Nerea Barros retoma la enfermería para luchar contra el coronavirus

Por Nuria Herrera

From Diez Minutos

La pandemia ha sacado lo mejor de cada uno de nosotros y son muchos los actores que se han volcado para ayudar a combatirla. La última en poner su granito de arena para luchar contra el Covid-19 es Nerea Barros. La intérprete que ganó un Goya en 2015 como actriz revelación por su trabajo en La isla mínima, ha retomado su profesión de enfermera para ayudar a los enfermos de coronavirus.

"Aunque no lo parezca soy yo, hoy es mi cumpleaños y el día mundial de la enfermería. Un día tan especial como hoy rompo mi silencio", confesaba la actriz el 12 de mayo. "Me dolía mucho ver cómo sufrían las personas a las que le debemos todo, de las que aprendimos todo, a las que le pertenece la MEMORIA, los que nos han cuidado de pequeños, los que han levantado este país, han sufrido una post guerra, LOS SABIOS. Y una maldita enfermedad que se los lleva. Desde hace un mes soy una enfermera más, rodeada de compañeros/as que son los verdaderos héroes de este momento y sobre todo, de ellos, los mayores que tanto me enseñan y que siguen luchando. Hoy puedo decir que lo están superando, LOS MAGNÍFICOS siguen adelante y el maldito COVID NO PODRÁ CON ELLOS!", escribía Nerea en su perfil de Instagram.

La actriz, a la que hemos visto en series como El Príncipe, Apaches, Hospital Real (de la autonómica gallega), y ahora en Netflix con Días de Navidad, se ha entregado al cuidado de los mayores, los más frágiles frente al virus. Por ellos, Nerea no ha dudado en ponerse de nuevo la bata y ejercer su segunda profesión. "Soy enfermera, pero lo que siempre he sido desde muy pequeña es actriz. La enfermería me la recomendaron mis padres porque me planteé venirme a Madrid y me apoyaron, pero querían que tuviese un colchón, por si no salía bien lo de actuar", reconocía en una entrevista Diario enfermero.

Allí, confesaba que se había ido enamorando de la profesión ejerciéndola: "Cuando fui viendo que podía aportar mucho a la calidad de vida de estos pacientes fue cuando comprendí que la enfermería me encantaba. Nunca olvidaré estos años, lo que aprendí del ser humano, de cómo cuidarlo, de cómo ayudar a los pacientes. La enfermería me parece una de las profesiones más duras, pero a la vez de las más bonitas que puede haber". Un amor que ahora ha vuelto a retomar para ponerse al servicio de los más débiles.

No es la única



Clara Alvarado
, Ariadna en La casa de papel, también se pasó al bando de los sanitarios en el madrileño hospital de La Paz al principio de la crisis provocada por el coronavirus. Ahora, casi dos meses después, confiesa estar orgullosa de su decisión.

"Dentro de nada cumpliré los dos primeros meses de mi vida trabajando como enfermera. Sabía que esta era una profesión 'salvavidas', lo que no sabía es que la enfermería iba a salvarme también, en cierto modo, a mí. Mucho que agradecer a todo el personal con el que comparto día tras día en el hospital y a mi familia que siempre insistió en que terminara la carrera a pesar de estar ya enfocada en las artes escénicas. Cuánta razón tenías papá: la enfermería es una profesión muy bonita y me está gustando muchísimo. Así estoy... despertando una vocación dormida y pintando de azul la oscuridad", ha escrito.