Larga vida a 'Karate kid' aunque 'Cobra Kai' sea tan ñoña

Valeria Martínez
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Cuántas frases nos dejaron Daniel-San y el señor Miyagi que todavía recitamos de memoria. Lo de "dar cera y pulir cera" nos marcó para siempre, y la patada de la grulla era el 'selfie' de los 80s. Por muy ñoña que fuera, la influencia de Karate Kid, el momento de la verdad es indiscutible y Cobra Kai lo demuestra.

La serie disponible en Netflix sirve como secuela inesperada de un clásico generacional mostrando el reencuentro de Daniel (Ralph Macchio) y Johnny (William Zabka), el aprendiz de kárate y el bully de Cobra Kai que se enfrentan en la pelea final de la película de 1984, pero en esta ocasión recurriendo a la autoparodia.

Cobra Kai puede ser tanto o más ñoña que Karate Kid, pero el público que creció con el clásico está descubriendo una serie de lo más adictiva.

Jace Downs, cortesía de Netflix
Jace Downs, cortesía de Netflix

Cobra Kai nació como una webserie que retoma la rivalidad entre los dos personajes 34 años después, pero desde el punto de vista de Johnny, quien decide reabrir el estudio de kárate donde aprendió artes marciales para enseñar a adolescentes a defenderse de matones. Sus enseñanzas son diferentes a las que el señor Miyagi inculcó en Daniel, pero también demuestran una faceta humana del personaje a quien descubrimos llevando una vida de "perdedor" desde la pelea con el protagonista. ¿Y Daniel? Pues es un adulto hecho y derecho. Un "ganador" que, motivado por esa rivalidad, entrena al hijo ladronzuelo de Johnny, siguiendo las técnicas de Miyagi para llegar a una pelea final tan ñoña que nos flipa.

La serie fue estrenada en la versión "premium" de YouTube en 2018 recibiendo críticas extremadamente positivas, y Netflix seguramente vio el potencial que tendría el producto entre sus usuarios más nostálgicos y adquirió los derechos de las dos temporadas de 10 episodios cada una (cada capítulo apenas dura media hora). Desde su lanzamiento el 28 de agosto ha ido ganando adeptos a pasos agigantados. Solo hay que hacer un repaso en redes sociales para ver lo mucho que está gustando.

Si bien Cobra Kai cuenta con una subtrama de adolescentes, matones y guerra de popularidad escolar que bien podría convocar a un público nuevo, lo cierto es que está dirigida casi exclusivamente a esa generación que hizo la grulla, pulió, enceró o lavó coches pensando en la película. Me resulta imposible imaginar que un adolescente de hoy en día pueda experimentar las mismas emociones que “los ochenteros” al ver a Johnny pidiendo que lo llamen "Sensei" o a Johnny y Daniel plantados cara a cara en un ring de combate. O comprenda por qué es relevante que Johnny le diga a su aprendiz que limpie como quiera, si total da lo mismo, como una clara referencia en contraste a la exigencia del señor Miyagi en la película. O se parta de risa al ver la obsesión de Daniel con los bonsái. Y ni hablar cuando aparece Martin Kove, el actor que interpreta al violento entrenador de Johnny en la película.

Mark Hill, cortesía de Netflix
Mark Hill, cortesía de Netflix

Como la historia está contada desde la perspectiva de Johnny, en esta versión Daniel es un tanto insoportable. Padre de familia, ganador por naturaleza (pero sin ser arrogante), con una esposa que a más de uno nos está resultando pedante y una actitud demasiado protectora con su hija adolescente; mientras Johnny "rules". Su versión de Cobra Kai es la bomba.

Pero que Cobra Kai no te engañe. Si funciona es porque no se toma a sí misma demasiado en serio. La serie es una autoparodia, se ríe de sus clichés y ñoñerías, exagerándolas o repitiéndolas como si no pasara nada, y se jacta en sus referencias nostálgicas como claros guiños a un público de su época.

Eso sí, lo mejor es su música: canciones roqueras de los 70s y 80s que nos transportan a una era de cine y música inolvidable. Y es que si hay una década que provoca más nostalgia que ninguna entre cinéfilos es la de los 80s. Cuántas películas nos dejaron aquellos años que todavía nos remueven hasta la fibra más sensible. Evidentemente es algo generacional, somos producto de una época. Es probable que a niños de hoy en día les pase lo mismo en años venideros con el cine del siglo XXI. Pero si somos sinceros, dudo mucho que Iron Man les provoque las mismas sensaciones en 30 o 40 años que Dirty Dancing, Indiana Jones, Pretty Woman, Regreso al Futuro o Karate Kid -entre tantas otras- nos provocan a una gran mayoría de adultos.

Steve Dietl, cortesía de Netflix
Steve Dietl, cortesía de Netflix

Rebuscar en el baúl de los recuerdos suele ser una táctica habitual a la hora de reinventar películas a través de remakes, reboots o secuelas que, sinceramente, la mayoría de veces no nos hacen falta. Pero si Hollywood va a seguir creando producciones a partir de nuestras películas favoritas de los 80s, entonces que prueben con la fórmula de Cobra Kai. A Karate Kid y su público le está funcionando.

Eso si... no sé qué diría el señor Miyagi si supiera que ahora todos somos Cobra Kai.

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