De número 2 de España en bádminton al Mundial de Ironman

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Photo credit: Tamara Vázquez
Photo credit: Tamara Vázquez

Tamara Vázquez es una deportista que cuenta con unos cuantos éxitos nacionales e internacionales. Primero, cuando era una veinteañera, ascendió al número 2 del ranking español de bádminton. Cuando dejó los volantes y la raqueta, Tamara Vázquez se apuntó al canicross y se clasificó para un Mundial. Ahora que es treintañera ha completado una singular transformación al lograr un pase como triatleta para el Mundial de Kona gracias a su excelente estreno en su primer Ironamn completo (Vitoria).

No es fácil de explicar. Ni siquiera para Tamara Vázquez. Pero no ha sido sencillo ir cambiando de deporte. "El cambio fue muy duro. Del bádminton al canicross no tanto, porque es también explosivo. Me gustaba correr y era de las personas que si se alargaba el partido era mejor para mí. Me gustaba trabajar el fondo y la resistencia", recuerda la deportista aragonesa sobre los tiempos en que no llegó a coincidir con Carolina Marín o Beatriz Corrales porque había nacido unos cuatro años antes.

Cuando dejó el deporte de los volantes para dedicarse a su faceta de profesora de Lengua Española y Literatura buscó otras opciones para seguir siendo deportista. Entonces eligió el canicross, una competición que nunca supera los 10 kilómetros y en que siempre hay que acompañar el ritmo del perro que se utiliza como pareja. Tamara Vázquez destacó en esta modalidad cercana a las carreras de montaña y compitió de manera internacional.

Después llegó el gran salto. Con un técnica muy limitada de natación y sin haber corrido nunca un maratón parecía un proyecto a muy largo plazo (aunque su plusmarca en 10 kilómetros es 39 minutos y 33 segundos y en medio maratón es de 1 hora y 35 minutos). "El gran cambio fue correr un Ironman porque no había corrido más de 10 kilómetros", reconoce. Y superar su reacción inicial al agua. "Sabía nadar lo que se aprende en el colegio. El agua y yo no... Si alguien tiene miedo al agua esa soy yo hasta hace un año. Ahora le tengo miedo solo a los peces", confiesa con buen humor.

¿Por qué Tamara Vázquez decidió correr Ironman?

Llegado este punto surge el principal motivo por el que una número 2 nacional de bádminton ha terminado por competir con gran éxito inicial en el Ironman. La razón tiene nombre y apellidos: Joserra Callén. Es triatleta, preparador y pareja de Tamara Vázquez.

Photo credit: Tamara Vázquez
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"Me propuse hacer esto porque mi pareja ha hecho 20 Ironman y solo hace Ironman. El reto era hacer lo que hace él. He ido varias veces a acompañarlo en Copenhague, Cozumel, etc. Yo soy deportista y al ver allí conseguirlo me preguntaba ¿por qué no estar allí?", expone "Obviamente, era porque no sabía nadar bien", se responde a sí misma Tamara Vázquez.

Una vez que apareció la curiosidad se dispararon las posibilidades. "No había hecho nunca un triatlón, pero como mi pareja es trialeta y entrenador y entrena a muchos deportistas, me dijo de ir la media (Ironman) de Marbella. Yo no había hecho un triatlón en mi vida pero dije 'vamos'", explica Tamara Vázquez sobre su estreno en un medio Ironman.

Aquella experiencia en Andalucía sirvió de gran aprendizaje para la triatleta novata. "El neopreno ha sido un descubrimiento para las aguas abiertas, pero en Marbella comprobé que efectivamente el agua no era lo mío porque era en el mar en aguas abiertas y no se me dio bien. Donde vivo, nado en pantano en un pantano y es diferente. Allí no se me dio bien y no eran cosas mías", confirma.

Photo credit: Tamara Vázquez
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De aquella participación en Marbella pasó a su primer Ironman completo al inscribirse en el triatlón de Vitoria. No fue precisamente un camino sencillo porque las altas temperaturas provocaron el abandono de gran parte de los participantes. "Hizo muchísimo calor y ni una nube. Afortunadamente, la carrera a pie era en el centro y estaba arbolado y mucha sombra. Pero quien no se cuidó en la bici, que era al sol... había que beber mucho, comer bien", recuerda Tamara Vázquez.

Ante esta situación, Tamara Vázquez prefirió dar prioridad a terminar la carrera antes que a la competición. "Cada 2 kilómetros a pie había un avituallamiento y yo me paraba en todos para remojarme y echar agua para bajar el calor", recuerda.

