus pies, sobre todo el público adolescente. Estamos ante una fusión de Stranger Things, Carrie y The End of the F***ing World con abundantes referencias a los cómics de superhéroes y el cine de John Hughes que está conquistando a la audiencia. Tanto que la está situando todos los días en lo más alto de los nuevos rankings que publica la plataforma en su menú.

Dina, Stanley y Sydney ('Esta mierda me supera', cortesía de Netflix)

Netflix sabe exactamente lo que te gusta. La compañía hace seguimiento muy pormenorizado de todo lo que vemos y aunque no siempre acierta, gracias a ello ha dado con la fórmula del éxito para muchas de sus propuestas originales, sobre todo en lo que se refiere a contenido para adolescentes, en el que se ha especializado en todas sus facetas (Sex Education, Por trece razones, Élite, A todos los chicos de los que me enamoré). Conocida por no desvelar datos de audiencia, ahora ha decidido que es el momento de que sus usuarios sepamos cuáles son los títulos más vistos del servicio y por tanto nos hagamos una idea más específica de lo que buscan los espectadores. Para ello ha lanzado una nueva función consistente en tres top 10, uno de series, uno de películas y otro general

Esta nueva característica lleva en marcha aproximadamente una semana y se actualiza a diario, reflejando las tendencias y los cambios de la plataforma prácticamente a tiempo real. Y desde que está activa la opción, todos los días nos hemos encontrado con la misma serie en el número 1, una que precisamente se estrenó coincidiendo con la aparición de los top 10: Esta mierda me supera.

¿Todavía no la has visto o no sabes de qué se trata? Pues aquí te contamos los detalles de esta comedia dramática-fantástica con protagonista queer mientras intentamos descifrar por qué está enamorando a la audiencia.

Sentir que no encajas, que eres diferente a los demás y nadie te entiende es algo muy propio de la adolescencia y muchos de nosotros podemos sentirnos perfectamente identificados, da igual la edad que tengamos. La literatura, el cine y la televisión llevan mucho tiempo hablando de este sentimiento de extrañeza e inadaptación utilizando metáforas fantásticas y sobrenaturales. En Buffy, cazavampiros el instituto era el infierno y los demonios de la adolescencia eran literales. En los cómics de X-Men o Spider-Man (por nombrar algunos de los más populares) se repite constantemente la analogía entre la adolescencia y la transformación en un superhéroe, con todo el aprendizaje y los golpes que ello conlleva. Y en Carrie de Stephen King, la introvertida protagonista experimenta cambios en su cuerpo y comportamiento que se manifiestan a través de poderes sobrenaturales que representan su ira adolescente ante las humillaciones.

Con esta última tiene mucho que ver Esta mierda me supera, nueva serie “de los productores de Stranger Things y el director de The End of the F***ing World”. Precisamente esa es la frase que Netflix ha escogido para promocionar su serie, y aunque quisiéramos, no podríamos acusarlos de publicidad engañosa, porque la define a la perfección. Esta mierda me supera se basa en la novela gráfica de Charles Forsman (título en inglés: I Am Not Okay with This), autor de The End of the F***ing World, que ha contado con el mismo director que esta para su adaptación a la pantalla, Jonathan Entwistle. La serie está producida entre otros por Shawn Levy y Dan Cohen, dos de los responsables de Stranger Things. Y el resultado es un producto que parece hecho en un laboratorio mezclando todos los ingredientes por los que estos títulos han alcanzado el éxito.

“Creo que hay algo va mal en mí”.

La serie cuenta la historia de Sydney Novak (Sophia Lillis), una chica de 17 años que vive con su madre y su hermano pequeño tras la muerte de su padre y se encuentra navegando las dificultades de ser una adolescente diferente en un pueblo pequeño. A sus problemas familiares, su inseguridad a la hora de relacionarse y su exploración sexual se suma el descubrimiento de unos extraños poderes que se manifiestan cuando está frustrada o enfadada, algo que ocurre demasiado a menudo. Sydney trata de comprender lo que le está ocurriendo mientras lidia con sus sentimientos por su mejor amiga, Dina (Sofia Bryant), y desarrolla una amistad muy especial con su vecino, Stanley (Wyatt Oleff), el chico más raro del instituto.

