Por qué ‘Anne with an E’ de Netflix es tan valiosa que merece una nueva temporada para seguir creciendo

Aquellos que se han animado a ver Anne with an E han descubierto que es algo más que una nueva versión de Ana de las Tejas Verdes y en muchos casos han acabado perdidamente enamorados de ella. Pero a pesar del amor que ha recibido, la serie de Netflix fue recientemente cancelada después de tres temporadas, dejando huérfanos a sus apasionados fans, que al igual que ocurrió con Sense8, Día a día y otras series canceladas de la plataforma, no han dudado en alzar la voz en redes sociales e idear campañas para intentar salvarla. 

¿Qué tiene Anne with an E que merece la pena tanto luchar por ella? ¿Por qué su cancelación ha sido un golpe tan duro para sus seguidores? Os contamos por qué esta serie canadiense es tan valiosa y merece una segunda oportunidad para seguir creciendo. Aunque lo tenga difícil.

'Anne with an E' (©Sophie Giraud/cortesía de Netflix)

Mi historia con Anne with an E empieza una mañana de verano. Aunque me generaba algo de curiosidad, no tenía especial interés en verla. Un día de vacaciones durante el desayuno, la serie (que acababa de estrenar su primera temporada) apareció destacada en el menú de Netflix. Entré en su ficha para averiguar un poco más sobre ella y el primer episodio empezó a reproducirse. No sé por qué, dejé que continuara, y no tardé en quedarme embobado mirando la pantalla con una sonrisa de oreja a oreja. A partir de ahí, empezar mi día con Anne se convirtió en una tradición. Ahora la plataforma ha incluido la opción de desactivar la reproducción automática, pero en ese momento, esa molesta función del menú fue lo que me descubrió la que se acabaría convirtiendo en una de mis series favoritas. Casi por casualidad.   

He visto muchas series y me considero un experto en la materia (modestia aparte). Dramas aclamados como Los Soprano, Breaking Bad, The Wire, Mad Men, series de culto como Buffy, cazavampiros, Battlestar Galactica, Veronica Mars, comedias como The Office, Friends, SeinfeldHe visto cientos y cientos de series, pero pocas me han hecho tan feliz como Anne with an E. Pocas me han hecho llorar tanto, la mayoría de veces de pura alegría. Sé que suena tremendamente cursi, pero estoy siendo totalmente sincero. La presencia de Anne Shirley-Cuthbert en mi vida la ha hecho un poco mejor.

Si no conocéis la serie, os explico brevemente de qué va para que os hagáis una idea. Anne with an E es una adaptación del clásico de la literatura canadiense Ana de las Tejas Verdes, escrito por Lucy Maud Montgomery, sobre la vida de una niña huérfana que encuentra un nuevo hogar en la pequeña localidad de Avonlea a finales del siglo XIX, donde, después de pasar por varias familias, se va a vivir con los hermanos Marilla y Matthew Cuthbert. Su energía e idealismo insuflan nueva vida a los Cuthbert e inspiran a su familia, compañeros de clase y vecinos del pueblo a ser más solidarios y abiertos de mente.

La serie tiene detrás un equipo principalmente femenino. Su creadora es la ganadora de tres premios Emmy Moira Walley-Beckett, productora y guionista de Breaking Bad, el equipo de guionistas está formado por mujeres en su mayoría y los capítulos cuentan con directoras como Amanda Tapping, Anne Wheeler o Niki Caro (directora del remake de Mulán), que firmó el piloto. La fuerza femenina que impulsa la serie se puede sentir en cada episodio, que nos muestra el crecimiento de Anne con suma delicadeza, sensibilidad y también sentido del humor, y nos habla de la lucha de la mujer por liberarse del corsé de la sociedad que le impone cómo debe comportarse, para decidir su propio futuro por sí misma.

Anne with an E actualiza la obra de L.M. Montgomery utilizando la historia de Anne para abordar desde su perspectiva temas que siguen de actualidad como la igualdad de género, la homosexualidad, los prejuicios, la libertad de expresión, el consentimiento o el racismo, reinventando a la protagonista como una suerte de heroína adelantada a su tiempo (tal y como le dice la canción de los créditos iniciales: “Vives con un siglo de adelanto”), una Ana de las Tejas Verdes para las nuevas generaciones. Pero lo mejor es que consigue ser contemporánea y socialmente oportuna sin perder la inocencia del relato original o las particularidades de la época que retrata, usando la lucha de Anne por una sociedad más tolerante e inclusiva para contar una historia universal que puede aplicarse tanto al pasado como al presente.

