He visto ‘Enola Holmes’ y más le vale a Netflix hacer con ella una franquicia a lo ‘Harry Potter’

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PUNTUACIÓN: 83/100

Recuerdo cuando Netflix anunció que Millie Bobby Brown iba a producir su primera película a los 14 años y que esta iba a tratar sobre la hermana pequeña de Sherlock Holmes. El recelo y las críticas no tardaron en aparecer. Por una parte los que se quejaban de la sobreexposición de la muy joven actriz de Stranger Things y por otro los que estaban hartos de Sherlock Holmes y prometían no ver otra versión del famoso detective británico. La sensación generalizada era que no había interés y el proyecto no sonaba demasiado bien.

Pues bien, ni dos años después, Enola Holmes ha llegado a Netflix callando la boca a todo el mundo con una perspectiva totalmente fresca sobre la historia de Arthur Conan Doyle y un potencial enorme para construir a partir de ella una franquicia con múltiples entregas a lo Harry Potter (solo que sin magia). Esta película es la prueba de que no podemos sacar conclusiones precipitadas sobre un proyecto, ya que lo que suena bien sobre el papel puede acabar siendo un despropósito y lo que parece poco apetecible a priori puede ser un gran éxito.

'Enola Holmes' (Robert Viglaski / Legendary ©2020)
'Enola Holmes' (Robert Viglaski / Legendary ©2020)

En este caso es posible que me esté dejando llevar por la emoción, pero creo sinceramente que estamos ante una de las mejores películas de aventuras del año y uno de los mayores aciertos de Netflix. Y no estoy solo. Aunque obviamente no ha convencido a todo el mundo, el recibimiento del público a la película, el enfoque y el trabajo de Brown dando vida a Enola es muy positivo, y la crítica también está completamente de su parte, con un impresionante 92% en Rotten Tomatoes. La película está gustando a espectadores de todas las edades, y no me extraña, porque está perfectamente diseñada para atraer y satisfacer a todo el mundo.

Para quien no la haya visto y se esté preguntando de dónde sale esta hermana de Sherlock Holmes que no existía en los relatos de Conan Doyle, Enola Holmes nace de la pluma de Nancy Springer, autora estadounidense responsable de la saga literaria Las aventuras de Enola Holmes, sobre la hermana menor del detective de Baker Street. Aunque los libros se apoyan en el canon de Conan Doyle, la pequeña Enola es una creación original de Springer, protagonizando hasta la fecha seis libros. El primero de ellos, El caso del marqués desaparecido, es la base para la película de Netflix, reinvención juvenil del clásico similar -aunque mucho menos oscura- a lo que Barry Levinson hizo en los 80 con su joven Sherlock en El secreto de la pirámide. En ella, Enola se enfrenta a sus primeros casos como detective siguiendo los pasos de su famoso hermano mayor: un complot para asesinar a un joven marqués y la desaparición de su propia madre.

Como decía, Enola Holmes es la primera película de Millie Bobby Brown como productora. La precoz Eleven hace aquí alarde de su poder e influencia en la industria con un proyecto personal en el que salta a la vista que se ha volcado por completo. Con solo 16 años, Brown tiene las cosas más claras que muchos a los 30 o 40 y ha sabido rodearse de las personas adecuadas para esta película, tanto delante como detrás de las cámaras. Tener a Henry Cavill -el mismísimo Superman y Geralt de Rivia y un actor actualmente en la cima de su popularidad- como Sherlock Holmes es un gancho infalible para la audiencia. Pero no serviría de nada sin la labor que realizan su guionista, Jack Thorne (Wonder, La materia oscura) y su director, Harry Bradbeer.

Millie Bobby Brown (Legendary ©2020)
Millie Bobby Brown (Legendary ©2020)

Y aquí es donde está la clave para mí. Bradbeer es el director de 11 de los 12 episodios de Fleabag, la aclamada serie de Phoebe Waller-Bridge. Y se nota. Vaya si se nota. Enola Holmes y Fleabag tienen mucho en común, en la superficie y en el fondo. Pero si algo delata la influencia de la comedia de Waller-Bridge en el film es sin duda su elemento más distintivo: la ruptura de la cuarta pared. Enola, como Fleabag, se dirige a los espectadores mirando a cámara para narrar, compartir sus emociones y buscar nuestra complicidad en todo momento. Si bien esta técnica no es nada nuevo y la hemos visto en varias películas y series recientes (House of Cards, Deadpool, Gentleman Jack), Fleabag la llevó a otro nivel en un brillante juego narrativo del que Enola Holmes toma bastante prestado.

No es solo que Enola nos cuente su historia de primera mano, es que busca nuestra mirada y opinión constantemente, introduciéndonos en el relato y en su mente para conocerla mejor. Enola es una adolescente del siglo XIX y Fleabag una mujer adulta del siglo XX. Mientras una se está enamorando por primera vez y lidia con los problemas acorde a su edad y su época, la otra está inmersa en el mundo contemporáneo de las relaciones. Pero más allá de las obvias diferencias, en el fondo tienen mucho en común: sus complicadas relaciones familiares, su genio, descaro e inteligencia, su actitud rebelde, su sentido del humor y cierta tendencia a meterse en líos. Que ambas nos hagan partícipes de sus experiencias hace más fácil conectar con ellas.

