La serie italiana de 'Tres metros sobre el cielo' conquista Netflix, pero ¿es mejor que la película?

En 1992 se publicó por primera vez Tre metri sopra il cielo (Tres metros sobre el cielo), la novela original del escritor italiano Federico Moccia que instauró la moda de colocar candados en los puentes como símbolo de amor. Esta edición pagada por el propio autor se agotó inmediatamente aunque fue en 2004 cuando verdaderamente se convirtió en un éxito de ventas con la reedición y la puesta en marcha cuatro años después de la segunda parte titulada Ho voglia di te (Tengo ganas de ti).

Veintiocho años después Netflix ha dado en el clavo estrenando Summertime (conocida en España como A tres metros sobre el cielo: la serie), la adaptación italiana en forma de serie que inevitablemente nos invita a reflexionar: ¿es mejor que la película española con Mario Casas y María Valverde que a tantos corazones derritió hace una década?

(©Netflix/©Warner Bros. Pictures)

El fenómeno Moccia ha llegado a Netflix para quedarse. La adaptación televisiva de la primera novela de este autor ambientada en Roma ha cautivado a los espectadores y aquí en España, en pleno confinamiento por la crisis del coronavirus, actualmente se mantiene en el tercer puesto de los títulos más populares desde su estreno el pasado 29 de abril en la plataforma streaming.

Lo cierto es que no es ni mucho menos la primera vez que este libro tan rentable se adapta audiovisualmente ya que en el año 2004 se lanzó la cinta italiana Tre metri sopra il cielo dirigida por Luca Lucini y protagonizada entre otros por Riccardo Scamarcio, Katy Saunders, Maria Chiara Augenti, Ivan Bacchi y Lorenzo Baglioni. En nuestro país esta historia, que rueda entorno al amor que se profesan dos jóvenes que nos comparten esa sensación única de estar a tres metros sobre el cielo, estrenó su propia adaptación cinematográfica el 3 de diciembre de 2010. Una producción dirigida por Fernando González Molina (y con guion adaptado de Ramón Salazar) que hizo las delicias de los espectadores gracias a las actuaciones de María Valverde y Mario Casas que aparecen acompañados de otros talentos como Álvaro Cervantes, Marina Salas, Diego Martín, Nerea Camacho, Andrea Duro y Luis Fernández.

Si comparamos las dos adaptaciones la primera pregunta que nos emana es directa: ¿Es mejor la serie italiana que la película española? ¿Qué pareja tiene más química en la pantalla y levanta un mayor número de suspiros?

Pues bien, la primera es una cuestión complicada cuya respuesta se puede resumir en que a los espectadores que disfrutaron de los 119 minutos del drama dirigido por Fernando González Molina (e incluso de la secuela Tengo ganas de ti de 2012 con Clara Lago sumándose al reparto) no les defraudará la propuesta televisiva. Ahora que lo primero que debes conocer es que las dos adaptaciones son de carácter libre ya que, por ejemplo, algunos personajes literarios (como el protagonista Stefano Step) modifican los nombres en estas nuevas historias. Eso sí, ambas comparten un bonito retrato de la efímera adolescencia a través de dos jóvenes de orígenes muy distintos que se enamoran (en la serie, todo sea dicho para marcar la diferencia, se desarrolla durante un verano en la costa italiana del Adriático y no en Barcelona).

La descripción de los protagonistas y de cómo se cruzan sus destinos, con ese tira y afloja típico, también es muy similar ya que en la ficción estrenada recientemente en Netflix Alessandro (Ludovico Tersigni) es un Don Juan, un antiguo campeón de motocicletas que está dispuesto a retomar las riendas de su vida tras haber sufrido un grave accidente en una carrera, y en la versión española Hugo -Hache- (Mario Casas) también era un joven motero rebelde, indisciplinado, temperamental y con un tormentoso pasado.

Y más de lo mismo con el personaje principal femenino ya que en la ficción italiana Summer (Coco Rebecca Edogamhe) es una chica con un sentido de la responsabilidad mayúsculo que sueña con volar lejos y nos recuerda a Bárbara -Babi- (María Valverde) que también es una joven decidida aunque en este caso era más inocente, caprichosa y procedía de una familia acomodada. Eso sí, para ser justos, he de decir que la versión española es más fiel en este sentido a la novela porque mantiene en mayor medida esa sensación de amor prohibido por pertenecer a mundos contrapuestos ya que la ficción italiana normaliza las cuestiones de clase y se limita a idealizar este romance de verano sin resultar repetitiva.

Además, Mario Casas y María Valverde mostraron una química mucho más especial que Ludovico Tersigni (protagonista por cierto de Skam Italia) y Coco Rebecca Edogamhe por el simple hecho de que también mantenían esa chispa en la vida real, permaneciendo la llama de su amor encendida durante cuatro años desde 2009 hasta 2014. Es decir, que hay magia entre los intérpretes de este relato italiano ligero pero desde luego las miradas de complicidad entre los protagonistas de la película española resultan todavía hoy con el revisionado mucho más convincentes.

Si bien A tres metros sobre el cielo: la serie se concibe como el típico drama adolescente convencional que ya hemos visto muchas veces, su desenlace (con el episodio titulado Otro invierno) es más predecible y no impacta tanto como el que vimos en la taquillera película española que nos dejó con el corazón en un puño con la muerte de Pollo (Álvaro Cervantes). Y es que la serie no es tan intensa como la cinta y apuesta más por incluir cierta comedia y esa alegría juvenil que se respira en los meses estivales.

La producción de Netflix es más un guilty pleasure cuyo visionado agrada y yo misma caí en la tentación de hacer un maratón de los ocho episodios. Es una producción que funciona porque es un trocito de verano, es una apuesta muy luminosa que desde el arranque nos muestra ese paraíso mediterráneo con las tumbonas listas para que lleguen los turistas mientras nos introduce en esos amores de verano que nunca más vuelven. Un alma gemela que puede cambiarte la vida, quieras o no.

En suma, esta serie de Netflix es exactamente lo que ofrece con Coco Rebecca Edogamhe debutando en la interpretación aunque todavía está lejos de ganarle el pulso a la cinta española nominada a un Premio Goya en la categoría de Mejor guion adaptado que fue capaz de recaudar 9.881.471 euros. A pesar de que no he percibido en redes sociales el ruido generado por otras series estrenadas recientemente en Netflix y de que en IMDb tiene una media de 5.3, esta historia teñida por los colores del verano ha conquistado a su público porque es un imán infalible que siempre engancha a una generación muy concreta. Esta versión italiana se ha ajustado a los nuevos tiempos y por eso en España continúa en el ranking de popularidad, satisfaciendo nuestra curiosidad de descubrir cómo se ha adaptado a la pequeña pantalla la exitosa novela de 1992 que habla de un tema tan universal como enamorarse perdidamente y sin remedio.

Todavía no sabemos si A tres metros sobre el cielo: la serie, que ha emitido un desenlace abierto, contará con una segunda temporada pero mantenemos la esperanza, la misma ilusión de que se desarrolle Tres veces tú, la tercera parte de esta historia escrita por Federico Moccia que aún no tiene película. No obstante, hace justo un año Mario Casas ya se manifestaba en su perfil de Instagram para preguntarle al director Fernando González Molina por la continuación de esta narración que tanto nos ha atrapado.

Por lo tanto, si estabas dudando si darle una oportunidad o no, puedes considerar que la serie no borrará los recuerdos de la película. Son dos apuestas con intenciones diferentes.

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Imágenes: ©Netflix/©Warner Bros. Pictures