Anya Taylor-Joy, la sensación de ‘Gambito de dama’ que habla español con acento argentino

Pedro J. García
·10 min de lectura

Netflix lo ha vuelto a hacer. Después de Así nos ven, Creedme o Unorthodox, la plataforma ha encontrado su nueva miniserie de éxito con Gambito de dama, drama de siete episodios sobre una prodigio del ajedrez que ha cautivado a los espectadores, colocándola en lo más alto de su lista de lo más visto del streamer y creando un auténtico fenómeno de boca-oreja.

En el momento de escribir este artículo, Gambito de dama se encuentra en el primer puesto del top 10 de Netflix, y lo ha conseguido sin apenas promoción, demostrando así que a veces solo basta tener un buen producto y confiar en que el espectador lo disfrute y haga el resto. Gambito de dama está gustando mucho y lo más comentado de la miniserie es su joven protagonista, Anya Taylor-Joy, actriz de presencia magnética y mirada hipnótica que va camino de conquistar Hollywood.

¿De qué la conoces? ¿Dónde la verás próximamente? ¿Sabías que tiene raíces argentinas y habla perfecto español? Esta es Anya Taylor-Joy, la promesa del cine a la que no puedes -ni quieres- perder de vista.

Gambito de dama (Phil Bray, cortesía de Netflix/©2020)
Gambito de dama (Phil Bray, cortesía de Netflix/©2020)

Aunque lleva varios años despuntando en la gran pantalla y conquistando a los cinéfilos, para muchos, Gambito de dama ha sido la primera toma de contacto con los enormes y expresivos ojos de Anya Taylor-Joy. Con solo 24 años, la actriz forma parte de una generación de jóvenes estrellas que no solo triunfan en el cine y la televisión, sino que también han sido acogidos en los círculos fan de Internet con los brazos abiertos, donde ha sido coronada como nueva actriz de culto.

Pero antes de adentrarnos en su trabajo, conozcamos sus orígenes. Lo primero que llama la atención cuando uno investiga sobre ella es su nacionalidad argentina-británica-estadounidense. Anya Taylor-Joy nació en Miami en 1996 y su familia se mudó a Argentina cuando era solo un bebé. Ella es la más pequeña de seis hermanos. Su padre es argentino-escocés y su madre es española con ascendencia inglesa. En Argentina solo hablaba español y no fue hasta los seis años que la familia se fue a vivir a Londres, cuando empezó a aprender inglés. De ahí que hable perfecto español, ya que fue el primer idioma que asimiló -y que lo haga además con acento argentino, lo cual delata sus orígenes.

Solo hace falta una breve búsqueda en Internet para encontrar muchas entrevistas suyas en español en medios latinoamericanos y españoles. Y es un auténtico gozo oírla.

Después de pasar por varias escuelas y formarse en ballet, a los 16 años fue descubierta por una cazatalentos mientras caminaba cerca del famoso centro comercial Harrods, tras lo cual empezó a trabajar como modelo. Como le ocurre a muchos intérpretes, el mundo de la moda fue su pasarela hacia la interpretación, conociendo gracias a su trabajo como modelo a un agente que le ayudó a dar el salto a la pantalla.

Taylor-Joy no tardó en encontrar su ventana abierta para introducirse en la industria del espectáculo. En 2014 obtuvo su primer papel en el cine en la fantasía juvenil Vampire Academy, pero su escena fue eliminada del montaje final (mejor para ella, puesto que la película fue un enorme fracaso comercial y de crítica). Tras este primer paso en falso dio con el papel que cambiaría su vida, el de Thomasin en La bruja: Una leyenda de Nueva Inglaterra, aclamada cinta de terror folclórico de Robert Eggers en la que interpreta a una adolescente del siglo XVII que se enfrenta a las fuerzas del mal que habitan en el bosque cerca de la granja de su familia. Su trabajo en este film enamoró a la crítica y a los amantes del terror y le valió el calificativo instantáneo de promesa, además de un puñado de premios -entre ellos el Gotham a intérprete revelación en 2016 y una nominación al BAFTA a estrella emergente en 2017.

Con un solo papel, Taylor-Joy tenía a la industria en el bolsillo, a la crítica prendada y a los cinéfilos muy pendientes de ella. Sus siguientes pasos profesionales confirmaron a una actriz con intuición, talento y proyección.

El mismo año de La bruja interpretó a una androide en Morgan, opera prima de Luke Scott, hijo de Ridley Scott. La película pasó sin pena ni gloria, pero su conmovedora interpretación sirvió para afianzar a Taylor-Joy como actriz idónea para dar vida a personajes gélidos e inquietantes. A continuación siguió llenando su filmografía con Barry, película de Netflix sobre la juventud de Barack Obama; Purasangre, deliciosa comedia negra indie sobre una amistad muy retorcida; y la española El secreto de Marrowbone, donde volvía a realizar una incursión en el género de terror. Pero sin duda, el papel por el que muchos la conocieron es el de Casey Cooke en Múltiple, el regreso a la forma de M. Night Shyamalan que se convirtió en un éxito sorpresa de taquilla y devolvió al cineasta al candelero. Taylor-Joy retomó el personaje en Cristal (Glass), secuela de Múltiple y tercera y última entrega en la saga superheroica de Shyamalan que comenzaba con El protegido en 2000.

Pero Taylor-Joy no se ha limitado a la gran pantalla. También la hemos visto en varias series como la fantasía de la BBC Atlantis, la miniserie La miniaturista (en la que volvía a interpretar a una mujer del siglo XVII justo después de La bruja) y los fans de Peaky Blinders la reconocerán como la calculadora mujer de Michael Gray, que aparece en la quinta temporada de la popular serie británica. También prestó su voz a una de las protagonistas de la brillante y cancelada Cristal Oscuro: La era de la resistencia de Netflix y se dejó ver en un pequeño papel en el biopic de Amazon Madame Curie.

