Si dan los números, con Vox sí

Santiago Abascal, líder de Vox. (Photo: Europa Press News via Getty Images)
Santiago Abascal, líder de Vox. (Photo: Europa Press News via Getty Images)

Santiago Abascal, líder de Vox. (Photo: Europa Press News via Getty Images)

Alberto Núñez Feijóo no quiso dar a Santiago Abascal categoría de socio preferente. Se reunió con él el jueves 22 en Madrid sin convocar a los medios de comunicación y sólo lo hizo público tras desvelarlo La Sexta. No hubo fotografía del encuentro, tan solo unas fuentes oficiales en las que el PP enfatizó que aún “coincidiendo” en parte del diagnóstico sobre la situación del país “difirieron” en la manera de afrontarlo. Y, para rematar, se informó de que el líder gallego también se había visto el líder de UPN y de Coalición Canaria, con la vicepresidenta Yolanda Díaz, en calidad de responsable de Sumar, y que en breve lo hará con el presidente del PNV, al que lleva semanas mimando públicamente.

Es sabido que lo que pretende Feijóo es gobernar en solitario con una mayoría “suficiente”. En Génova destacan las mayorías absolutas de Galicia y Andalucía y el hecho de que Isabel Díaz Ayuso, aún no consiguiéndola, no tiene consejeros de Vox. “No quiere ministros de Vox en su Gobierno”, reconocen a las claras en la dirección del PP. Pero los números, a día de hoy, son los que son y no hay ningún sondeo que diga que los populares se acerquen a los 176 escaños, la cifra mágica que da mayoría absoluta. De hecho, en algunas se observa cómo el PSOE habría cogido algo de oxígeno aunque con el PP a la cabeza.

Hay otro elemento definitorio a tener en cuenta. Antes de las elecciones generales, llegarán las autonómicas y locales, en mayo del próximo año. Génova aspira a un mapa nacional bañado por el azul pero en algunas baronías son plenamente conscientes de que eso sólo será posible si se entienden con los de Abascal. “Una cosa es lo que queramos y otra cosa lo que podamos hacer. El salto de la oposición a la absoluta es prácticamente imposible”, según trasladan en la Comunidad Valenciana o en Castilla-La Mancha, por poner un ejemplo.

Es sabido que lo que pretende Feijóo es gobernar en solitario con una mayoría “suficiente”. “No quiere ministros de Vox en su Gobierno”, reconocen a las claras en la dirección del PP. Pero los números, a día de hoy, son los que son

Pablo Machuca preguntó y repreguntó en el El HuffPost a Carlos Mazón, el líder del PP valenciano, si pactaría con Vox en caso de que dieran los números: “Cuando los ciudadanos emitan su veredicto, lo interpretaremos. Yo no estoy pensando en pactos, estoy pensando en desarrollar todo nuestro proyecto, que creo que es el que más beneficia a la Comunidad Valenciana. Esto para mí es lo más importante”, contestó. Añadió que quiere gobernar en solitario como Feijóo, pero no vetó ninguna posibilidad.

Las fuentes consultadas en distintos territorios son claras: si dan los números, habrá acuerdo con Vox. O, al menos, se intentará. La fórmula de Castilla y León no parece tan mala cuando se está en la oposición. De hecho, la preocupación que se extiende en algunas baronías, con los sondeos en la mano, es que el deslome de Vox tras el cisma con Macarena Olona dañe sus perspectivas electorales. Así lo sugieren en Castilla-La Mancha, Aragón y ciudades importantes del país.

Cayetana Álvarez de Toledo, que podría no repetir como cabeza de lista por Barcelona según sugieren sus propios compañeros de bancada, irrumpió en el debate para lamentar el trato dispensado a Abascal y habló de hipocresía: “Algunos no quieren mostrarse con Vox, fotografiarse con Vox o votar a Vox, pero están encantados de gobernar con Vox”, afirmó junto a Iván Espinosa de los Monteros en el club siglo XXI.

Y esa es otra de las claves. Desde los comicios en Castilla y León, Abascal asegura que sí o sí entrarán en los gobiernos del PP aunque su resultado electoral no sea bueno. Esto es, si el PP necesita su apoyo, sea cual sea, exigirán sillones. Así lo intentó en Andalucía pero Juan Manuel Moreno logró una histórica victoria electoral que ha llevado a Vox a su crisis interna actual. Pero en regiones como las anteriormente citadas ven hoy por hoy un “sueño inalcanzable” lo conseguido en el sur, y de ahí que se cuiden mucho de molestar a Vox y presten mucha atención a lo que ocurre en tierras castellanoleonesas.

Feijóo pretende hablar con unos y con otros sin cerrarse puertas. Aunque Vox haya dicho que con el PNV ni a la vuelta de la esquina y estos hayan replicado que “nadie nos verá de la mano de los fachas de Vox ni de quienes se arreglen con ellos”

En el equipo de Alfonso Fernández Mañueco admiten que las relaciones con Juan García-Gallardo son complicadas. Hablan incluso de una “encrucijada diabólica”, como ya publicó El HuffPost. Pero la consigna es resistir e intentar normalizar su matrimonio político. “¿Qué pasaría si ahora rompemos? ¿Qué mensaje lanzaríamos de cara a las próximas elecciones? Que el PP no puede trabajar con Vox y ese sería un mal mensaje para nosotros y para muchos barones que van a necesitarles. Nuestros votantes no lo entenderían. No seguir con este gobierno tendría una repercusión tremenda y no estamos en eso”, según las fuentes consultadas.

Desde el marco de liderar las encuestas, en Génova evitan hacer especulaciones. Paso a paso. Nadie creyó que en Andalucía se fuera a conseguir mayoría absoluta y ahora Moreno tiene manos libres, rememoran. Feijóo pretende hablar con unos y con otros sin cerrarse puertas. Aunque Vox haya dicho que con el PNV ni a la vuelta de la esquina y estos hayan replicado que “nadie nos verá de la mano de los fachas de Vox ni de quienes se arreglen con ellos”. El líder del PP, que aún está cerrando su plantel de candidatos a las elecciones de mayo, prefiere esperar y no concretar nada por ahora. Su objetivo, continuar reunificando el voto en torno al PP.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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