'El hoyo', la película que arrasa y divide en Netflix: ¿hay que verla o pasar de ella?

Nota: este artículo no contiene spoilers de la película ni su final.

Se estrenó el pasado viernes y en plena cuarentena, El hoyo ya es una de las películas más vistas de Netflix. El thriller psicológico español está arrasando con su bizarra propuesta y esta misma mañana ocupa el puesto 2 del Top10 de lo más visto en la plataforma en España, y hasta donde hemos podido comprobar al momento de escribir este artículo, en Italia está en el puesto 2, el 3 en Argentina y 3 en Inglaterra (si, los ingleses también están cayendo al furor de las historias españolas como fue el caso de Quien a hierro mata y Toy Boy que estaban en el Top 10 hace poco).

Es decir, está arrasando y en redes sociales es fácil encontrar comentarios de aquellos que no pueden evitar volcar su reacción ante la impactante idea del director Galder Gaztelu-Urrutia. Sin embargo, lo curioso es que El hoyo bien podría convertirse en la película que más divide a los usuarios de Netflix. Hay tantos aplausos como críticas negativas entre aquellos que disfrutaron u detestaron su análisis sociopolítico. Entonces, ¿hay que odiarla o verla? He aquí el quid de la cuestión.

El hoyo (Cortesía de Netflix)

Para aquellos que todavía no la vieron, El hoyo es un thriller psicológico pero también una crítica al capitalismo y un drama sobre la miseria que rodea la división social de la humanidad a través de personajes participando en un experimento atroz. Tuvo un corto recorrido en cines el pasado mes de noviembre después de haber cosechado aplausos y premios en los festivales de Toronto y Sitges. Incluso es la segunda película española que ganó el premio máximo en la historia del festival de cine fantástico nacional.

Protagonizada por Iván Massagué, la película nos presenta a Goreng en su primer día de experimento. Ha sido aceptado para pasar 6 meses de confinamiento en un edificio (o cárcel) dividido en cientos de plataformas. Cada piso cuenta con dos habitantes que se alimentan una vez al día a través de una mesa repleta de comida que se detiene en el centro de la habitación -un hoyo- y sigue bajando pasados unos segundos. Es decir, los primeros pisos devoran y comen de todo, pero poco a poco la mesa se va quedando vacía, dejando sin alimento a los pisos inferiores que entre el hambre y la locura terminan cometiendo actos terribles.

Una vez al mes, la “Administración” duerme a los concursantes con gas y los cambia de plataforma, viviendo experiencias diferentes dependiendo de qué nivel les toque. Un mes pueden estar arriba y disfrutar de la superioridad extrema, pero otros pueden estar abajo, pasando el hambre de sus vidas.

Goreng tiene como compañero de planta a Trimagasi, un señor mayor que lleva casi un año metido en “el hoyo”, quien conoce de sobra el funcionamiento del lugar. Incluso cómo la manipulación juega un papel esencial en este juego de supervivencia. Zorion Eguileor logra estremecer con su interpretación, convirtiéndose en la figura clave de esta película. Éste o no en escena, no lo olvidas.

Pero Goreng arranca convencido que la solidaridad es posible y que es cuestión de que todas las plataformas se organicen racionando su porción, y así, todos podrían alimentarse. Pero pronto comienza a perder la esperanza. Al menos, en este análisis cinematográfico, el humano es un ser egoísta y clasista.

El hoyo (Cortesía de Netflix)

De esta manera, el thriller invita a analizar la avaricia y el egoísmo que reside entre las diferencias de clases sociales, la falta de amor al prójimo y la falta de solidaridad entre quienes se creen superiores. Incluso cuando las clases pueden cambiar de un día al otro, la desesperación que acarrea la supervivencia convierte a estos personajes en devoradores egoístas y asesinos en ciernes.

Si todo el mundo comiera solo lo que necesita, la comida llegaría al nivel más abajo” alecciona Imoguiri (Antonia San Juan) en su intento por conseguir una “solidaridad espontánea” en el grupo. Pero es imposible. Y así, la película nos muestra cómo el protagonista va tocando fondo, llegando a la conclusión de que es necesario enviar un mensaje a la Administración para demostrar que la solidaridad es posible a pesar de todo.

Es curioso que existan muchos usuarios que comentan la coincidencia de su estreno con la situación de aislamiento que vive el mundo por el brote de Covid-19, así como el egoísmo que retratan las compras masivas en los supermercados. Sin embargo, deben saber que El hoyo tenía previsto su estreno en Netflix mucho antes.

Entonces, ¿verla o no verla? ¿Odiarla o no? Son muchos los espectadores que no han tenido reparos en criticarla en redes, sobre todo por un desenlace que permite diferentes interpretaciones y que requiere de un espectador atento a los detalles para darle el significado que prefiera, pero también lo son aquellos que aplauden la valentía del director novel con su idea. Aunque cabe destacar que gracias a su fichaje en Netflix, la película está encontrando su público, algo que no pudo conseguir cuando se estrenó en pocas salas en noviembre de 2019 recaudando tan solo 219.764 euros y llegando a 39.000 espectadores.

A diferencia de las decenas de tuits que encontré en su contra, mi posición es la contraria: recomiendo verla pero siempre que te gusten los thrillers intensos que no escatiman en sangre y violencia. El hoyo no es para todo el mundo, y por eso está dividiendo a tantos usuarios. Es de esas películas que impactan y proponen una historia que esconde mucho más de lo que muestra. Si te dejas llevar, puede lograr quedarse contigo durante un buen rato. Estamos ante una película que mantiene la tensión constante mientras lanza un mensaje analítico sobre el reconocimiento de que siempre puede haber alguien en una situación peor que la nuestra, y que la solidaridad y la empatía son la única esperanza.

Pero debemos tener en cuenta que El hoyo no es una película fácil de ver. Es violenta, sangrienta y con momentos de mucha crudeza, tanto visual como dramática. Pero también es cierto que guarda una parábola social interesante sobre la importancia de solo tomar lo que necesitamos o no habrá suficiente para el resto. Aquí vemos una guerra de clases salvaje escondida en un thriller retorcido e interesante. Aquellos que aprecian este tipo de thrillers encontrarán una propuesta que invita a la reflexión consiguiendo mucho más que impactarnos con sus imágenes. Pero aquellos que quieran una trama más liviana para estos días de aislamiento, quizás encuentren en El hoyo una película que logre sacarlos de quicio.

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