Zorion Eguileor, fenómeno de Netflix a los 74 años gracias a 'El hoyo': "Tengo la vanidad a tope"

Valeria Martínez
·7 min de lectura

Disfrazada de película de terror pero con un mensaje político que arrasa, El hoyo se ha convertido en uno de los fenómenos más inesperados de Netflix. Y no es para menos. Tiene una trama arrolladora, escenas brutales y unos personajes que se comen (nunca mejor dicho) la película. Incluso fue una de nuestras recomendaciones del streaming hace unas semanas. Y entre esos personajes ha salido uno que ya es meme viral en redes sociales: Trimagasi. Ese compañero de piso siniestro, que esconde más de lo que revela y que ha convertido la palabra “obvio” en todo un catchphrase del cine.

El vizcaíno Zorion Eguileor ha sabido darle una picardía al personaje que en medio de la violencia que representa, incluso transmite simpatía. Así como Anthony Hopkins hizo con su Hannibal Lecter. Son palabras mayores, yo lo sé y Zorion también. Pero las comparaciones han circulado por la prensa y el universo online desde que la película se estrenara en el Festival de Sitges, y a sus 74 años, este genio del arte español está super orgulloso del halago.

Zorion Eguileor en 'El hoyo'
Zorion Eguileor en 'El hoyo'

Un hombre me llamó el Hannibal Lecter español durante el estreno en Sitges, y una crítica del New York Times escribió lo mismo, ¿qué honor, no?” nos contó durante una charla telefónica, él en su casa y yo en la mía, ante el aislamiento por el coronavirus. Trimagasi lo ha convertido en estrella del streaming cuando menos se lo imaginaba, y reconozco que moría de ganas por saber cómo estaba viviendo el fenómeno a esta altura de su vida tras labrarse una carrera artística que lo ha llevado por la radio, el teatro, la música, la televisión y el cine. Este hombre ha viajado con giras teatrales por el mundo, inventó la Aste Nagusia bilbaína, grabó discos y hasta compuso temas en euskera para Lolita Sevilla. Estoy enloquecido con el teléfono, me piden fotos de Australia, México, EEUU y Alemania. Es una cosa increíble” nos confesó con una sonrisa constante en esa voz tan particular que tiene.

El boom de Netflix es espectacular, jamás me lo hubiera creído. Llevo casi 60 años en esta profesión, y a estas alturas que me llegue esto… Ni Shakespeare ni Arthur Miller…” añade sin dejar de reír. “Me alegro muchísimo del éxito de El Hoyo, por mí por supuesto, por Galder (director) al ser su primera producción, por mis compañeros, por los técnicos. Teníamos una ilusión tremenda puesta en este proyecto. Durante el rodaje le dije al director y al productor que no sabía qué iba a pasar, o el público nos mandaba a tomar por culo o pasaba algo excepcional. Y se ha dado algo especial” sentencia.

Y es que esta ópera prima de Galder Gaztelu-Urrutia ha tenido un efecto arrollador en el público, dividiéndolo entre quienes la aceptan con aplausos virtuales y quienes la detestan por su violencia o final -porque hay muchos que se quejan de no comprenderlo (y aquí puedes leer la intención detrás de ese desenlace según las declaraciones del cineasta).

Aquellos que sucumbieron al furor de este thriller con mensaje social saben que Trimagasi es el compañero de piso de Goreng (Iván Massagué), dos hombres que participan en un experimento que pretende descubrir la solidaridad del ser humano y el poder de las clases sociales. Dicho experimento tiene lugar en un edificio de cientos de plataformas, cuyos habitantes se alimentan una vez al día a través de una mesa repleta de comida que se detiene en el centro de la habitación -un hoyo- y sigue bajando pasado un tiempo. Pero en lugar de compartir y pensar en el prójimo, los primeros pisos devoran y dejan la mesa vacía o repleta de sobras, dejando sin alimento a los pisos inferiores que entre el hambre y la locura terminan cometiendo actos terribles.