Por supuesto, en Vitoria también comprobó que debe mejorar en el agua. "Me compré el mejor neopreno pensando que nadaría más rápido, pero no. Salí la penúltima del agua de mi categoría, que son entre 30 y 34 años. Está comprobado, no nado rápido", sentencia con una sonrisa. "Ahora estoy a gusto nadando, pero soy lenta. Supongo que es la técnica de la natación. Yo diría que he cogido el tranquillo, pero me falta la velocidad porque me pasaba la gente en el agua como si no hicieran esfuerzo", reconoce.

Tras el mal trago, llegó el momento de la remontada. "El agua es poquito rato. La gente buena hace una hora o baja de una hora. Y yo que no soy buena pues hice una hora y 22 minutos. La diferencia de un Ironman completo es que te deja posibilidades de hacerlo bien porque luego tienes que recuperar 25 minutos", señala.

Photo credit: Tamara Vázquez
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"Acabé la bicicleta en seis horas y recuperé posiciones. Empecé en el puesto 12 a correr. Fui a una media de casi 30 km por hora y con 1.200 metros desnivel" repasa sobre sus datos. "En la bici puedo mejorar pero esa era el nivel que esperábamos y cumplí el objetivo. He tenido también la covid hace un mes, muchos viajes de trabajo, poco entrenamiento...", ilustra sobre las condiciones en que se estrenó como triatleta en un Ironman.

De su segmento a pie en Vitoria hay varias claves a destacar. Primero, que Tamara Vázquez nunca había corrido más de 26 kilómetros (ni siquiera en entrenamientos) y completó el maratón con el segundo mejor tiempo de las participantes en su tramo de edad. "Acabé muy bien y Joserra se sorprende porque no pasé ningún muro", apunta la deportista que rememora con satisfacción y con un toque de diversión su experiencia.

Otro factor a tener en cuenta es que descubrió la importancia del estómago en la carrera a pie. "Los primeros kilómetros me bebí un trago de coca cola y no me debió sentar bien, así que a a partir de ahí bebía solo agua", recuerda. Pero en ningún momento tuvo problemas de nutrición porque contaba con su hábito y con un ingrediente inesperado en un Ironman. "A mí me encanta comer y me llevé un bocadillo de jamón serrano y queso. Lo de barrita, muy bien, pero que tenga algo que te asiente con alguna comida natural", defiende Tamara Vázquez.

El último factor fueron sus familiares y amigos, porque en el recorrido de tres vueltas a un circuito le señalaban lo cerca que iba de otras rivales y con esos ánimos aceleró en la segunda parte de la carrera para adelantar posiciones y terminar en el puesto octavo. "Hice 3h44, a 5,18 km/h. Menos mal que al final hay que correr", explica sobre su remontada.

Finalmente, concluyó en el top-10 con un tiempo de 11 horas y 30 minutos, algo que había vaticinado su entrenador y pareja Joserra Callén a la vista de sus resultados en los entrenamientos.

Había disfrutado con su debut en Ironman, pero aguardaba un sorpresa. Vitoria repartía clasificaciones para el Mundial de Kona y algunas de sus rivales ya había logrado la plaza, por lo que en el desglose a ella le correspondió la tercera y última plaza que el triatlón vasco repartía en su categoría. Es decir, que Tamara Vázquez no solo había logrado en su estreno en un Ironman completo terminar en octava posición, sino que se había clasificado para la gran cita.

Photo credit: Carles Iturbe
Photo credit: Carles Iturbe

Tamara Vázquez, octava en Vitoria y al Mundial de Kona

La proeza fue inesperada incluso para su preparador. De hecho, ambos tenían previsto acudir a una competición en California en las mismas fechas porque ninguno sospechaba que sería invitada para el Mundial. Ahora, las tornas se han cambiado y será Joserra quien acompañe a Tamara Vázquez al más legendario de los Ironman.

Él ya sabe lo que es competir allí, así que la triatleta ya ha empezado a preguntar por las condiciones en que se estrenará allí. Y Tamara Vázquez reconoce que con su ayuda será más sencillo porque ella es más desordenada y él es muy detallista en la preparación. En cualquier caso, el objetivo está conseguido porque más allá de plantearse si preparará un bocadillo de jamón serrano para competir con las mejores del mundo, ya sabe que puede compartir con su pareja la pasión por el triatlón.

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