La historia real de Luka Magnotta, el descuartizador del documental de Netflix 'A los gatos, ni tocarlos'

La docuserie A los gatos, ni tocarlos: Un asesino en Internet (Don't F**k with Cats: Hunting An Internet Killer) se estrenó en Netflix el 18 de diciembre de 2019, y en apenas un mes se ha convertido en el nuevo true crime viral de la plataforma streaming. Tanto que todavía sigue siendo tema de conversación en redes. Y es que este espeluznante título con hombreras de thriller ahonda en la macabra historia de Luka Magnotta, un descuartizador canadiense que fue descubierto por matar a dos gatitos en Internet. Así como lo cuento.

Deanna Thomson (©Netflix)

A los gatos, ni tocarlos es una docuserie que te conmociona de principio a fin porque profundiza en el origen del conocido como “el carnicero de Montreal”. Nos encontramos ante una historia perturbadora que, por real, te deja de piedra pero que además abre un interesante debate sobre cómo la cultura de Internet puede servir para detectar a potenciales asesinos en serie, invitando a las fuerzas de seguridad a mantener un ojo fijo en las redes sociales (el escenario donde se desarrollan los hechos).

Como se cuenta en el arranque de esta miniserie dirigida por Mark Lewis (y no apta para cat lovers), la deep web tiene su lado oscuro en el que nos encontramos violencia explícita, pero existe una regla no escrita relacionada con que los gatos son intocables, es decir, que no se aceptan vídeos de este animal siendo torturado. La violación de esta norma cero sobre el rey del GIF marca el punto de partida de este documental centrado en Luka Magnotta que, aseguro de antemano, provoca una fuerte tensión emocional.

Y es que en 2010 este canadiense publicó una grabación viral (1 boy, 2 kittens) colocando a dos mininos en una bolsa de aspiradora y asfixiándoles mientras succionaba todo el aire. Un vídeo que provocó la movilización de un grupo de internautas amantes de los animales que ni por asomo se esperaban dar con un joven asesino cuya trayectoria criminal parece sacada de una película de ficción.

Pero, ¿quién es realmente Luka Magnotta? A grandes rasgos, Luka Rocco Magnotta (cuyo nombre inicial era Eric Clinton Kirk Newman) era un aspirante a actor y modelo que conmocionó al mundo tras colgar varios vídeos matando a gatos en la red y posteriormente compartir una grabación en la que descuartiza a Jun Lin, un estudiante de Ingeniería de 33 años.

Esta serie documental de crimen nos introduce en los hechos a buen ritmo, presentándonos poco a poco al protagonista nacido el 4 de julio de 1982 en Ontario (Canadá). En el episodio 1, Estrechando la red (Closing the Net), se sigue a un grupo de internautas indignados, liderado por Deanna Thomson (alias Baudi Moovan), que inicia una investigación ciudadana en Facebook para localizar al hombre responsable de asesinar a dos gatitos en un vídeo publicado en la red. En este adictivo arranque ubicado en Las Vegas (Nevada) llama poderosamente la atención cómo la analista de datos recuerda que cualquier detalle podía resultar clave para que gente corriente como ella dieran con el culpable, desde el marco de la puerta que aparece en la grabación a la aspiradora que se utiliza para cometer tal salvajada. En línea paralela el montaje nos traslada a Los Ángeles (California) para conocer a John Green quien tampoco se podía imaginar que daría con un sospechoso tan peligroso. “Yo pensé: este tío quiere jugar al juego del gato y el ratón. Acepto su reto”.

En este primer capítulo se abordan además los peligros de los juicios paralelos y del bullying digital después de que estos investigadores anónimos, sobrepasados porque el asesino de gatos empleara varias identidades distintas, llegaran a acusar injustamente a Eduard Louis Jordan (la persona detrás del troll) que terminó por suicidarse. “Nadie sabe a ciencia cierta que se suicidara por la caza de brujas organizada contra él, pero hay que tener cuidado porque no sabes quién está al otro lado del ordenador y qué problemas mentales puede tener”, puntualiza Deanna Thomson en este montaje donde recuerda que en total Luka Magnotta compartió tres grabaciones con animales ya que se grabó jugando con los gatitos muertos e incluso filmó a otro minino siendo devorado por una pitón.

Una vez descubierta la verdadera identidad del asesino de gatos, la miniserie se enfoca en cómo Luka Magnotta pudo haber interpretado su propia película. Y es que a través del testimonio de su madre, Anna Yourkin, se cuenta que desde joven este descuartizador manifestó una pasión desbordada por el cine: “Siempre le han gustado las películas. De pequeño era muy tímido y al hacerse mayor sufrió bullying. Le pegaban por cómo llevaba el pelo. Le llamaban gay, maricón, debilucho de mierda. Hacían que su autoestima bajara cada día. Cada vez era más retraído, se sentaba solo en el salón viendo películas. Le gustaba Humphrey Bogart, James Dean, Jean Harlow”.

