La comedia romántica de turno que arrasa en Netflix: no es la primera vez que pasa

Valeria Martínez
·6 min de lectura

Netflix tiene nuevo fenómeno de turno. De esos que olvidamos rápido, que no se convierten en clásicos modernos pero que arrasan en sus primeros días en la plataforma y redes sociales. Más o menos como pasó con Work It hace unas semanas y de la que ya casi nadie se acuerda. Hablamos de Amor garantizado, una cinta predecible, plagada de clichés, con una trama que provoca más de un déjà vu y que no aporta nada nuevo, pero que pertenece a un género que el público devora como ningún otro en el streaming: la comedia romántica.

Netflix
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Es cierto que el thriller y el terror también ocupan un lugar especial en el corazón de los netflixeros -sin dudas, el mío es de los primeros- pero que se conviertan en fenómenos de turno depende más del tipo de terror que trate y quién esté al mando. Es decir, El hoyo fue un fenómeno inesperado (y muy merecido), pero es más habitual que ocurra cuando se trata de una una historia de Stephen King o una trama de tinte comercial (como A ciegas o La perfección). Pero cuando se trata de comedia romántica, el bombazo está asegurado. Por muy ñoña (o boba) que sea la trama. Y hay muchos ejemplos que lo demuestran.

En esta ocasión el espectador se mete de lleno en la predecible historia de amor entre una abogada justiciera con debilidad para las causas nobles llamada Susan (Rachael Leigh Cook) y Nick (DamonWayans Jr.), un cliente que quiere demandar a una web de citas por garantizar a sus clientes que encontrarán el amor cuando él estuvo en mil citas y, claramente, no lo encontró. Como imaginarán Cupido enseguida comienza a hacer de las suyas. Así sin más. Aquí no hay subtramas ni personajes profundos, sino una historia de amor de la vieja escuela, de quiero pero no puedo y con la misma trama de siempre.

A pesar de la cursilada de turno, lo que Netflix está viviendo con Amor garantizado demuestra una vez más que la comedia romántica es el nicho infalible de la plataforma. Su as para el éxito asegurado, dado que al momento de escribir este artículo la película está en el número 1 del Top10 de España, y entre lo más visto de Inglaterra, Argentina y muchos países más. A diferencia de lo que sucede en la taquilla cinematográfica donde el éxito de una rom-com es más esporádico, en Netflix siempre es sinónimo de triunfo viral.

Más allá de una historia sin sorpresas, lo que me llamó la atención fue ver a una de las figuras más conocidas del género de comienzos de siglo, Rachael Leigh Cook (Alguien como tú, 1999) tras haberle perdido la pista en los últimos años y descubrir que puede volver a hacer lo mismo, repitiendo el mismo personaje de hace veinte años, y salir airosa en el intento. O de ver a Heather Graham en un papel secundario sin matices, de escenas breves y sin pizca de gracia, manteniéndose encasillada en un Hollywood que pocas veces le ha dado la oportunidad de brillar como lo hizo en Boogie Nights (1997).

Pero este fenómeno de turno no es algo nuevo. Cuando les digo que la comedia romántica triunfa "siempre" en Netflix es porque hay hechos para remitirse. Es más, ya tienen hasta tres sagas infalibles: Mi primer beso (con secuela y una tercera parte ya terminada pendiente de estreno), Un príncipe de Navidad con dos secuelas, y A todos los chicos de los que me enamoré, también con segunda parte. Además, seguramente les suenen los siguientes títulos ya sea por haberlos vistos o por haber leído sus nombres en el Top10 de la plataforma en los últimos años como fueron las muy previsibles Safari por Navidad, Amor en obras, Ibiza, El caballero de la Navidad, Noches blancas, Work It, Quizás para siempre (que aprovechó el tirón de Crazy Rich Asians), Amor boda azar o El calendario de Navidad.

Mi primer beso 2 (Marcos Cruz/Netflix © 2020)
Mi primer beso 2 (Marcos Cruz/Netflix © 2020)

O algunas de las pocas que destacan por ser diferentes o más efectivas como producto original, como Tall Girl y Sierra Burguess es una perdedora. O la que en mi opinión es la más interesante de todas, Cómo deshacerte de tu jefe, porque trata una historia de amor con ironía, humor negro y un toque de realidad pocas veces visto en el género.

Pero ¿por qué funcionan tanto si la gran mayoría son previsibles, no nos sorprenden y nos cuentan la misma historia de amor repentino, besos dramatizados, miradas penetrantes y comieron perdices para siempre? Pues varios estudios han querido explicar el motivo detrás de esta debilidad generalizada y sus posibles consecuencias en la sociedad que idealiza el amor y las relaciones por culpa de la influencia hollywoodense. Por ejemplo, según dijo el psicólogo británico Phillip Hodson a la revista Time hace unos años, el público adora las comedias románticas porque "necesitamos esperanza en nuestras vidas" y eso es precisamente lo que aportan las historias románticas del cine. "Necesitamos vivir junto a historias que nos ayuden a lidiar con la dura realidad. El idealismo juega un rol ya que puede convencernos de que no importa lo deformes, decrépitos o aburridos que seamos, hay alguien ahí fuera para cada uno de nosotros", sentenció.

Mientras que la ciencia asegura que el motivo por el que adoramos este género es culpa de la oxitocina, o la hormona del amor. Un grupo de neurocientíficos de la Universidad de Princeton descubrieron en 2010 que cuando vemos historias de amor, los personajes cobran vida y sus historias resuenan con la nuestra haciendo que los niveles de esta hormona crezcan (vía Southern Living). Es decir, a medida que la oxitocina se libera en nuestro torrente sanguíneo al ver una historia de amor, nuestro cerebro reacciona como si lo estuviéramos experimentando nosotros mismos. Cuando se trata de películas románticas, puede parecer que te estás enamorando de los personajes de la pantalla y conectando con la película en un nivel más profundo (vía The Startup).

La comedia romántica es uno de los géneros de evasión de la realidad mas efectivos dado que las emociones que comparte son universales -el amor, el desengaño, la pérdida, la ilusión, etc.- pero dentro de escenarios alejados de nuestra realidad cotidiana, con personajes ideales, trabajos perfectos, escenarios pintorescos y sin preocupaciones mundanas. En la rom-com todo es perfecto y colorido, el vestirse sin esfuerzo como si el personaje tuviera estilista personal cuando vive con un salario bajo o un armario plagado de diseños, es de lo más habitual. Los amigos son compañeros de risas constantes, nunca hay pandemia, ni dramas políticos, ni catástrofes mundiales ni escándalos mediáticos. A diferencia del terror o el thriller, en la rom-com se vive en un mundo ideal pero con emociones que nos identifican, y por eso suele ser tan efectiva. Porque nos evade pero convoca sensaciones primitivas y Netflix ha encontrado una vía para convertir el género en su arma más potente para el éxito, aunque no se esfuerce mucho en el intento.

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