Goreng convive con Trimagasi, un señor mayor que lleva más de un año en el hoyo y conoce el funcionamiento mejor que nadie. Aunque en lugar de informar con comprensión al recién llegado, se dedica a dar datos por cuentagotas rodeado de un halo de misterio que solo se entiende cuando la desesperación inunda su plataforma. Y siempre diciendo “obvio”. Es más, hay quien ha contado la cantidad de veces que se dice la palabra en la película: 26. “Pues la gente sabe más que yo”, añade.

Ya es imposible decir la palabra “obvio” sin pensar en Trimagasi. Así de icónica es su interpretación.

Zorion nos contó que apenas tuvo una semana para prepararse, dado que aceptó el trabajo cuando recién terminaba de rodar la serie de TVE, La caza: Monteperdido, y El hoyo comenzaba a rodarse una semana más tarde. Pero no pudo evitarlo. Trimagasi era suyo. Se olvidó de hablar de dinero, de fechas y le dijo a su representante que aceptara y ya verían lo demás más tarde. Y el resultado fue un rodaje “muy complicado, muy difícil pero muy querido y difícil de olvidar”.

Y si bien los diálogos eran largos y difíciles, otro de los aspectos complicados para Zorion fue la comida. Y es que su personaje se lanza a comer sobre la plataforma que baja cada día dejándonos escenas en que devora mientras habla, metiéndose en la boca todo lo que encuentra sin fijarse en qué está comiendo. Y si así nos parece en pantalla, es porque así lo hizo él. “Qué horror, me metí de todo” nos cuenta riendo. “Me ponían comida normal y decente en una esquinita y me avisaban antes de empezar la toma. Pero al gritar ¡Acción! me metía de todo, menos lo bueno. Una vez tuvieron que cortar porque me había metido en la boca algo duro, grande y rarísimo, y era un langostino de la prehistoria. Duro, duro, duro. Ya puestos a ello, me dejaba llevar” compartió con nosotros riendo entre las palabras.

Aunque la película es brutal en muchos aspectos y su personaje pasa de secundario a villano protagonista de una secuencia a otra, para él Trimagasi “es un personaje bonito, un bombón para un actor”, contándonos que “trabajó mucho con la mirada sin ser inquietante para que la cámara reflejara su intención”. Y él, aunque afirma que le suele dar vergüenza verse en pantalla, en esta ocasión se ha quedado muy satisfecho.

Zorion Eguileor en el rodaje de 'El hoyo'
Zorion Eguileor en el rodaje de 'El hoyo'

Zorion es un actor que no hace castings y que llegó al mundo del cine cuando ya pasaba los 50 de la mano de Daniel Calparsoro en Salto al vacío (1995). Sin embargo, su gran pasión siempre fue el teatro y nunca tuvo prisas por triunfar en el cine o la televisión. Los proyectos le fueron llegando en los últimos años, como fue ese personaje de abuelo entrañable que interpretó en la serie Estoy vivo.

“Todo este éxito me hace pensar en mi familia y en mis amigos en este mundillo que ya no están. El no poder comentar con esa gente este triunfo me enorgullece porque pienso muchos en ellos, pero también me entristece” nos cuenta cuando le menciono la tierna jubilación que le deparó el destino. “Me da una nostalgia bonita, pero algo de pena”. Y con mucha ternura nos cuenta que le hubiera gustado mucho comentar lo que está viviendo con Paco Rabal, que fue como un segundo padre para él. “Me hubiera dicho ‘ya te decía yo que te metieras en lo del cine’, aunque no me lo hubiera dicho nunca. Seguro”.

“¡Pero ahora tengo una cantidad de fans jóvenes tremenda!” se alegra sin dejar de reír. “Estoy alucinado. Y este éxito está haciendo que la cuarentena me sea más leve. Con tantas llamadas y felicitaciones, tengo la vanidad a tope”.

¡Y bien merecido que lo tiene!

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