A lo largo de sus tres temporadas, asistimos al paso de niña a mujer de Anne, interpretada por Amybeth McNulty, quien no cabe duda de que nació para interpretar el papel. Su entrega y entusiasmo hacen de Anne uno de los personajes más vivos de la televisión. Efervescente, contagiosamente optimista, llena de energía y desbordantemente intensa, su Anne es un rayo de luz en la oscuridad y su interpretación un auténtico prodigio de emociones. Pero Anne no está sola. La acompaña un excelente grupo de veteranos y jóvenes talentos que conforman un reparto inmejorable. Con sus más y sus menos, todos los habitantes de Avonlea acaban convirtiéndose en su familia, y por extensión, en la nuestra.

Con Anne vivimos en primera persona la ilusión, la confusión de la adolescencia, el enamoramiento -su tensión romántica no resuelta con Gilbert (Lucas Jade Zumann) ha tenido a los espectadores tres años en vilo-, el dolor de las primeras decepciones, la presión de los exámenes, la rabia por las injusticias, la inseguridad de nuestro propio cuerpo, el miedo a no ser querido… Además de conquistar al público, la serie también ha recibido muy buenas críticas y su tercera temporada ha logrado 17 nominaciones a los premios de la televisión canadiense (suma 43 en total). ¿Por qué fue cancelada entonces?

'Anne with an E' (©Ken Woroner/cortesía de Netflix)

El motivo tiene que ver con un desacuerdo entre Netflix y la cadena pública canadiense CBC, que emitía la serie originalmente. Anne with an E no es un producto 100% original de Netflix. Es decir, no está producida íntegramente por ellos, sino que es una compra externa que la plataforma vende como “Original de Netflix”. El pasado octubre, CBC hizo pública su decisión de dejar de colaborar con Netflix en la producción de series originales, lo que inmediatamente ponía en peligro el futuro de Anne with an E (Financial Post). Poco después, Netflix anunciaba el estreno de la tercera temporada en enero de 2020 como la “temporada final”, confirmando así las peores sospechas: la serie estaba cancelada. La negativa de CBC a seguir colaborando con Netflix dejaba la serie sin el respaldo de la plataforma y, por tanto, se veía forzada a terminar.

La cancelación desató una avalancha de apoyo y protesta en redes sociales, donde sus devastados fans se organizaron para intentar hacer recapacitar a CBC y salvar la serie. Hasta ese momento, Anne no tenía una presencia muy destacada en Twitter, pero la idea de perderla hizo que sus fans alzaran la voz y descubrieran que la serie era seguida por mucha más gente de la que se pensaba. Además de movilizarse usando los hashtag #SaveAnneWithAnE o #RenewAnneWithAnE y poner en marcha exitosas peticiones online, han recaudado fondos para financiar carteles en Canadá y Nueva York, destacando los numerosos valores y temas importantes que trata la serie (racismo, feminismo, educación, censura, representación LGBTQ+…) en busca de nuevos espectadores que se unan a la lucha. De momento, ni CBC ni Netflix se han pronunciado sobre la posibilidad de “descancelarla” y darle una cuarta temporada. Pero sus fans no pierden la esperanza. 

Lo que más duele de la cancelación de Anne with an E es que la historia ha dejado cabos sin atar y había mucho más que explorar con sus personajes. El último episodio es un torbellino de emociones, pero en su ansia por cerrar tramas y dar a los personajes un final feliz también resulta excesivamente precipitado y abarrotado de acontecimientos. Está claro que avisaron de la cancelación a tiempo para adaptar el final de la tercera temporada de modo que funcionase como final de la serie, y aunque está lleno de momentos satisfactorios, recompensa para los fans y sensación de cierre de una etapa vital para Anne, parecen cinco episodios en uno. La serie necesitaba más tiempo para seguir creciendo y llegar a su conclusión de forma natural.

Anne with an E es una serie sorprendente porque supera todas las expectativas. Uno espera el típico telefilm de tarde de Antena 3 y se encuentra con un producto de calidad, cuidado hasta el más mínimo detalle, comprometido socialmente y apasionado en sus convicciones, una serie luminosa, progresista e inteligente. El amor con el que se cuenta la historia se refleja también en un apartado técnico y visual precioso. Una dirección artística y vestuario de época estupendos, planos de auténtica belleza natural, momentos inesperados de poesía. Romance, humor, drama, aventura… Anne with an E es una serie redonda, pero no está completa. Necesitamos saber qué fue de Ka’kwet, cómo será la nueva etapa de Anne y sus amigas como estudiantes, qué les deparará el futuro a Anne y Gilbert y tantas otras cosas. 

Cuando una serie termina después de muchas temporadas, solemos aceptar que es el final y entendemos que la vida sigue para los personajes, aunque no la veamos. En el caso de Anne with an E no es tan fácil. Su último plano funciona como conclusión, pero la sensación es agridulce, porque sabemos que no debería serlo. A Anne, Gilbert, Diana, Jerry y los demás les quedan muchas aventuras por vivir en su transición a la vida adulta. Sus fans quieren acompañarlos y se niegan a dejar de luchar por la serie. Si algo hemos aprendido con ella es que Anne nunca lo haría.

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