Para convertir a Enola Holmes en un personaje de carne y hueso, Millie Bobby Brown lleva a cabo una interpretación de gran precisión y riqueza emocional. Como Eleven ya nos demostró ser muy buena actriz infantil, pero en esta película confirma su talento en un papel que le da más espacio para sorprendernos con su versatilidad y la sitúa en el mejor camino de cara al futuro de su carrera. Enola, y por extensión Millie, es carismática, efervescente, divertida, fuerte y decidida, pero también joven e inexperta. La actriz domina esa dualidad del personaje y el espacio en el que se mueve, tocando siempre las notas adecuadas, ya sea en comedia, en drama o en acción (ver luchar a Enola es una gozada).

Henry Cavill como Sherlock Holmes (cortesía de Netflix)
Henry Cavill como Sherlock Holmes (cortesía de Netflix)

Brown es la protagonista absoluta, pero la acompaña un reparto de excepción. A destacar Helena Bonham Carter, casting perfecto como la madre de los Holmes, Eudoria, una hilarante Fiona Shaw como la señorita Harrison (su participación es genial aunque sabe a poco), el joven Louis Partridge, con el que Brown desarrolla una química que debe tener a Mike Wheeler (Finn Wolfhard) echando humo por las orejas, y por supuesto Sam Claflin y Henry Cavill como Mycroft y Sherlock. Ambos tienen papeles más bien breves, aunque simbólicamente son muy importantes en la historia de Enola. Cavill en concreto no aporta demasiado al mito de Sherlock (aparte de su planta imponente y un peinado que hace suspirar a Twitter), pero su rol como mentor en la sombra de Enola está muy bien empleado en la película. En el fondo, Sherlock está muy orgulloso de las dotes detectivescas de su hermana pequeña y de que la sociedad no pueda controlarla, cediéndole el testigo generacional con gran satisfacción.

Y esta es precisamente una de las ideas que me han conquistado de Enola Holmes. Sherlock y Mycroft representan el pasado. El mundo está hecho para ellos, mientras que la mujer debe cumplir a rajatabla las normas que la sociedad le impone. Enola se propone romper ese corsé (o mejor aun, usarlo para su ventaja) y contribuir a transformar el mundo con un nuevo pensamiento y la reforma de los valores estancados. Su madre no la educó para bordar y ser una buena esposa, sino para luchar y valerse por sí misma, para tomar la iniciativa y sus propias decisiones, para encontrar su lugar y propósito en el mundo. Un mensaje progresista, feminista y empoderador que conecta directamente con las nuevas generaciones y la noción de que el futuro depende de ellas.

Por eso Enola Holmes me ha ganado, y por eso quiero más. Es cierto que el misterio podría haberse construido mejor (no hay muchas sorpresas y no es especialmente ingenioso) y que el metraje se excede demasiado creando varias desviaciones que afectan al ritmo. Pero más allá de estos defectos, la película se corona como un entretenimiento más que digno, ágil y de factura muy cuidada que nos cuenta una historia cerrada y satisfactoria. Ahora bien, por mucho que funcione por sí sola, Enola Holmes también se siente como el principio de algo más grande. La idea de seguir desarrollando la historia en una saga de varias películas en las que veamos a Enola crecer como persona y detective resolviendo casos cada vez más difíciles es muy atractiva.

Con el ADN de Fleabag y lo mejor del cine para toda la familia, Enola Holmes es un soplo de aire fresco que se dirige principalmente al público adolescente, pero es apto para todas las edades; además de una manera inteligente y comercial de renovar una propiedad muy explotada (aunque a los herederos de Conan Doyle no les haya hecho ninguna gracia esta reinterpretación por hacer a Sherlock más sentimental y respetar a las mujeres). La película combina misterio, acción, aventura, comedia y romance en un cóctel infalible y divertido, mientras Millie Bobby Brown brilla fuertemente tomando el relevo de Sherlock en una perfecta metáfora de las nuevas generaciones y el papel crucial de la juventud para cambiar un mundo que no lo pone fácil. Lo que viene siendo una relectura bien hecha y en sintonía con el público actual.

Conociendo a Netflix y sus fenómenos con caducidad de una semana, no me puedo aventurar a sacar la conclusión de que Enola Holmes perdurará en el tiempo, pero algo me dice que esta película se quedará con nosotros un poco más y que el deseo (al menos el mío) de acompañar a Enola, los Holmes y Tewkesbury en más aventuras no se desvanecerá tan pronto. Netflix, supongo que lo sabes, pero por si acaso: tienes una saga en potencia y sería un desperdicio no seguir explorando el universo de Enola Holmes.

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