Negarle un aborto a una mujer afecta a su salud durante años

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(Photo: FIZKES VIA GETTY IMAGES)
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Los legisladores antiabortistas de todo Estados Unidos llevan años aprobando restricciones “por el bien de la salud de las mujeres”, y el viernes 24 el Tribunal Supremo anuló el caso Roe contra Wade para eliminar la protección legal del derecho al aborto.

Sin embargo, un importante estudio muestra que las mujeres a las que se les niega el aborto y llevan el embarazo a término acaban teniendo peores estados de salud años después que las mujeres que abortan.

Los últimos resultados del Estudio Turnaway, realizado por investigadores de la Universidad de California, comparan la salud de unas 330 mujeres que abortaron durante el primer trimestre con 380 que abortaron durante el segundo trimestre y algo más de 160 que intentaron abortar pero fueron rechazadas. A estas últimas se les denegó el acceso al procedimiento porque superaban los umbrales gestacionales de la clínica.

Cinco años después de que las mujeres se sometieran a un aborto o se les denegara, respondieron a preguntas sobre su salud general, así como sobre problemas específicos como dolores crónicos, dolores de cabeza y e hipertensión.

Las mujeres que pudieron abortar, por lo general, calificaron su salud de forma muy similar, independientemente de que el procedimiento se llevara a cabo durante el primer o el segundo trimestre. En cambio, las mujeres a las que se les denegó el aborto y llevaron el embarazo a término salieron peor paradas en la clasificación.

Un 27% dijo que su salud era “regular” o “mala”, en comparación con el 20% de las mujeres que abortaron en el primer trimestre y el 21% que abortaron en el segundo.

También declararon más dolores de cabeza y de articulaciones, aunque los tres grupos tenían tasas similares de otros tipos de dolores crónicos y de obesidad.

“El argumento de que el aborto es perjudicial para la salud de las mujeres no está respaldado por los datos”, asegura la doctora Lauren Ralph, autora del estudio y epidemióloga del proyecto universitario Advancing New Standards In Reproductive Health.

“Por el contrario, vimos sistemáticamente que las mujeres a las que se les negaba el aborto y daban a luz salían peor paradas en los datos”, resume.

El argumento de que el aborto es perjudicial para la salud de las mujeres no está respaldado por los datosDoctora Lauren Ralph, autora del estudio

Sin embargo, estos hallazgos no establecen una relación de causa y efecto, por lo que no está claro por qué las mujeres a las que se les negó el aborto presentaron peores estados de salud años después. Ralph señala que, en algunos casos, el parto podría haber agravado los problemas de salud preexistentes. El embarazo y el parto también pueden provocar problemas de salud a largo plazo, como dolores articulares.

Pero es probable que esa no sea la explicación completa.

“Existe una compleja relación entre la salud, el estatus socioeconómico y el estrés”, afirma Ralph. “Y supongo que hay más factores”.

La gran mayoría de los estados de Estados Unidos prohíben el aborto a partir de un determinado momento del embarazo. Aproximadamente la mitad establecen esa prohibición entre las 13 y las 24 semanas, a menudo basados en la afirmación no científica de que un feto puede sentir dolor alrededor de las 22 semanas.

Y algunos estados han empezado a restringir el aborto en fases mucho más tempranas del embarazo, incluso desde la sexta semana.

El estudio Turnaway realizó un seguimiento de casi 1000 mujeres en total, reclutadas de 30 clínicas de aborto de 21 estados, entre 2008 y 2015. El equipo del estudio habló con ellas por teléfono una semana después de que tuvieran o se les negara un aborto, y luego semestralmente durante cinco años.

Anteriormente, unos investigadores que utilizaron esos mismos datos descubrieron que las mujeres que abortaban no mostraban efectos adversos a largo plazo sobre su salud mental. Sin embargo, las mujeres a las que se les denegaba el aborto manifestaban una mayor ansiedad y una menor satisfacción vital y autoestima poco después de que se les dijera que no podían abortar.

Organizaciones médicas como el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos subrayan que el acceso al aborto es una parte integral de la atención sanitaria de las mujeres.

“Donde el aborto es legal, es una práctica extremadamente segura”, sostiene el Colegio. “El riesgo de muerte asociado al parto es aproximadamente 14 veces mayor que el del aborto”.

Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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