Netflix tiene un documental como ninguno sobre los abusos sexuales dentro de la Iglesia católica

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Muchas series y películas suelen escaparse de nuestro radar ante la avalancha de estrenos que recibimos en las plataformas streaming. Sobre todo cuando se trata de Netflix, que nos tiene malcriados con una gran cantidad de propuestas nuevas cada semana. Sin embargo, y en esta ocasión, existe una producción que no debe pasar desapercibida: Procession.

Este documental disponible en la plataforma desde el 19 de noviembre retrata la historia de seis adultos estadounidenses que sufrieron abusos sexuales de pequeños en manos de sacerdotes de la Iglesia católica. Sin embargo, aunque se trate de una realidad tratada varias veces en otras piezas cinematográficas, Procession es un documental como ningún otro.

¿Por qué? Porque estamos ante el reflejo humano del exorcismo de un trauma.

Procession. Ed Gavagan, Michael Sandridge y Dan Laurine en Procession. Cr. Netflix © 2021
Procession. Ed Gavagan, Michael Sandridge y Dan Laurine en Procession. Cr. Netflix © 2021

Procession es uno de los documentales más difíciles de ver de 2021. Tanto es así que a pesar de durar menos de dos horas sentí la necesidad de pausar en un par de ocasiones para darme un respiro. Pero no mental o informativo, sino emotivo, porque lo que estaba viendo me estaba removiendo por dentro, mostrándome algo que no había visto antes en una pieza cinematográfica: el trauma consecuente de este tipo de abusos en carne y hueso.

En este documental somos testigos del fervor desesperado de seis víctimas por superar el trauma tras haber sufrido abusos sexuales en manos de hombres que para ellos simbolizaban santidad y bien cristiano. Para algunos de estos protagonistas han pasado 30 y hasta 40 años desde lo ocurrido, pero todavía tiemblan sin control y escupen rabia al recordar, contar o revivir lo vivido siendo unos niños. Pero también por constatar ante el público la falta de justicia que les ofrece la Iglesia y la propia ley.

Dirigido por Robert Greene, Procession reúne a estos seis supervivientes -Joe, Mike, Ed, Dan, Tom y Michael- que no se conocen entre sí pero tienen en común dos detalles importantes: la abogada que lleva sus casos y el deseo de enfrentarse al trauma, algunos con la intención de pasar página, o de recomponer las piezas del pasado, reencontrarse con ese niño de tiempo atrás con el que se sienten desasociados. O por enfrentarse a los recuerdos, al odio que emanan con toda la razón del mundo para, por fin, mirar hacia delante. Y el resultado es desgarradoramente catártico. Para ellos y para quienes apostamos por conocer sus historias.

Con ayuda de la abogada y una terapeuta que utiliza el arte dramático para ayudar a personas a navegar sus traumas desde la actuación y dramatización de eventos y emociones, los seis se embarcan en este experimento escribiendo y dirigiendo cortometrajes que representen la forma en que cada uno quiere enfrentarse al pasado. De esta manera, Procession no tiene un ritmo narrativo evidente ni un narrador que nos cuente la historia, sino que somos testigos del experimento a medida que se van conociendo, trabajando juntos, creando y actuando ellos mismos cada recuerdo o intención plasmado en cortometraje.

Procession. Joe Eldred, Ed Gavagan, Michael Sandridge, Tom Viviano, Dan Laurine y Mike Foreman en Procession. Cr. Netflix
Procession. Joe Eldred, Ed Gavagan, Michael Sandridge, Tom Viviano, Dan Laurine y Mike Foreman en Procession. Cr. Netflix

Y cada relato es desgarrador. Ver a hombres mayores, algunos que superan los 50 años, temblando porque encuentran la casa donde sufrieron los abusos, lanzando una verborrea de insultos y rabia constante ante la realidad que les persigue por haberse enfrentado a la Iglesia y la ley, sintiéndose humillados y no escuchados por la prescripción de delitos o la ausencia de acción en la institución católica por destituir a sus abusadores. El hecho de verlos ahogando las palabras o temblando cuando uno de ellos interpreta a un sacerdote que manipula al niño que fueron hace tiempo durante una confesión, transpira emociones desgarradoras por cada arista de la pantalla.

Y por eso, porque transmite el horror del trauma de una forma tan visceral es que Procession es como ningún otro documental.

A lo largo de los últimos años hemos sido testigos de varias películas, incluso alguna miniserie, que trataba esta temática desde el ángulo de la víctima, la investigación o incluso de los propios agresores, pero ninguna se centró en la sanación como su intención más cruda. Porque Procession está dedicada a ellos, no al espectador, sino puramente a sus protagonistas y la valentía y coraje necesario para revivir esos horrores que vivieron en la etapa más inocente de sus vidas. 

Por ejemplo, la ganadora al Óscar Spotlight (2015, en Filmin) también supo contagiarnos el horror de este tipo de casos, pero centrándose especialmente en la investigación de los reporteros del Boston Globe que destaparon el encubrimiento de la Arquidiócesis de Boston sobre sus sacerdotes pedófilos. O Líbranos del mal (2006, en FlixOlé y Pluto TV), nominado al Óscar a Mejor Documental (perdiendo contra Una verdad incómoda) que se centraba en un sacerdote llamado Oliver O’Grady que admitió haber abusado de unos 25 niños entre finales de los 70s y 1991 en California, pasando siete años en prisión hasta ser deportado a Irlanda en 2000. O Mea Maxima Culpa: Silence in the house of God (2012), un documental irlandés sobre cuatro hombres sordos abusados por el mismo cura en los 60s que intentan exponer cómo la Iglesia lo habría encubierto. Así como Twist of Faith (2004), un documental de HBO también nominado al Óscar, centrado en un superviviente en particular y su historia filmándola él mismo al descubrir que su abusador vive unas casas más lejos de la suya. Mientras la serie The Keepers (2017) de Netflix retrata otra historia del true crime sobre el asesinato de una monja en 1969, todavía sin revolver, y que sus estudiantes relacionan con un sacerdote de la misma escuela de quien la monja sospechaba que abusaba de los niños. Es uno de los true crime más arrolladores de la plataforma.

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La más parecida a Procession, o que más se le acerca, es la miniserie española Examen de conciencia (2019), también de Netflix y de tres episodios, que hace un recuento de diferentes casos de abusos sexuales en colegios y seminarios católicos en España. En esta producción somos testigos de las historias pero, sobre todo, de la tristeza que arrastran sus víctimas a lo largo de sus vidas mientras algún agresor cumple condena pero otros siguieron con sus vidas gracias a la protección de la Iglesia que simplemente los trasladaba de centro.

De todos modos, la gran diferencia en general es que ninguna de las propuestas mencionadas propone la misma idea experimental para dar a las víctimas una plataforma de ayuda, sino que se prestan a contar sus historias desde ángulos diferentes. Por eso Procession se antoja como algo diferente y original, sirviendo como exploración del legado y permanencia del trauma, derivando en personas cuyas vidas se han visto fragmentadas por un pasado bloqueado, un recuerdo que aún les hace temblar, una rabia que escupen en cada palabra pero, sobre todo, la naturaleza humana por sanar. 

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