Lo cierto es que en la adolescencia Luka Magnotta ya tuvo claro que quería convertirse en una estrella mediática. Así, en 2003, (cuando tan solo tenía 16 años) se independizó en Toronto para intentar triunfar como actor y modelo, cambiándose de nombre. Sin embargo, aunque realizó varias audiciones no le fue fácil destacar en la industria por lo que decidió trabajar como escort (acompañante remunerado que puede ofrecer sexo o no): “Era bisexual y ganaba un montón de dinero. Era un chico muy guapo. Luka me dijo que la clientela que le frecuentaba era cada vez más rara, les iban los fetiches, los abusos y les gustaba dominar”, recuerda la madre.

En el episodio 2 titulado Hazte famoso matando (Killing for Clicks) la historia resulta aun más perturbadora porque muestra cómo la Policía se metió en el caso cuando el 25 de mayo de 2012 Luka Magnotta se llevó por delante la vida de su amante con el que había contactado a través de Craigslist. “Le dio reconocimiento al trabajo que habíamos hecho y a la vez nos cabreó porque si nos hubieran hecho caso hace tres meses tal vez Jun Lin no estaría muerto hoy”, explica el internauta John Green recordando cómo la autoridad les pidió acceso al grupo secreto donde habían volcado todas las pruebas contra el asesino de gatos que ahora había colgado en la red el vídeo 1 lunatic, 1 ice pick.

Ya aviso que este sórdido asesinato puede herir la sensibilidad ya que reconozco que yo misma tuve que bajar el volumen de mi tablet ante la descripción del crimen de Jun Lin que incluye el desmembramiento del cadáver (puesto que Luka Magnotta envió por correo los pies y las manos del oriental a la sede del Partido Conservador y el Partido Liberal de Canadá), además de que utilizó algunas partes para alimentar a su cachorro. “Era el tipo de persona que solía llamarnos si se iba a algún sitio. Era un chico muy tímido, no había salido del armario pero ese fue el motivo de que viniera a Canadá, porque era un país más comprensivo”, recuerda Benjamin Xu, el mejor amigo de la víctima.

En este contexto, el documental me parece especialmente gráfico a la hora de asegurar que con este crimen Luka Magnotta estaba haciendo un homenaje a la película Instinto básico que tanto le gustaba. De ahí que su arma predilecta fuera un destornillador pintado de color gris metálico que parecía un picahielos y que asegurara que un hombre le dijo que cometiera esta atrocidad, un tal Emanuel (Manny) López que casualmente se llama igual que el exnovio maltratador del personaje de Sharon Stone en la cinta de 1991.

Actualmente Luka Magnotta cumple condena en la prisión de Sept-Illes en Quebec (Canadá) donde se ha casado con Anthony Jolín -otro preso condenado por asesinato-. Y es que tras protagonizar una de las persecuciones internacionales policiales más famosas de la historia, fue detenido en un cibercafé de Berlín (Alemania) mientras buscaba noticias sobre él mismo. “Parecía muy amable, tenía acento francés y un aspecto normal y corriente, como un chico cualquiera”, recuerda en el documental el dueño Kadir Anlayisli.  

Si bien en diciembre de 2014 Luka Magnotta fue declarado culpable de asesinato y condenado a cadena perpetua, sus infracciones no arrancaron con los acontecimientos que se narran en el documental de Netflix puesto que años atrás ya había cometido diferentes delitos. Cabe recordar especialmente que en 2004 fue detenido por una docena de acusaciones, entre ellas fraude (usó indebidamente la tarjeta de crédito de un amigo y acumuló alrededor de 17.000 dólares en compras).

A los gatos, ni tocarlos es por tanto una de las propuestas más interesantes de Netflix ya que, en apenas tres horas, nos recuerda que tenemos pendiente para este 2020 un ejercicio de autocrítica sobre los horrores de Internet. Y es que en el capítulo 3, El gato y el ratón (Cat and Mouse), las cejas también se me quedaron bien levantadas cuando Deanna Thomson mira a cámara y hace una de las mejores llamadas a la reflexión colectiva. “¿Fuimos cómplices de los delitos de Luka? ¿Alimentamos su narcisismo hasta tal punto que le impulsamos a seguir adelante? Y tú, que estás en casa viendo un puto documental sobre Luka Magnotta, ¿también eres cómplice? Tal vez es hora de apagar el ordenador”.

Cuando te encuentras tan absorta en el documental aseguro que estas palabras se clavan ya que invitan a pensar en los límites de las redes sociales y en la moralidad del ser humano. Y es que todos estamos de acuerdo en que, como reza el título, a los gatos no hay que tocarlos, pero digo yo que si nadie viese estos contenidos quizás dejarían de existir. Porque a veces como sociedad no reparamos en que un simple retuit puede ser más que un alimento para los trolls.

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Imagen: ©Netflix