La serie explora temas habituales del género teen como la identidad sexual, la experimentación, la presión social, los cambios en el cuerpo, el bullying, la pérdida o la ausencia de una figura paterna, y lo hace con guiños a clásicos del cine para adolescentes como la mencionada Carrie (con la Sydney comparte el poder de la telequinesis como metáfora de la adolescencia femenina) o El club de los cinco (a la que le dedica el obligatorio homenaje en el quinto episodio). Aunque la historia se ambienta en la actualidad, la serie tiene ese toque de nostalgia propio de muchos productos actuales, como la propia Stranger Things o el reciente remake de It. Sin ir más lejos, los protagonistas de Esta mierda me supera son dos de los miembros del Club de los Perdedores de It, Sophia Lillis y Wyatt Oleff, alumnos aventajados de la nueva generación de talentos juveniles de Hollywood que hacen aquí de réplica americana a Alyssa y James de The End of the F***ing World -solo que sin la sociopatía/psicopatía.

La nostalgia de Esta mierda me supera se puede sentir en cada rincón de la serie. Desde sus referencias a John Hughes hasta la estética ligeramente ochentera, pasando por la reivindicación de formatos como el vinilo o el VHS, lo que le añade ese toque hipster que a menudo va unido a lo retro. La serie también hace guiños constantes al cómic de superhéroes, identificando a Sydney y su “historia de orígenes” con la de Spider-Man o los X-Men (aunque sin mencionarlos explícitamente, porque son de la competencia; de hecho, la Patrulla-X aquí aparece como los Not-Men, muy sutil). De esta forma, la serie se dirige con éxito tanto a las nuevas generaciones como a las anteriores, a menudo atrapadas en la adolescencia eterna, que siguen (seguimos) disfrutando de este tipo de ficciones.

La originalidad no es el punto fuerte de Esta mierda me supera, sino la eficacia con la que mezcla sus referentes para crear una obra con encanto para todo el mundo. La de Sydney es la clásica historia de instituto sobre una freak (para más inri, LGBTQ+) que no encuentra su lugar. El uso de los superpoderes como símbolo de los cambios de la pubertad y la rabia adolescente lo hemos visto muchas veces y la historia está llena de lugares comunes del cine teen, incluida la reivindicación de los raros (que conquistarán el mundo mientras los populares alcanzan su cénit en el instituto) o el clímax en el baile del instituto. Tampoco falta The Killing Moon de Echo & the Bunnymen, tema de los 80 que la hermana con Donnie Darko. La diferencia es que estos tópicos reciben un tratamiento más atrevido y moderno, y un cuentan con cuidado trasfondo dramático que complementa muy bien el factor sobrenatural y superheroico.

Sophia Lillis y Wyatt Oleff ('Esta mierda me supera', cortesía de Netflix)

“A veces siento que la gente a la que quiero no me quiere”, dice Sydney en el primer episodio, y es difícil no sentirse identificados y compadecidos a la vez con ella. Lillis engancha desde la potente primera escena, en la que la vemos de noche en medio de la carretera con un vestido cubierto de sangre mientras la oímos en off diciendo: “Querido diario, que te jodan”. A partir de ahí, la joven actriz de It lleva a cabo un trabajo interpretativo excelente, transmitiendo con acierto y profundidad la rabia, la duda y el dolor del crecimiento que caracterizan a su personaje. Oleff aporta un contrapunto humorístico perfecto como Stanley, desplegando toneladas de encanto nerd y una química indudable con su compañera. Él es el responsable de la mayoría de risas que sonarán viendo la serie.

Con solo siete episodios de apenas 20 minutos cada uno, la primera temporada de Esta mierda me supera prácticamente tiene duración de largometraje (de uno de los largos), lo que la hace idónea para ver de una sentada (en este caso, el tópico “más que una serie, parece una película de X horas”, está más justificado). Esa quizá sea una de las claves del éxito que está teniendo en Netflix, lo fácil y rápido que es consumirla, al igual que ocurrió con The End of the F***ing World, de duración similar. Es imposible ver solo un capítulo, porque la historia te pide que veas el siguiente, y el siguiente, y el siguiente… Aunque esto quiera decir que nos dure poco y la espera para la siguiente temporada sea más larga.

Porque no os debe caber duda de que Esta mierda me supera tendrá segunda temporada. La primera adapta muy libremente el cómic de Forsman, no solo homogeneizando su contenido para hacerlo más parecido a lo que se lleva actualmente en cine y televisión (la novela gráfica es mucho más minimalista y escueta, más cercana al indie europeo, mientras que la serie no esconde su intención de engatusar a los fans de Stranger Things e It), sino también escogiendo cuidadosamente qué elementos tomar para atrapar a la audiencia sin gastar demasiados cartuchos y cambiando totalmente su final. Así, los siete episodios de Esta mierda me supera se sienten como un gran primer capítulo, como un preámbulo de algo más grande que está por llegar. Tendremos que esperar un año para saber cómo sigue, pero no importa, para cuando lo haga, todos seguiremos siendo un poco adolescentes.

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