Anya Taylor-Joy en 'La bruja' (A24/Universal Pictures International Spain)
Anya Taylor-Joy en 'La bruja' (A24/Universal Pictures International Spain)

A pesar de la pandemia y los acontecimientos casi apocalípticos que estamos viviendo, 2020 ha sido un gran año para Anya Taylor-Joy desde el punto de vista profesional. La cartelera de este año afectado por la crisis del cine ha acogido dos películas suyas, la nueva adaptación de Jane Austen Emma. dirigida por Autumn de Wilde, donde ha vuelto a recibir críticas excelentes a su trabajo, y la cinta maldita del Universo X-Men Los nuevos mutantes, en la que interpreta a Illyana Rasputin, conocida como Magik. Después de varios años de retraso y con la compra de Fox por parte de Disney truncando sus planes de desarrollo como saga, parecía que la película no iba a llegar nunca, pero finalmente fue estrenada en plena pandemia. El recibimiento fue muy tibio, pero muchos coincidieron en que, una vez más, lo mejor de la película era la interpretación de Taylor-Joy.

Pero si hay un título que le ha hecho ganarse una nueva legión de fans, ese es Gambito de dama. La miniserie de Netflix (su tercera colaboración con el gigante del streaming) se estrenó el 23 de octubre y es actualmente uno de los títulos más populares de su catálogo. La serie apenas tuvo promoción más allá de su correspondiente tráiler (confieso que yo no sabía nada de ella hasta que apareció en el catálogo), pero aun así, los espectadores se han encargado de llevarla a lo más alto. Es lo que ocurre a veces con las series de Netflix, que alguien la descubre en el menú, le sorprende y la recomienda, crea conversación en redes sociales y se produce una reacción en cadena que la convierte en “la serie de la que todo el mundo habla”.

Afortunadamente, en este caso el revuelo se corresponde con la calidad de la propuesta. Gambito de dama es una producción impecable en todos los sentidos. A lo largo de siete episodios cuenta la historia de Beth Harmon, una chica brillante pero atormentada que quiere ser la mejor jugadora de ajedrez del mundo. Desde su infancia en un orfanato hasta lo más alto de las competiciones, Gambito de dama compone un retrato cautivador de un personaje fascinante y consigue que el ajedrez sea cinemática y emocionalmente apasionante. La miniserie ha recibido calificativos como adictiva y trepidante, y son muchos los que la han empezado y no han podido dejarla hasta terminarla, sorprendiéndose al verse totalmente enganchados a una serie sobre ajedrez. Las calificaciones que ha sumado en las principales webs de cine y TV hablan por sí solas. En RottenTomatoes ostenta un perfecto 100% de críticas positivas y un impresionante 97% en opiniones de la audiencia, mientras que en IMDb ya está en la lista de las mejores series según los votos del público y en FilmAffinity, donde los usuarios suelen ser más exigentes, disfruta de un 7,9 (números del 5-11-2020).

Y el éxito de Gambito de dama no podría llegar en mejor momento para Taylor-Joy, que pronto se embarcará en la que es su mayor superproducción de Hollywood hasta la fecha, la precuela de Mad Max centrada en Imperator Furiosa. La actriz asume así el reto más grande de su carrera, suceder a Charlize Theron interpretando a la versión más joven del icónico personaje de Mad Max: Furia en la carretera, en la que es una de las películas más esperadas de los próximos años. Que tanta gente esté quedando fascinada por ella en Gambito de dama es un impulso más que oportuno para ella, justo cuando está a punto de liderar un blockbuster que levanta mucha expectación. Si los que la seguimos de cerca desde La bruja o Múltiple celebramos entusiasmados su fichaje como Furiosa, los que la han descubierto con Gambito de dama se pueden sumar a la fiesta. Algo nos dice que va a bordar el papel.

Pero esto es solo el comienzo. En apenas cinco años, Anya Taylor-Joy se ha consolidado como una de las actrices jóvenes de mayor proyección en Hollywood. Además del campanazo de Mad Max: Furiosa, próximamente la veremos en la nueva película de Edgar Wright, el thriller de terror psicológico Last Night in Soho, y en el primer film como directora de la actriz Kristin Scott Thomas, The Sea Change.

Claro que si hay un proyecto que nos tiene locos a los que la descubrimos en La bruja es The Northman, en la que volverá a trabajar a las órdenes de su director en una historia épica de vikingos ambientada en la Islandia del siglo X, con un reparto de impresión que incluye a Nicole Kidman, Alexander Skarsgård, Ethan Hawke, Willam Dafoe y la cantante Björk.

Con Gambito de dama, todo el mundo ha caído rendido a sus pies, como las piezas de sus oponentes en el tablero. La cámara simplemente la ama. Sus ojos y su apariencia elegantemente marciana hipnotizan. Y tanto el terror y la ciencia ficción como el drama de época son géneros hechos a su medida. A su temprana edad, ya ha demostrado tener un dominio absoluto de la escena y la psicología de sus personajes, convirtiendo la frialdad robótica en calidez humana y transmitiendo con su mera presencia lo que mil palabras no pueden expresar. El futuro se presenta muy brillante para ella y, si sigue efectuando jugadas ganadoras, acabará haciendo jaque mate a Hollywood.

Anya Taylor-Joy. Apréndanselo bien. Ahora mismo es musa de los cinéfilos, actriz de culto y una revelación de Netflix, pero es posible que en unos años su nombre sea uno de los grandes.

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