Netflix amenaza con destruir el legado de uno de los personajes de 'La casa de papel'

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Aunque La casa de papel haya llegado a su fin, no significa que su universo también. Netflix confirmó hace unos días el desarrollo del primer spin off salido de la historia: una serie que llegará en 2023 y estará centrada en el personaje de Berlín, el atracador más peligroso y manipulador del grupo de ladrones con las máscaras de Dalí.

La noticia alegró la vida de miles de fieles seguidores de la serie que contagiaron su taquicardia viral a golpe de tuits y comentarios en redes, sin embargo, Netflix podría tener entre manos un spin off tan interesante como arriesgadamente peligroso. El resultado podría depender de cómo los guionistas caminen por la cornisa de la historia.

Pedro Alonso como Berlín en La casa de papel (imagen cortesía de Netflix)
Pedro Alonso como Berlín en La casa de papel (imagen cortesía de Netflix)

Desde el debut de la serie Berlín se coronó como uno de los personajes favoritos entre los fans de la serie. Y no por ser el más heroico, sino por cargar con el aura de villano con aires de grandeza y una buena dosis de locura que ha regalado a los espectadores algunos de los momentos más intensos de las dos primeras temporadas.

El actor Pedro Alonso se encargó de dar vida a este personaje con malicia retorcida y picardía villanesca, creando un papel con infinidad de arcos y posibilidades de expansión. Y es que la muerte de Berlín al final de la segunda temporada dejó un hueco vacío que ningún otro personaje supo suplir y que, en mi opinión, hizo que terminara volviendo en forma de flashbacks. Porque hasta después de muerto Berlín siguió haciendo de las suyas, reapareciendo en todas las tandas siguientes, incluso en la quinta y última, donde le dieron un protagonismo a primera vista innecesario con una trama paralela que explicaba más a fondo parte de su historia. Por eso, un spin off de Berlín se antoja más que justificado.

Pero -hay un pero- si hacemos memoria, existe un detalle que podría poner en peligro el legado de este personaje. Y es que por mucho que La casa de papel le haya reservado un protagonismo resucitado a golpe de saltos en el tiempo, no podemos olvidar uno de los arcos más definitivos del personaje y el que nos recuerda, y recordará, que no estamos ante un Berlín que merezca redención ni glorificación protagonista.

Como no sabemos todavía si Pedro Alonso volverá al personaje o si la serie se remontará varias décadas en el tiempo con un actor más joven, se antoja posible imaginar que el spin off podría escudarse en el retrato de un Berlín en desarrollo, que apele más a la picardía villanesca que a su locura extrema. Pero, de todos modos, soy de la opinión de que el spin off deberá cuidar por el camino que lleve al personaje: porque si pretende rendirle algún tipo de redención o glorificación protagonista como han hecho otras series sobre villanos, como You o Dexter, podría salirle el tiro por la culata.

Y es que no podemos olvidar la trama principal que presentó a Berlín en sociedad. Si bien las últimas temporadas de La casa de papel retrataron a un Berlín tan pícaro y extremo como en la primera tanda de episodios, tan inteligente y líder en sus atracos como El Profesor, fueron quitando cizaña sobre el elemento misógino presente en las dos temporadas iniciales, que incluso llevaba a Nairobi (Alba Flores) a enfrentarse a él o querer hacerlo en varias ocasiones, explicando así aquella famosa frase del capítulo 11 cuando le arrebata el liderazgo del grupo en el atraco y sentenciaba al Profesor “empieza el matriarcado”.

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Aquel elemento misógino -con frases extremadamente cuestionables sobre la "rebeldía virginal" de la mujer o la ausencia de sex appel femenino tras dar a luz, etc- fue la base del retrato más oscuro de las primeras temporadas con un Berlín que lideraba el atraco mientras El Profesor lo hacía desde su guarida, recurriendo al miedo como herramienta de mando. Si hacemos memoria recordaremos que el personaje aprovechaba su papel de atracador y secuestrador líder para llevar a un grupo de cuatro mujeres a un cuarto. Era entonces cuando Berlín imponía su figura provocando pánico en ellas al confesarles que había mandado a ejecutar a una rehén con disfrute maligno (Estocolmo, que al final no moría), separando entonces a una al verla sufrir un ataque de ansiedad por el pavor ante la noticia y ser ellas, quizás, las siguientes. Berlín utilizaba aquella táctica para provocar más miedo en el resto, haciéndoles creer que la vida de cada una corría peligro. Es así cuando una de ellas, Ariadna (interpretada por Clara Alvarado), tomaba la iniciativa de acercarse a él como método de supervivencia. Primero pidiéndole que la deje volver con el grupo, pero al ver que sería imposible librarse de él, accedía a la petición del hombre de bailar para él, desnudándose y desembocando en un acto sexual cuestionable. Es cierto que ella accede y no se resiste, pero la situación no era libre. Él era un secuestrador con armas y metralletas, imponiendo miedo y pánico sobre su vida desde el momento que posaba sus ojos sobre ella. Ella, una rehén lejos de estar en igualdad de condiciones intentando salvar su vida, creyendo que él sería capaz de matarla. Fue una de las tramas más cuestionables de aquella primera temporada.

Ariadna terminaba accediendo a fingir un romance con él a cambio de salvar su vida. En varios momentos transmitía su temor a Nairobi con la mirada, cambiaba los gestos cuando Berlín no la veía, hasta que finalmente confesaba a Estocolmo en un baño que fue violada por él y que pretendía seguir con el juego porque, al final, el hombre era un enfermo moribundo y podría quedarse con su dinero como venganza por el sufrimiento vivido.

Berlín terminaba sacrificándose por el grupo al final de la segunda temporada, con una redención tan cuestionable como su arco dramático en el inicio de la historia, mientras que el personaje de Ariadna desaparecía por completo tras quedar con vida. Nunca más se supo nada de ella.

De esta manera, si el spin off pretendiera convertir a Berlín en un Joe de You o un Dexter, podría vérselas con una trama difícil de explicar. Esos dos personajes mencionados son villanos psicópatas que calaron hondo en la audiencia a través de historias diseñadas para ello. En cambio, Berlín disfrutaba con el terror que causaba en esas mujeres muertas de miedo y el spin off en todo caso deberá explicarnos cómo este psicópata terminaba convirtiéndose en una persona capaz de ello, consciente de estar forzando una relación sexual sobre una rehén desamparada. Y no me vale que fuera el miedo a la muerte y vivir al límite porque le quedaban seis o cuatro meses de vida. Ariadna lo dice claro en un momento: le había arruinado la vida para siempre.

Si quieren contar un pasado que explique el desenlace oscuro de Berlín, bienvenido sea. Incluso podría ser muy interesante. Pero sin intentar elevarlo a través de la redención. Aquel arco dramático fue demasiado crudo y cuestionable como para librarlo de culpas.

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